El imaginario colectivo sitúa al antiguo Egipto como un lugar mágico, misterioso y afrodisíaco donde los poderosos se rodeaban de sirvientas desnudas, o con ropas ligeras y sutiles que apenas dejaban nada a la imaginación, que ofrecían a su señor placeres y divertimentos. Ya os hablamos de su mundo funerario, pero ahora vayamos al de la sexualidad.

¿Pero realmente la sexualidad egipcia era tan básica y descocacada? ¿Era un bacanal descontrolado donde todos yacían con todos?  La realidad es muy diferente de la ficción y los antiguos arqueólogos nos han contado sobre el Antiguo Egipto y la vida amorosa de sus habitantes.

Para empezar quiero avisar que los estudios sobre la sexualidad, el erotismo y el matrimonio egipcio son bastante complejos de llevar a cabo a causa de los pocos restos materiales que hablen de las costumbres sexuales de Egipto. Muchos de estos componentes de estudios jamás han llegado a nosotros por el imparable paso del tiempo o porque antiguos arqueólogos del siglo pasado y del XIX, avergonzados por estos descubrimientos escondían al público o incluso destruían estos escritos o grabados. Es posible que aún a día de hoy se encuentren perdidos en algun almacén de un museo o en la colección privada de algún pez gordo.

Aunque no debemos olvidar que el Antiguo Egipto abarca más de tres mil años de historia, donde han convivido y desarrollado decenas de pueblos diferentes.

Egipto siempre ha sido un lugar firmemente religioso, en la antigüedad los dioses y sus mitos eran el centro de su vida, los imitaban, aprendían de ellos y a ellos se encomendaban.

No es de extrañar entonces, que el sexo también se viese representado a través sus deidades. Muchísimos de los mitos que nos han llegado hablan explícitamente de la cópula, por ejemplo la creación del mundo que vino otorgada por el dios del sol Atum-Ra que se creó a sí mismo de la nada y ante la ausencia de mujer con la que procrear, decidió masturbarse y derramó su semen sobre el suelo, el cual recogió con su boca, simulando así la parte femenina del acto, escupió a sus dos hijos Shu, dios de la luz, y Tefnut, diosa de la humedad, ya completamente formados. Nada más ser expulsados, se unieron de forma natural y engendraron a Nut, la bóveda celeste, y Geb, dios de la tierra. Como se puede observar, ya el mito del génesis es puramente sexual y acepta como algo normal la masturbación y el semen simboliza la semilla que germinó y dio pie al inicio de la vida.

Nut y Geb separados por Ra.

Tal es así que hay un mito que incluso nos da entender de que la necrofilia existía como una práctica común, o al menos era una práctica que existía. El mito más famoso de Egipto, la historia de Isis y su esposo Osiris, nos habla precisamente de esto.  El dios Rey, Osiris,  tras ser asesinado, troceado y arrojado en trozos al Nilo por su hermano Seth, fue recuperado y reconstruido por su esposa Isis pero como a ella le fue imposible encontrar su miembro le colocó una réplica a su momia con la cual ella cópulo, transformada en milano.

Parece ser que en el momento del embalsamado, muchos de los sacerdotes aprovechaban para tener relaciones con el cadáver, sobre todo si se trataba de mujeres, por eso en muchos embalsamajes se acostumbró a poner un “guardia” que vigilase en todo momento el cuerpo. Algunas familias, sobre todo si el muerto o muerta era una persona joven, solía conservar el cuerpo en el hogar durante unos días para que la putrefacción impidiese que el cuerpo fuese mancillado.

Otra divinidad que relacionamos con el erotismo y la sexualidad es Hathor, diosa de las mujeres, de la fertilidad, del amor, la alegría, las borracheras, la belleza y el goce sexual, quiero señalar que para los egipcios placer y fertilidad iban intimimamente relacionados y no eran capaces de imaginarse una cosa sin la otra. Pero que fuesen unido no significa que no conociesen sistemas anti conceptivos, tema que abordaré más tarde.
De Hathor, también conocida como la “mano de Dios”, se han encontrado numerosos figuritas femeninas que tienen el triángulo púbico muy marcado.

En contraposición tenemos a Min, dios de la sexualidad masculina e hijo o esposo de Hathor, que representaba la potencia sexual del hombre y al cual se le confiaba la potencia sexual del nuevo rey y se le pedía el nacimiento del futuro heredero. Era representado habitualmente con el miembro erecto agarrado con su mano izquierda mientras ponía en alto la otra. Quiero señalar que en egipto existía un marcado culto al falo, se pueden encontrar muchas estatuillas, papiros y grabados en los cuales se representa a dioses y diferentes personajes con enormes falos, más grandes que ellos mismos, preparados para fecundar a sus esposas.

El único tratado que muestra sexo explícito es el papiro de Turín, que exhibe a un hombre y a una mujer teniendo relaciones sexuales. Se dibujó como sí de un de cómic actual se tratase. El autor intentó representar en diferentes escenas correlativas, todas las acciones que llevan a cabo los protagonistas.

Grabado del papiro de Turín.

Tenían una concepción muy natural de el cuerpo humano y el sexo, a diferencia de otras culturas contemporáneas y posteriores. También el clima ayudaba a desinhibirse, tanto es así que incluso hay dibujos en papiro de la época que muestran a parejas retozando mientras sus familiares se encuentran a su alrededor, tomando como algo natural lo que ocurría frente a ellos. Con esto no quiero decir que los egipcios buscaban la cópula pública y fuesen unos exhibicionistas, pero que posiblemente ante la falta de espacio en sus viviendas y ser compartida, sería algo normal no tuviesen lugar para la intimidad sexual.

En Egipto, tal y como he dicho antes, el desnudo era algo normal pero no enfríaba la atracción por el cuerpo humano, es decir, lo que a nosotros hoy en día nos atrae sexualmente no difiere mucho, a grandes rasgos, del antiguo Egipto. Con esto quiero decir, que por ejemplo, los pechos femeninos atraían de la misma forma que nos pueden atraer hoy día. Aún a pesar de que una mujer no se tapaba e incluso adornaba sus pechos para hacerlos más llamativos, era parte del propio deseo. Los adornos iban des de las más pudientes que se colocaban joyas y abalorios a las más pobres que podía ser que solo alcanzasen a pintarse los pezones de algún color llamativo. Por ejemplo, para los Egipcios la carga sexual y la que provocaba al hombre su deseo carnal no eran otras que las mujeres. Varios tratados de sapiencia de la época alertan al hombre sobre la mujer, que vigile ,que no caiga en sus provocaciones.

Una costumbre que hacían muchos egipcios, que tenía un cariz religioso más que sexual o médico, era la circuncisión. Cuando un niño llegaba a la edad adulta era circuncidado por un sacerdote. Aunque no era práctica que hiciese la totalidad de la población egipcia, sí que era algo común e inclusos muchos arqueólogos creen que era una etapa que un niño debía superar si quería pasar a la edad adulta. Repudiaban a los pueblos extranjeros que no practicaban a la circuncisión y los consideraban sucios, por esto mismo se cree que quizás fuese una práctica médica a la par que religiosa.

Pintura mural de una tumba egipcia muestra a unos sacerdotes practicando la circuncisión.

Las filias y los fetiches era algo normal y entraba dentro de los gustos que podía tener cada egipcio. Por ejemplo la fellatio y el cunnilingus no era algo que fuese socialmente rechazado. De la misma forma que el incesto era algo normal, no tanto en el imperio antiguo o el medio, como en el imperio nuevo o en la era ptolemaica.
Incluso la zoofilia no estaba mal vista y tener relaciones sexuales con algunos animales creían que otorgaba beneficios o bendiciones al que lo practicaba.

La familia nuclear, es decir, padre, madre e hijos era el centro de la vida en el antiguo Egipto, tanto que no existían apelativos  para nombrar a miembros fuera de ellas, el abuelo era llamado padre o el tío. Los hijos eran considerados una bendición, los egipcios querían tener el máximo número de hijos posibles, algo normal, teniendo en cuenta que la esperanza de vida no superaba los treinta años y que era común que muchos niños muriesen antes de llegar a la edad adulta. Pero que buscasen tener descendientes como algo normal, no implicaba que una pareja siempre quisiese tener hijos o que ciertas relaciones sexuales fuesen con ese propósito. Es conocido que los egipcios conocian diversos metodos anticonceptivos, algunos de carácter dudoso.

Las prácticas más comunes para evitar el embarazo, era el coitus interruptus, lavados vaginales tras el coito, sexo anal, parece ser que había algún sistema de bloqueo hecho a partir de lino que se introducían en la vagina que más tarde extraían con pinzas. El método más dudoso pero que tiene base científica era la utilización del  auti, un polvo obtenido de los tallos de una planta parecida al árbol del caucho que era empleado en una fórmula cuando menos extraña, ya que se mezclaba con excrementos de cocodrilo y se le daba forma cilíndrica para poder ser introducidapor la vagina antes del coito, las heces modificarían la acidez de la mucosa vaginal, lo que podría acabar con los espermatozoides.

Sí a pesar de todo, estos métodos no funcionaban, en algunas ocasiones hacían uso del aborto. Pero dada la importáncia que tenía la nueva vida en el antigo egipto debía ser una práctica poco común, aunque parece ser que aceptada socialmente. Muchos tratados, como el papiro Ebers recomiendan machacar frutos de acanto,dátiles y cebollas, mezclar esa pasta con miel y extenderla en un paño que se aplicaría en la vulva de la mujer. En teoría esta plasta permitía a la mujer abortar.

Como la unión de dos personas era tan importante para la sociedad egipcia, la infidelidad era considerada como algo imperdonable y era motivo de divorcio inmediato y los jueces podían castigar severamente al o la infiel. Aunque normalmente a quien echaban la mayor carga de culpa era a la mujer por haber seducido al hombre, acarreándole incluso penas de muerte.

Era común que las mujeres se casasen nada más entrar en la pubertad, en cambio los hombres solían casarse al llegar a la veintena. Aunque no hay constancia de que existiesen los matrimonios por conveniéncia, es posible que los hijos e hijas se sientesen influenciados de alguna forma por sus padres para elegir cónyuge. Parece ser, que la virginidad tampoco era algo importante para la pareja y era común que todos los casados hubiesen tenido sexo extramatrimonial previamente, entre ellos o con otras personas.

Pero a pesar de ser un acto tan importante, la unión de conyúges se hacía efectiva simplemente cuando dos personas comenzaban a convivir bajo un mismo techo. No celebraban una boyante ceremonia, al contrario era bastante simple, lo único que debían acordar era los bienes que aportaba cada uno a la familia. En el caso que alguno de los dos quisiese separarse, estos bienes le eran devueltos y en cuanto al divorcio no importaba si el divorciante era mujer u hombre, en este caso las leyes eran bastante igualitarias.

La homosexualidad no parece haber sido repudiada o al menos un acto que debía ser escondido, pero no nos equivoquemos, tampoco era algo normalizado y aceptado como ocurría en la antigua Grecia. A pesar de que no estaba mal visto que dos personas del mismo sexo tuviesen relaciones, era algo que debía evitarse si se quería ir al más allá. Pero seguramente aquel que debía tener problemas con ir al más allá fuese el pasivo y seguramente solo en el caso masculino ya que no hay ningún tipo de archivo que hable de sexo homosexual y mucho menos sobre sexo lésbico. Las evidencias más claras que tenemos es el mito de la sodomización del dios Seth a Horus, que Seth buscando imponer su poder sobre Horus, clásico mito que explica la rivalidad entre el bajo y el alto Egipto, lo sodomiza para más tarde jactarse frente al resto de dioses, pero que Horus gracias a una treta montada por su madre, Isis, consigue darle la vuelta a la tortilla y que todos se rían de Seth.

Horus y Seth protegiendo al faraón

También nos encontramos con un romance más mundano, si cabe, el del Faraón Neferkare con su general Sasenet. El faraón salía cada noche de palacio para darle una buena caída al general en su propia casa, aunque en el relato sitúan al faraón como el sodomizador es posible que también ocurriese al revés, que el rey fuese el pasivo era intolerable por los egipcios, pues el rey se encontraría en posición de inferioridad.

Para los egipcios la sodomización era un acto humillante y se le conocía con el nombre de “ejercer de hombre guerrero”, pues en muchos casos tras vencer al enemigo, los soldados derrotados eran sodomizados por los soldados vencedores. De esta forma humillaban al enemigo y les impedían la entrada al más allá.

Bibliografía

Hinarejos, B. (n.d.). Sex and Erotism in Ancient Egypt.

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