Durante el Bajo Imperio tuvieron lugar una serie de cambios en la sociedad romana, incluyendo por supuesto a la vida en las provincias, incluida Hispania. Como reflejo de esta sociedad, el arte va a verse afectado por estos cambios. En este artículo se pretende ver en concreto como afectó al mosaico en Hispania durante el Bajo Imperio y a uno de los lugares donde se suele encontrar, las villae o villas. En este caso veremos la Villa de Noheda.

A partir de la mitad del siglo III d.C. ocurrieron una serie de hechos en la península que van a influir en el arte. La grave crisis de este siglo afectará al ámbito económico, social, político y religioso, desembocando en inflación, devaluación de la moneda y subida de precios. Tuvo lugar además la invasión de los francos y alamanes, arrasando parte del territorio. Todo esto favoreció en abandono de las ciudades y el auge del mundo rural, con la expansión del latifundio, el desplazamiento del centro económico hacia la meseta, el corte de exportaciones de aceite y vino hacia Roma, desaparición de la antigua aristocracia hispana y la disminución del uso del retrato y las estelas. Con la llegada de la Tetrarquía se dará un resurgimiento de la vida urbana y con ella una recuperación de la economía.

A finales del siglo IV d.C. se dio en el mosaico de la península un fenómeno observable en todas las provincias periféricas del Imperio, consistente en unión de elementos procedentes de diferentes regiones. Esta mezcla dentro de las mismas escenas tiene como resultado un arte popular único, reflejando las características diversas de las diferentes regiones, pudiendo relacionar mosaicos muy lejanos entre sí.

Ya centrándonos en el mosaico durante el Bajo Imperio en Hispania, y en concreto en la Cartaginense hay que tener en cuenta las características diversas entre las diferentes provincias, puesto que en cada una puede apreciarse particularidades entre sus estilos.

Durante el Bajo Imperio, el territorio de la península estaba dividida en cinco provincias: Tarraconense, Lusitania, Galecia, Bética y Cartaginense. El ejemplo en este artículo está incluido en la provincia Cartaginense.

División de Hispania durante el Bajo Imperio
División de Hispania con Diocleciano. Fuente: http://2.bp.blogspot.com

En la provincia Cartaginense, pueden destacarse aspectos específicos. Esta región, que incluía toda la meseta, estaba llena de villas dedicadas a la agricultura, por la centralización de la economía en esta zona. De esta manera se convirtió en residencia de latifundistas que adornaban sus villae con mosaicos. La mayoría de ellos eran de temática mitológica, puesto que la mayoría de la población aún era pagana, a pesar del edicto de Teodosio contra el paganismo en Occidente (Blázquez, 1978, p. 756) .  Esta predilección por lo mitológico, por lo tanto, sería un intento de las élites locales de conservar parte de su identidad frente a la entrada de un nuevo horizonte cultural (Bermejo Tirado, 2010 p. 86).

Durante este siglo los complejos residenciales rurales van a ampliándose, convirtiéndose en algunos casos en verdaderas fortalezas con múltiples edificaciones interconectadas. Algunas incluso contarán con un exterior murario. Pero este solo va a ser un aspecto en el que van a evolucionar estos complejos, puesto que el aspecto lúdico también se va a acentúar. Se convierten en lugares de otium y negotium (ocio y negocio) en los que es muy importante la imagen que se quiere transmitir al visitante (Valero Tévar, 2015 p. 74). Y dentro de esta imagen es donde tendrán gran importancia los mosaicos.

El mosaico es una técnica decorativa usada cuyo uso se documenta desde la antigua Mesopotamia y Egipto. Al mundo romano fue incorporada a través de Grecia, siendo su estilo y artistas predominantes en las primeras fases hasta el siglo I d.C. Con la llegada de la época imperial el mosaico pasó a ser obra de artistas romanos que se encargarían de darles su propio estilo y llevar el mosaico romano a su máxima expresión. Durante el periodo republicano Roma asimiló las técnicas de los talleres griegos y los adaptaron a sus propias necesidades e ideología, utilizándose predominantemente en suelos y utilizándose variaciones dentro de las técnicas, usando por ejemplo cemento en vez del mortero habitual.

Los mosaicos se realizan mediante el uso de pequeñas piezas, llamadas teselas. Estas piezas podían ser de cualquier material, desde mármoles hasta cerámicas, pasando por la pasta vítrea. Las teselas solían ser del mismo tamaño, con una forma cúbica (de donde viene su nombre, procedente del término griego tessara, que significa cuatro). Normalmente eran de alrededor de medio centímetro, pero en el momento de mayor desarrollo llegaron a alcanzar los dos centímetros.

Las teselas se distribuían en una superficie que se había alisado y preparado con una capa de cemento o mortero líquidos. Sobre esta capa húmeda se distribuían las teselas siguiendo el patrón deseado y sobre ellas otra capa de mortero y pequeñas piezas para rellenar los espacios vacíos. Una vez seco se pulía el conjunto para eliminar impurezas e intensificar el color de las teselas.

En la realización de los mosaicos intervenían muchos especialistas, encargándose cada uno de una tarea específica del proceso. En primer lugar, un artista realizaba un cartón con el tema deseado. Luego otro pasaba a un papel el diseño que iría en el lugar definitivo. Ya en el proceso de elaboración del mosaico en sí, de nuevo había una cadena de especialistas: uno cortaba las teselas, otro preparaba el mortero o cemento, otro incrustaba las teselas… etc. Esta es la razón por la que la mayoría de los mosaicos no están firmados, si aparece alguna firma normalmente será la del creador del cartón original o al encargado de colocar las teselas.

En cuanto a las técnicas de pavimentación fueron variadas, dando lugar a cuatro tipos diferentes de mosaico: opus signinum, opus sectile, opus tessellatum y opus vermiculatum.

El opus signinum nació en la ciudad del Lazio Signina, de donde le viene el nombre, y utiliza un material propio de la zona: la arcilla. Esta técnica creaba el pavimento a partir de materiales como el polvo de ladrillo y de teja, y sobre ellos se realizaban motivos sencillos utilizando las teselas.

El opus sectile se realiza encajando piezas de mármol creando motivos geómetricos, vegetales o animales.

El opus tessellatum y el opus vermiculatum suelen aparecer asociados. Ambos usan el método prototípico del mosaico, pero en el caso del segundo se diferencia por una mayor complejidad y minuciosidad. Así, se usan teselas de menor tamaño, por lo que se pudo conseguir una mayor exactitud a la hora de reproducir los diferentes motivos, así como sus sombras y contornos. Este estilo provenía directamente de la tradición helenística, irrumpiendo en el panorama romano en el siglo II a.C.

En cuanto a su temática, la mayor parte de los mosaicos remitían a la historia y a los mitos, y también a decoraciones vegetales, animales o geométricas. De esta manera, también pueden dividirse los mosaicos en diferentes tipos: ‘’de alfombra’’, ‘’de emblemata’’, ‘’helenístico’’ y ‘’costumbrista’’.

El mosaico de alfombra tuvo su mayor apogeo en el s. II d.C., y se caracteriza por el predominio de los motivos geométricos acompañados de temas vegetales. Se estructuraba a través de figuras geométricas regulares que iban condicionando la distribución de los elementos y colores.

El mosaico de alfombra con emblemata es una variante de este tipo, siendo su desarrollo inmediatamente posterior, a finales del siglo II y durante el siglo III d.C. Este tipo de mosaico incorpora a los temas vegetales y geométricos los ‘’emblemata’’: paneles que contenían una escena de mayor importancia ocupando el espacio central del mosaico, y que se realizaban con mayor detallismo. Para ello el resto del mosaico se realizaba in situ, creando la emblemata aparte y luego transportada y colocada en su lugar. Las escenas representadas en estos paneles eran de muy diferente temática: animales, objetos, bustos…

El mosaico helenístico se desarrolla desde el siglo II hasta el IV d.C. Como ya es indicado por su nombre, se relaciona directamente con la herencia de Grecia, reproduciéndose los cuadros griegos más importantes de distintos periodos. Son mosaicos con una mayor complejidad compositiva y riqueza cromática que intentaba emular a sus predecesores.

El último tipo es el mosaico costumbrista. Este mosaico, por su temática alejada de la mitología y las escenas históricas, tuvo un mayor desarrollo en las residencias de las clases medias, y, sobre todo, en las provincias. Representaban escenas de la vida cotidiana, caza, luchas de anfiteatros y circos, paisajes, escenas anecdóticas… Estaba más interesado en la representación de la vida que en la exaltación de los ideales romanos. Esta concepción no afectó a la calidad de los mosaicos, pero si a los criterios de composición y formales, dejando de lado la simetría y ordenación anteriores para centrarse en un realismo en las escenas. Puede apreciarse un enfoque naturalista, con estudios de movimiento y con un mayor desarrollo del paisaje, tanto naturales como construidos por el hombre (Nieto Yusta, 2011 p. 328-336).

La villa de Noheda

Como ejemplo de estas villae tenemos la villa de Noheda. Se encuentra en la provincia de Cuenca, en el municipio de Villar de Domingo García. Su construcción ha sido datada en época teodosiana, y se encuentra enclavada dentro de la tradición de la provincia Cartaginense de la que ya se ha hablado. Se ha datado en torno al siglo IV d.C.

El mosaico mide unos 80 m2 en total aproximadamente, con unas teselas muy finas y una policromía excelente (Blázquez Martínez, 2010 p. 101).

Este mosaico pavimenta una gran estancia rectangular con tres exedras. En el centro de la sala se encuentra una fuente rectangular a ras de suelo. Esta edificación debió formar parte de un conjunto mayor, en el que destacaría tanto por tamaño como por altura. Hay varias estancias adosadas a ella, entre las que destaca una de planta octogonal ubicada al nordeste del edificio.  Tanto las exedras como la sala octogonal están decoradas con mosaicos geométricos y de temática vegetal, mientras que el mosaico del gran salón representa a un gran número de figuras y escenas de temática mitológica y alegórica. La estancia rectangular estaba precedida de un vestíbulo a modo de narthex al que se accedía subiendo un escalón.

Vista cenital del conjunto musivario.
Vista cenital del mosaico completo. Fuente: http://informes.patrimoniohistoricoclm.es/2010-03/patrimonio.html

El mosaico figurado que decoraba la estancia está dividido en bandas. Desde la cabecera hacia los pies de la nave se representan diversas escenas mitológicas.

La primera banda (escena C en la imagen), sin separaciones, representa tres escenas distintas: a la izquierda, un grupo de seis personas; en el espacio central, dos cuadrigas; y a la derecha, una escena perdida. La primera escena está protagonizada por una figura masculina barbuda, con una diadema blanca y sentado en un trono. Este hombre se dirige a otra figura, de pie frente a él, que representaría a Paris, con un gorro frigio. Detrás de ellos, otras cuatro figuras, dos hombres y dos mujeres. El personaje más destacado sería la mujer de la izquierda. Se trataría de Helena, representada con un medallón nupcial con el que va a ser identificada a lo largo de todo el mosaico.

Primera escena o escena C
Primera banda o escena C. Fuente: http://www.cuencaon.com/alumnos-de-la-uclm-y-de-la-universidad-de-mayores-jose-saramago-de-cuenca-trabajan-en-la-limpieza-del-mosaico-de-noheda.html

Esta escena representa el momento en el que el rey Tíndaro, flanqueado por sus hijos (Helena, Clitemenstra, Cástor y Pólux), explica a Paris el reto: una carrera de cuadrigas en la que el vencedor recibe la mano de Helena. El perdedor, como representan las cabezas cortadas sobre ellos, la muerte. La escena central, por lo tanto, representaría el final de esta carrera, con Paris bajando hacia Helena con la palma de la victoria en la mano. Un detalle que refleja toda la temática del mosaico: a la derecha, un pequeño amorcillo refrena a los caballos victoriosos, representando que el vencedor real de la carrera ha sido el amor.

Siguiendo con las bandas horizontales, dejando de lado las dos verticales a los lados de la fuente, se encuentra la segunda banda (escena B). Esta banda también representa tres escenas. En la de la izquierda una cabaña de la que sale una figura perdida en parte, a la que acompañan tres figuras femeninas. Representa el juicio de Paris, que sería la figura de la cabaña, junto a Afrodita, semidesnuda y aceptando la manzana de la victoria; Hera, con manto y un cetro real; y Atenea, con su indumentaria clásica con escudo y lanza. En la siguiente escena, la central, puede verse a la pareja subiendo junta a un barco, junto con otras figuras que forman el séquito de Helena y la tripulación del barco. La escena derecha representa la boda de Paris y Helena, con la ciudad de Troya al fondo.

En general, toda esta banda tiene una gran profusión de detalles, utilizándose teselas doradas y de colores muy vivos. También es destacable los amorcillos que acompañan continuamente a los dos protagonistas, como el que sujeta el velo de Helena en la boda.

Bandas segunda y tercera.
Segunda y tercera bandas, o escenas A y B. Fuente: https://latunicadeneso.files.wordpress.com/2015/09/mosaico-noheda.jpg

La tercera banda (escena A) representa una única escena, pero con multitud de personajes. En este caso se trataría de un cortejo de Dioniso, o Triunfo de Dioniso. Es un tema muy común en el mundo romano. Una de sus particularidades es la perspectiva. Se ha tratado de dar la sensación de que el cortejo avanza frontalmente desde el fondo de la obra, abriéndose hacia ambos lados. Así, aunque se trataría de la misma escena, también se puede dividir en tres partes. A la izquierda, un grupo de ocho figuras, en el centro, el carro del dios, y a la derecha, el segundo grupo del séquito, aunque parte se ha perdido.

Y quedan las bandas verticales. La del lado izquierdo (escena D) de la fuente es una representación de teatro. En esta escena participan diecisiete personajes, todos con diferentes vestiduras en lo que podría ser una representación teatral completa. Una figura en concreto tiene los atributos de Apolo, incluida una lira, pudiendo ser un actor representándolo o el dios mismo. Las escenas teatrales corresponden, como indica su cartela, a ‘’La Comedia del Marido Celoso’’. De esta manera esta banda se une a la temática general del mosaico.

Banda izquierda.
Banda situada a la izquierda de la fuente. Fuente: http://3.bp.blogspot.com

Bajo esta banda se encuentran una serie de imágenes a modo de friso, enmarcadas entre columnillas. Salvo la central, en un lugar preeminente, con una figura femenina y decorada con hojas de laurel, todas las escenas se relacionan entre sí. La temática general es la competición. De esta manera, en las primeras celdillas, dos púgiles pelean entre ellos, a ambos lados de la figura central, la música compite con la elocuencia, siendo la ganadora esta última. A la derecha del todo se representa a la tragedia saliendo vencedora frente a la comedia.

La última banda (escena E) se encuentra a la derecha de la fuente. También representa una escena teatral, y se trataría de alguna manera de un reflejo de la anterior. En este caso las obra sería una tragedia, con los personajes con un aire más solemne, y olvidado ya el marido celoso que le daba sentido a la comedia. Bajo esta escena otro friso de imágenes de la misma temática que la del lado opuesto. En las celdillas de la izquierda, un púgil muestra el trofeo mientras otro aparece derrotado y sangrando. A ambos lados de la figura central, igual a la del otro friso, un músico y un orador, ambos vencedores en este caso. A la derecha, dos gimnastas, uno con una palma y el otro en actitud derrotada (Fernández Galiano, 2010 p. 112-130).

Banda derecha.
Banda situada a la derecha de la fuente. Fuente: http://ebuenasnoticias.com

Los amorcillos que van guiando a los personajes, el momento de la victoria de Venus, siendo el amor más importante que el poder (Hera) y la sabiduría (Atenea), la elección de una comedia relacionada con lo marital para las bandas verticales… hacen del amor el tema principal de este mosaico, y en concreto, el amor marital. Llega incluso a adaptar un mito que en la tradición iría en contra del matrimonio, como es el de Paris y Helena. Para ello selecciona unos pasajes y descarta otros.  En general, todo el mosaico no es más que la representación de los gustos y principios del dueño de la villa, que también pueden verse en las pequeñas celdillas con escenas de competición, donde el ganador claramente era decidido por aquel que encargara el mosaico.

En definitiva, los mosaicos se convertían de esta manera en una forma de reflejar la individualidad y poder de los domini o señores, que siguieron intentando mantener su preponderancia incluso en los últimos momentos del Imperio.

 

Recientemente el periódico el País ha escrito un reportaje sobre la villa de Noheda, que próximamente se abrirá al público. Y Para saber más sobre el arte clásico visita este artículo sobre el arte griego.

 

Bibliografía

Bermejo Tirado, J., 2010. La construcción de una identidad pagana: los mosaicos de tema mitológico como documento para una historia cultural en Antioquía, in: Neira, L. (Ed.), Mitología e Historia En Los Mosaicos Romanos. Ediciones JC, Madrid.

Blázquez, J.M., 1978. La cultura romana en Hispania: mosaicos, arquitectura, pintura, in: Historia de España Antigua. Cátedra, Madrid.

Blázquez Martínez, J.M., 2010. Villas hispano-romanas del Bajo Imperio decoradas con mosaicos mitológicos, in: Neira, L. (Ed.), Mitología e Historia En Los Mosaicos Romanos. Ediciones JC, Madrid.

Fernández Galiano, D., 2010. El triunfo del amor: mosaico de Paris y Helena de Noheda (Cuenca), in: Mitología e Historia En Los Mosaicos Romanos. Ediciones JC, Madrid.

Nieto Yusta, C., 2011. La pintura y el mosaico, in: Historia Del Arte Clásico En La Antigüedad. Ramón Areces.

Valero Tévar, M.Á., 2015. La villa romana de Noheda: la sala triclinar y sus mosaicos. Universidad de Castilla-La Mancha, Toledo.

 

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