La sal no goza de mucha fama estos últimos tiempos. Muchos nutricionistas insisten en reducir la cantidad de sal en nuestras comidas para combatir, entre otras cosas, la hipertensión. Pero aunque mucha sal pueda resultar perjudicial, lo cierto es que también resulta indispensable para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. La sal ayuda a la transmisión de los impulsos nerviosos, a cicatrizar heridas o a mantener el PH celular. También, antes de que se inventara la refrigeración, la sal era fundamental para conservar alimentos. (Le Couteur, 2004).

No es por ello de extrañar que muchos que muchos gobiernos aprobaran impuestos a la sal. Siendo un mineral esencial en la alimentación humana, estos impuestos aseguraban una fuente de ingresos continua. En China estuvo vigente un monopolio estatal sobre la sal hasta 2014. En la Francia medieval, la gabela sobre la sal era uno de los tributos  más importantes. (Kurlansky, 2002).

No es tampoco de extrañar que la sal sea la fuente de varias revueltas populares. En este artículo viajaremos hasta la India británica de comienzos del siglo XX para analizar una de esas revueltas: la marcha de la sal.

Antecedentes

El subcontinente indio ha sido, desde hace muchos siglos, un crisol de culturas, religiones y pueblos. En este artículo lo explicamos muy bien.

La riqueza cultural de la antigua India es inimaginable La riqueza cultural de la antigua India es inimaginable

Generalmente olvidada en la historiografía europea, la India destacó durante la Edad Media y Moderna como uno de los territorios cultural, económica y tecnológicamente más avanzados de su momento. De hecho, India fue, durante el gobierno de los mogoles, uno de los territorios mundiales más prósperos, junto con China. (Metcalf, 2014).

Si queréis saber más sobre este período de esplendor indio, y también sus partes más oscuras y problemáticas, no os podéis perder este artículo.

Pero movámonos ya hacia épocas más recientes y significativas para nuestro tema. El colonialismo europeo, que arrancó en el siglo XV con los primeros adentramientos en la costa africana y alcanzó su apogeo en los siglos XVI-XVII, no dejó a Asia indiferente.

Paralelamente a este ascenso del colonialismo europeo, se produce en el subcontinente indio una desmembración del Imperio mogol existente hasta entonces. Esto abrió la puerta a varias potencias europeas, concretamente Gran Bretaña, Portugal, Francia y Holanda, a disputarse el control del rico subcontinente.

En el año 1600 la reina Isabel I concede el privilegio de fundación de la Compañía Británica de las Indias Orientales (EIC por sus siglas en inglés, East India Company). El objetivo de esta compañía es el comercio con las Indias Orientales, es decir, con Asia. Por aquel momento, Holanda ejercía un férreo control en las Molucas (Indonesia) y China y Japón eran demasiado poderosas como para ser colonizadas, por lo que los ojos británicos se fijaron en India y su riqueza, basada en los textiles, las especias y el opio. (Metcalf, 2014).

La India, aunque seguía contando con un emperador mogol de iure, en la realidad estaba lejos de ser un territorio unificado. Comenzó así una carrera entre las distintas potencias europeas por alcanzar los acuerdos más beneficiosos con los distintos gobernadores locales. Los conflictos entre británicos, holandeses, portugueses y franceses eran una constante. Finalmente, tras más de siglo y medio de lucha, los británicos lograron hacerse con el control y dominio de todo el subcontinente indio. (Bayly, 1990).

Poco a poco, la influencia británica en India fue siendo mayor. Del interés comercial inicial se pasó al intervencionismo político y militar en las disputas internas. Y poco después, a comienzos del siglo XIX, los británicos controlaban el gobierno del subcontinente de manera incontestable a través de la EIC.

Sin embargo, a medida que el poder administrativo y político de la EIC crecía, las diferencias y tensiones entre los británicos e indios eran cada vez mayores. De hecho, durante el s. XVIII y principios del s. XIX las revueltas indias fueron numerosas. Pero la EIC fue capaz de sofocarlas todas sin mayores dificultades… hasta la rebelión de cipayos de 1857.

El ejército de la EIC contaba con soldados indios, conocidos como cipayos. Pero la medida inclusiva distaba mucho de ofrecer igualdad. Los cipayos solían cubrir las tareas más complicadas y denigrantes. No es por tanto extraño que la situación acabara estallando tarde o temprano. Lo que comenzó el 10 de mayo de 1857 como un motín militar cerca de Delhi, acabó escalando y convirtiéndose en una amenaza considerable para el poder de la EIC en toda la India. Durante más de un año, las tropas británicas combatieron a los cipayos. Finalmente, la paz se recobró el 20 de junio de 1858, cuando el reino de Gwalior, el último bastión cipayo, es derrotado. (Bayly, 1990).La liberación de Lucknow del motín de cipayos de 1857, por Thomas Jones Barker

La liberación de Lucknow del motín de cipayos de 1857, por Thomas Jones BarkerEl motín de cipayos trajo consigo dos consecuencias muy importantes. La primera de ellas es el replanteamiento británico de su dominio en la India. Hasta entonces, los británicos habían aplicado su conocido sistema de “Indirect Rule”, por el cual las estructuras de poder existentes se mantienen, subordinadas al poder británico, dando apariencia de continuidad y normalidad. Sin embargo, tras la rebelión, la Corona británica decidió aplicar en el subcontinente un poder directo, eliminando a la EIC del poder y creando el 2 de agosto de 1858 el Raj de la India, una especie de Virreinato. Para un mayor conocimiento de este período colonial, os recomendamos este artículo sobre el Raj británico en la India.

La segunda consecuencia es que la rebelión de cipayos había dado salida al sentimiento latente en muchos indios: la consciencia de su rol de subordinación ante el Imperio británico y la desconfianza que los británicos generaban.

Mohandas “Mahatma” Gandhi y el Congreso Nacional Indio

Con ese clima de desencanto, y tras años de alta actividad política india, el Congreso Nacional Indio fue fundado en 1885. En un principio, el CNI estuvo bastante lejos de ser un movimiento independentista. De hecho, su fundador e inspirador fue un británico, Allan Octavian Hume. La idea de Hume, que llevaba en India desde 1849 y había vivido en primera persona el motín de cipayos de 1857, era que los indios tuvieran una mayor participación y representación en el gobierno de la India. Para ello, Hume, junto con otras 72 personas, fundó el CNI con el fin de servir de plataforma para el diálogo y negociación con el Raj. (Sitaramayya, 1969).

Miembros fundadores del Congreso Nacional Indio. Miembros fundadores del Congreso Nacional Indio.

Sin embargo, el CNI tenía un problema en sí mismo. Solamente las élites indias, principalmente aquellos indios graduados en la Universidad de Calcuta, estaban representados en él. El CNI no representaba, por tanto, a las grandes masas indias. En cualquier caso, el CNI logró llamar la atención política británica y en 1892, Dababhai Naoroji fue elegido como el primer representante indio en la Cámara de los Comunes en Londres (Sitaramayya, 1969).

Pero a comienzos del siglo XX, el CNI comenzará a sufrir varias sacudidas internas. En 1905 se producirá un primer cisma, entre los miembros más conservadores, que abogaban por mantener su idea de representación en los órganos británicos y lograr reformas sociales; y los radicales, que exigían la agitación popular y reclamaban la independencia. Junto a esta ruptura, también llegarán pronto las diferencias entre hindúes y musulmanes (Sitaramayya, 1969).

En esta situación de tensión interna, aparecería la figura clave: Mohandas Gandhi. Gandhi nació en el seno de una familia de mercaderes (vaishya, la tercera casta en importancia) en 1869. A pesar de que su padre era diwan (ministro) del Estado de Porbandar, la familia de Gandhi no era rica. Casado a la edad de 13 años, la adolescencia de Gandhi no fue sencilla. Con 16 años perdió a su padre y con 17 fue padre por primera vez, aunque su hijo moriría a los pocos días (Guha, 2015).

Unido a la tragedia familiar, Gandhi no fue nunca un estudiante destacado. A duras penas logró entrar en la universidad, de la que fue expulsado por pobre rendimiento a los pocos meses. Gandhi parecía abocado a permanecer en su Porbandar natal y cuidar de su familia. Pero un amigo de la familia, Mavji Dave Joshili, le consiguió una plaza en el University College de Londres. A pesar de las reticencias de su madre, Gandhi viajó a Londres a estudiar Derecho (Gandhi, 2008).

Tras 3 años en Londres, Gandhi regresó a la India en 1891 con el título de Derecho, descubriendo que su madre había muerto. Durante dos años intentó ejercer la abogacía, sin éxito debido al excedente de abogados en India. Exasperado, Gandhi encontró una oportunidad en Sudáfrica. Un conocido mercader necesitaba un abogado para su sobrino, que vivía en Sudáfrica, también parte del Imperio británico. Gandhi no se lo pensó y viajó de inmediato al continente africano (Gandhi, 1962). Lo que en un principio iba a ser un trabajo para un año se acabó convirtiendo en una estancia de 21 años.

Durante su etapa en Sudáfrica, Gandhi pudo sufrir en sus propias carnes muchas de las vejaciones raciales que sufría la población local por el color de su piel. Aunque su regreso a la India estaba previsto para mayo de 1894, ya que el caso que le había llevado había concluido, Gandhi decidió permanecer allí. Consciente de la situación de inferioridad de muchas personas en Sudáfrica por su raza, Gandhi comenzó una activa campaña de protesta contra el gobierno británico en relación a la trata y discriminación de los indios en Sudáfrica (Herman, 2008).

Aunque era consciente de que esta discriminación racial también era sufrida por los negros, Gandhi se centró en ayudar a los indios. Participó en las Guerras Bóer, en la Guerra Anglo-Zulú (en ambas como miembro de una unidad india de ambulancia y asistencia médica), en política a través del Congreso Indio de Natal (fundado por él mismo en 1894) y llevó a cabo sus primeros actos de resistencia pacífica contra el gobierno británico (Power, 1969).

Gandhi con la Indian Ambulance Corps durante las Guerras Bóer
Gandhi con la Indian Ambulance Corps durante las Guerras Bóer

El objetivo de sus actos era cambiar la percepción y actitud de los británicos ante la gente de color a través del esfuerzo y la tenacidad personal (Herman, 2008). De hecho, sus acciones inspiraron a Nelson Mandela durante el Apartheid. Si queréis saber un poco más sobre la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica, no os podéis perder este artículo.

Pero volviendo a Gandhi, su activismo en Sudáfrica pronto se hizo famoso. En 1915 Gandhi regresaba a la India, reclamado por el CNI. Su experiencia en Sudáfrica había resultado clave. Fue allí donde desarrolló sus métodos de protesta pacífica y el CNI veía en él a una persona capaz de unir a los indios por un mismo objetivo, como había hecho en Sudáfrica (Power, 1969).

No obstante, Gandhi tenía una dura tarea a la que enfrentarse en la India. El CNI estaba, como hemos visto, internamente muy dividido y carecía de liderazgo y fuerza. Durante los siguientes años, Gandhi fue realizando diversas acciones de desobediencia civil, como proclamar un boicot contra los productos británicos o una campaña contra el trato de ostracismo y persecución que sufrían los “intocables” o “dalit”, aquellas personas tan pobres que quedaban por debajo incluso de los esclavos en el sistema de castas indio. Estas acciones y campañas le valieron no sólo el respeto y seguimiento del resto de miembros del CNI, volviendo a crear así un frente unido en favor de la independencia de la India; sino también el sobrenombre de Mahatma o “el gran almado” (Gandhi, 2008).

En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, la figura de Gandhi adquiriría un mayor protagonismo. Confirmado como líder del CNI en 1920, el objetivo se centró en lograr la independencia de la India. Varios países del Imperio británico ya la habían logrado y el CNI consideraba que ellos también la merecían, en especial por su ayuda a Gran Bretaña durante la Gran Guerra. Sin embargo, Gran Bretaña se resistía a dar la independencia a la joya de su corona y su territorio más rico.

Durante la siguiente década, las peticiones del CNI y las acciones de Gandhi aumentaron. Gandhi declaró que el gobierno británico sólo se había establecido en la India porque los indios habían colaborado. Pero si los indios dejaban de colaborar y cooperar con los británicos, el gobierno colonial caería (Gandhi, 2008).

Las acciones de no cooperación aumentaron y Gandhi buscó el apoyo no sólo de los hindúes, sino también de los musulmanes. Pero sus acciones también le costaron su libertad. Gandhi fue detenido el 10 marzo de 1922 y condenado a 6 años de cárcel por sedición. Sin él, el CNI volvió a romperse en varias facciones. Pero Gandhi fue liberado tras dos años de encarcelamiento y, cuando pudo volver a unificar al CNI a finales de la década de 1920, los acontecimientos se aceleraron (Martin, 2006).

Bandera del Congreso Nacional Indio Bandera del Congreso Nacional Indio

El 26 de enero de 1930 el CNI proclamaba de manera unilateral la independencia de la India. Pocos días después, Gandhi anunciaba la lucha contra el mal a través de la paz, en lo que se conoce como “Satyagraha”. La traducción sería, aproximadamente, “Firme verdad” (“Satya” significa resolución/firmeza y “Agratha” verdad). Este movimiento no violento sería el que marcaría el devenir de las siguientes décadas en la India y por el que Gandhi se haría famoso mundialmente (Sheean, 1955).

Una de las premisas de los “Satyagrahis” era que, además de seguir la no violencia, no debía practicarse nunca en secreto, sino que tenía que informarse de sus acciones. Es por ello que, el 2 de marzo de 1930, Gandhi escribió una carta al virrey de la India, Lord Irwin, expresándole su intención de protestar con una marcha de 240 millas (unos 386 Km) si no abolía el impuesto sobre la sal. (Martin, 2006).

La respuesta del virrey fue que, de realizar Gandhi su marcha, el orden público en la India podría alterarse. Lord Irwin era consciente, sin embargo, de la importancia de Gandhi entre los indios. De acuerdo a las leyes, Lord Irwin podía haber ordenado la detención de Gandhi en cualquier momento por sus actos contra el Raj. Pero, de haberlo hecho, sólo habría empeorado la situación (Martin, 2006).

Es así pues, que la marcha de la sal comenzó.

Marcha de la Sal

En 1825, Gran Bretaña abolió el impuesto sobre la sal en su territorio insular. A comienzos del s. XIX, el mineral se había vuelto indispensable para diversos procesos de manufactura durante la Revolución Industrial y gravar la sal acabaría resultando perjudicial para el crecimiento económico (Le Couteur, 2004).

Sin embargo, el impuesto sobre la sal siguió vigente en la mayoría, sino en todas, las colonias británicas. Según la Salt Act de 1882, quedaba terminantemente prohibido producir o recoger sal, incluso de depósitos naturales, salvo que se dispusiera de un permiso del gobierno británico. Y dichos permisos eran expedidos solamente a ciudadanos británicos. (Kurlansky, 2002).

A diferencia de otras colonias, la Salt Act era especialmente dañina en la India. El clima tropical del subcontinente provoca una abundante sudoración en las personas y, a través del sudor, el cuerpo pierde muchas de sus sales minerales. Una fuente natural de sales minerales es la carne pero, entre las restricciones religiosas y la pobreza, los indios comían muy poca carne, por lo que la sal en la dieta india era indispensable para el correcto mantenimiento del cuerpo y, en última instancia, para la supervivencia (Le Couteur, 2004).

Con un impuesto sobre la sal y las restricciones a su producción y recolección, los británicos lograron subyugar a los indios. En muchas zonas de la India, en especial en la costa, la sal se acumulaba en depósitos naturales. Durante siglos, muchos campesinos locales acudían a estos depósitos a por sal como complemento a su dieta y poder mantener así su cuerpo en correcto funcionamiento en un clima tan húmedo y caluroso. Sin embargo, con la Salt Act, se veían obligados a pagar por la sal si no querían ser arrestados como criminales (Ashe, 1968).

Es por ello, por la importancia de la sal para los indios, independientemente de su casta, etnia o religión, por lo que Gandhi decidió iniciar su marcha de protesta. Una marcha que movilizaría a todos los indios, porque era necesaria para todos los indios.

De hecho, en la carta enviada a Lord Irwin, Gandhi dice:

I regard this tax to be the most iniquitous of all from the poor man’s standpoint. As the Independence movement is essentially for the poorest in the land, the beginning will be made with this evil.

Considero este impuesto [de la sal] como el más injusto de todos desde el punto de vista de los pobres. Ya que el movimiento de Independencia es esencialmente para los más pobres del país, el comienzo será con esta maldad.

(Jack, 1956).

Al prinipio, tanto los británicos como algunos indios, incluso miembros del CNI, dudaron de la iniciativa de Gandhi. Y, como hemos visto, el virrey en la India tampoco le dio demasiada a importancia. De hecho, en una carta enviada a Londres pocos días después de recibir la misiva de Gandhi, Lord Irwin reseñaba que “Ahora mismo, la campaña de la sal no me quita el sueño por las noches” (Ackerman, 2000).

Pero Gandhi estaba convencido de su acción y, de hecho, calificó la marcha de la sal como su mayor “Satyagraha”. Su marcha, implicaba demostrar entereza, fuerza y firmeza a sus 61 años de edad durante el camino. Y si lograba ir acumulando esa firmeza, su objetivo también se vería reforzado por ella (Kuhn, 2011).

Así, al recibir la negativa del Raj de abolir el impuesto y habiéndose pasado los diez días de plazo que Gandhi dio, el 12 de marzo de 1930 comienza la marcha de la sal (Jack, 1956). Cuando la marcha arrancó de Sabarmati Ashram, Gandhi fue acompañado solamente por otros 78 “Satyagrahis”, todos ellos hombres. El objetivo era llegar hasta los depósitos salinos de Dandi Gujarat, en la costa del golfo de Khambhat (Jack, 1956).

Gandhi y otros Satyagrahis durante la marcha de la sal Gandhi y otros Satyagrahis durante la marcha de la sal

Durante 24 días, Gandhi y el resto de “Satyagrahis” recorrieron más de 385 kilómetros. Su avance era lento, algo menos de 20 kilómetros al día, pero no por la avanzada edad de Gandhi. El motivo era que los “Satyagrahis” se detenían en cada aldea y poblado durante su camino para intentar convencer a la población y los gobernadores locales de que se unieran la protesta y al movimiento de no violencia (Webster, 1997).

Cada día que pasaba, el número de “Satyagrahis” aumentaba. Su número llegó a alcanzar los 50000 y la comitiva, encabezada por Gandhi, se extendía por más de 3 kilómetros. Por donde la marcha pasaba, la gente salía a las calles a recibirles y unirse a ella. Gandhi estaba logrando captar la atención de todo el mundo (Jack, 1956).

Nota manuscrita por Gandhi a su llegada a Dandi Nota manuscrita por Gandhi a su llegada a Dandi. La nota dice:
“I want world sympathy in this battle of right against might. Dandi MK Gandhi 5:4:’30”
“Quiero la simpatía del mundo en esta batalla del derecho contra el poder. Dandi MK Gandhi 5:4:’30”

Finalmente, el 6 de abril de 1930, la marcha de la sal llegaba a las salinas costeras de Dandi. Fue entonces cuando Gandhi se dirigió a la numerosa multitud que había recorrido con él el camino. Tomando un puñado de sal de una de las salinas naturales, Gandhi dijo:

“We have resolved to utilize all our resources in the pursuit of an exclusively nonviolent struggle (…)

Wherever possible, civil disobedience of salt should be started. These laws can be violated in three ways. It is an offence to manufacture salt wherever there are facilities for doing so. The possession and sale of contraband salt, which includes natural salt or salt earth, is also an offence. The purchasers of such salt will be equally guilty. To carry away the natural salt deposits on the seashore is likewise violation of law. So is the hawking of such salt. In short, you may choose any one or all of these devices to break the salt monopoly.

(…) Our ranks will swell and our hearts strengthen, as the number of our arrests by the Government increases.”

“Hemos resuelto emplear todos nuestros recursos en la persecución de una lucha exclusivamente no violenta (…).

Siempre que sea posible debería empezar la desobediencia civil de la sal. Estas leyes pueden ser violadas de tres formas. Es una infracción fabricar la sal allí donde haya instalaciones para hacerlo. La posesión y la venta de sal de contra­bando, que incluye tanto de sal marina como de sal de roca, tam­bién es una infracción. Los compradores esa sal serán igualmente culpables. Llevarse sal marina de los depósitos naturales que hay en la orilla del mar es igualmente una violación de la ley. Al igual que lo es la venta ambulante de esa sal. En resumen, podéis escoger cualquiera o todos estos instrumentos para romper el monopolio de la sal.

(…) Nuestras filas se engrosarán y nues­tros corazones se fortalecerán a medida que aumen­te el número de los nuestros que son arrestados por el Gobierno”.

(Jack, 1956)

 

Gandhi estaba llamando abiertamente a la desobediencia civil contra el impuesto de la sal.

Gandhi recoge un puñado de sal en Dandi Gandhi recoge un puñado de sal en Dandi

Repercusiones

La marcha de la sal tuvo una repercusión internacional que sorprendió a los británicos. La prensa de todo el mundo se hizo eco de la marcha y protesta de Gandhi y el movimiento de independencia indio recibió innumerables apoyos y atención, tanto nacional como internacional. (Ackerman, 2000).

Durante las siguientes semanas, los actos de desobediencia civil se dispararon. A las violaciones contra la Salt Act le siguieron el boicot a los impuestos a textiles o los tintes. A finales de abril, más de 60000 indios habían sido detenidos por las autoridades coloniales. En muchos casos, de manera violenta, derrumbado la imagen de civilización británica (Jack, 1956).

Mujeres y niños quebrantando la Salt Act de 1882 Mujeres y niños quebrantando la Salt Act de 1882. Portan recipientes de metal donde evaporar agua marina y obtener sal.

Los británicos, sin embargo, estaban en una encrucijada. Sabían que arrestar a Gandhi supondría un mayor rechazo y descrédito internacional y social. Pero dejarle en libertad podría hacer que la India se independizara casi de inmediato. Cuando Gandhi anunció su intención de continuar la marcha de la sal hacia la ciudad de Dharasana, los británicos no tuvieron alternativa. La noche del 4 de mayo de 1930, Gandhi fue arrestado mientras dormía en las cercanías de la ciudad de Dandi por el Magistrado del distrito de Surat y más de 30 soldados (Jack, 1956).

Arrestar a Gandhi, así como a otros “Satyagrahis” provocó muchos problemas al gobierno británico. Lord Irwin, forzado por la situación, se reunió con Gandhi en 1931. Tras una negociación, Lord Irwin y Gandhi aceptaron que se liberarían a los protestantes no violentos y que los indios que tuvieran cerca de su hogar depósitos naturales de sal, podrían recolectarla sin la intervención británica ni el pago del impuesto (Gandhi, 2008).

“Satyagrahis” recogiendo sal en Aat, cerca de Dandi “Satyagrahis” recogiendo sal en Aat, cerca de Dandi

Gandhi había logrado un éxito sin precedentes. En los años siguientes, las campañas y movimientos no violentos reclamando la independencia la India se multiplicaron. Las acciones de Gandhi inspirarían en años venideros muchos otros movimientos no violentos por todo el mundo. Ya hemos mencionado a Mandela contra el Apartheid pero también el Movimiento por los Derechos Civiles de Martin Luther King Jr. siguió las ideas de no violencia de Gandhi.

Tras la marcha de la sal y el acuerdo Gandhi-Irwin miles de indios produjeron y recogieron su propia sal, a veces de manera ilegal. Sin embargo, la autoridad británica no podía hacer nada. Desacreditados y criticados internacionalmente, el protagonismo recaía sobre Gandhi. Su famosa marcha multiplicó también el número de “Satyagrahis” (Herman, 2008).

Sin embargo, también surgieron muchos detractores del propio Gandhi. La marcha de la sal no terminó de ganar a los musulmanes para la causa. E internamente, en el CNI comenzaron a desconfiar de Gandhi. De hecho, Gandhi abandonó el CNI en 1934 después de que el partido decidiera acabar con la política de “Satyagraha” (Ackerman, 2000).

A pesar de todo, cuando Gandhi fue liberado en 1932, el movimiento de independencia fue imparable. Negociaciones para la independencia se iniciaron ese mismo año. Gran Bretaña reconocía así que no podían seguir gobernando India sin el apoyo y consentimiento de los indios (Ackerman, 2000).

Pero la independencia no llegaría hasta agosto de 1947. Y los británicos demostraron, una vez más, ser incapaces de dirigir una retirada ordenada. El período postcolonial en el subcontinente indio fue un verdadero caos, como hicieran años después en Nigeria, que desembocó en una guerra entre los recién independizados India (de mayoría hindú) y Pakistán (de mayoría musulmana).

Conclusiones

La marcha de la sal fue, sin duda, el acontecimiento clave que colocó el movimiento de independencia indio en el mapa. Muchos historiadores comparan este hecho con el motín del té y el nacimiento de los Estados Unidos.

La marcha de la sal, también conocida como la marcha a Dandi o el Dandi “Satyagraha”, tuvo, por tanto, tres puntos clave:

En primer lugar, forzó a los británicos a hablar y discutir el autogobierno e independencia de la India. En segundo, fue un enorme respaldo a la resistencia india al gobierno del Raj. Al elegir la sal, Gandhi golpeaba uno de los pilares del poder imperial británico y ofrecía a los “Satyagrahis” una campaña coordinada y eficaz, pero al mismo tiempo dispersa y complicada de atajar. Y en tercer lugar mostró al mundo no sólo los beneficios del movimiento de desobediencia civil pacífica, sino que mostró también el deseo de los indios de adquirir su libertad.

A través de la marcha de la sal, Gandhi fue capaz de explicar los motivos de su protesta y sus acciones a un gran público. Tenía por entonces 61 años y realizar una marcha o “Padyatra” de estas características no era lo ideal. Podía haber ido en tren o incluso en coche. Pero Gandhi sabía que la única manera de hacer llegar su mensaje era recorrer esos más de 385 kilómetros andando.

Su tenacidad y simbolismo atrajeron la atención de una gran cantidad de indios, por lo que el movimiento creció mucho; y también de medios de comunicación que presionaron también en su favor.

Es cierto que las consecuencias inmediatas de la marcha de la sal no fueron enormes, pero, a largo plazo, la marcha de la sal resultó clave en la independencia del subcontinente indio del gobierno británico.

Bibliografía

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Sheean, V. (1955): Mahatma Gandhi: A Great Life In Brief, New York, Alfred A. Knopf.

Sitaramayya, B.P. (1969), History of Indian National Congress, Delhi, S. Chand.

Webster, T. (1997): On the Salt March: the historiography of Gandhi’s march to Dandi, Nueva Delhi, Harper Collins.

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