Como casi todo en África, esta historia comienza con grandes imperios, en este caso tanto europeos como asiáticos. No podemos obviar la importancia que tuvo el imperio Otomano en el dominio de esta parte de África durante los primeros compases del siglo XIX, no obstante, el imperio colonial que tuvo una importancia capital en el desarrollo de Sudán fue la superpotencia de la época: Reino Unido.
En 1815 acabó la época napoleónica tras la derrota de éste en la Batalla de Waterloo. Aunque se abría una nueva etapa política, militarmente no se podía decir lo mismo. En la primera mitad del siglo XIX y desde mediados del siglo XVIII, el arma predilecta de la infantería era el mosquete.
En este artículo vamos a tratar de explicar el desarrollo de las guerras que conformaron a uno de los grupos sociales más míticos de la historia mundial: los samurái. No pretende ser ni mucho menos una aproximación exhaustiva sobre los periodos anteriores al auge de estos individuos, más bien busca dar unas pequeñas pinceladas con el objetivo de despertar la curiosidad en el lector.
A principios del Quinientos Francia se había consolidado como un reino próspero y poderoso que parecía destinado a sostener el cetro europeo en el siglo XVI. Al frente se encontraba Francisco I, que nada más comenzar su reinado había logrado una gran victoria en la batalla de Marignano que le permitiría la anexión del ducado de Milán. Sin embargo, la oportuna herencia fruto del matrimonio entre Juana la Loca y Felipe el Hermoso había legado al hijo de ambos un extenso patrimonio, con sus posesiones rodeando por sur y este a la vecina Francia.