En mayo de este año, la editorial Desperta Ferro lanzaba al mercado “La isla de la esperanza”, obra de la periodista e historiadora hawaiana Lynne Olson. Esta versa sobre un tema poco tratado en la historiografía actual: el refugio que supuso Gran Bretaña para miles de exiliados que huyeron del terror nazi que asolaba Europa.

Ficha técnica

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Lo primero que llama la atención de esta obra es la cuidada edición de tapas rústicas a la que Desperta Ferro nos tiene acostumbrados. En portada, podemos apreciar un fragmento del mapa europeo en el que destaca la escarapela de la RAF sobre las islas que se enfrenta a la esvástica nazi, que aglutina todo el continente. Del mismo modo, el libro está dividido en dos partes que abarcan un total de 29 capítulos, encontrando en su interior una gran cantidad de fotografías, como las del rey Haakon VII de Noruega o las del monarca británico Jorge VI recibiendo a los mandatarios exiliados en el palacio de Buckingham. A su vez, en las paginas finales hallamos la extensa bibliografía de la que Olson se ha valido así como las notas y un índice analítico.

En 1940, el modo de hacer la guerra alemán, conocido como Blitzkrieg, parecía no tener freno. Los ejércitos de Hitler se habían hecho con el control de prácticamente toda Europa, habiendo derrotado a las tropas francesas, y se encontraban ya a las puertas de la URSS. No obstante, el único rival “continental” que no se había sometido a Alemania era, en efecto, Reino Unido.

La incapacidad de la Luftwaffe vencer a la RAF y de otorgar la superioridad aérea necesaria en el canal para poder llevar a cabo una invasión terrestre hizo que Gran Bretaña se convirtiera en el último fortín europeo. Al igual que México sirvió de nueva sede para el exiliado Gobierno de la IIª República Española, las islas británicas hicieron lo propio con el de otros países europeos invadidos por los nazis. Aquí, encontraron asilo personalidades como Haakon VII de Noruega o Guillermina de Holanda. Sin embargo, otros ciudadanos de orígenes diversos (polacos, checos, franceses, daneses, belgas, noruegos e, incluso, alemanes y austriacos contrarios al régimen) encontraron en los países británicos su hogar durante la guerra.

Olson, recoge así en esta obra las historias de estas personas, como los polacos que ayudaron a descifrar el código de la máquina enigma, los aviadores extranjeros que se alistaron en la RAF e, incluso, los científicos franceses que colaboraron en el Proyecto Manhattan. Por lo tanto, no es solo una historia de personalidades, sino también una historia colectiva.

Respecto a Lynne Olson, hemos de destacar que se doctoró cum laude por la Universidad de Arizona. Además, es una de las personas que más ha estudiado el papel de Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial, yendo más allá de los aspectos bélicos y escribiendo siete obras sobre este tema. Su trayectoria ha sido alabada en diversas ocasiones por el New York Times y por la ex secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright.

Entonces ¿Lo recomendamos?

Sin lugar a dudas, el ingenio de Lynne Olson ha tenido como fruto una obra imprescindible para cualquier interesado en la Segunda Guerra Mundial. Olson, ha sabido tratar con maestría hollywoodiense lo que supuso el flujo migratorio de población europea hacia la ultima democracia del viejo continente, que resistía impávida las embestidas del todopoderoso Ejército Alemán y que suponía, como bien dice el título, la última esperanza, un tenue destello que indicaba una cosa: los alemanes podían perder. Por lo tanto, el equipo de Archivos de la Historia recomienda esta obra, la cual debido a su tono novelesco puede leerla y entenderla prácticamente cualquier lector.

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