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Los holandeses en América y la Compañía de las Indias Occidentales

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La expansión neerlandesa inició en el contexto de la guerra contra la Monarquía Hispánica. Desde los puertos en el mar del norte, especialmente los situados en las ciudades de las norteñas provincias de Holanda y Zelanda, se lanzaron hacia las Indias Orientales y Occidentales. La motivación de esta expansión fue comercial ya que el cierre de los puertos hispanos a los comerciantes holandeses provocó a que esto, trataran de controlar directamente los puntos desde los que partían las mercancías (Israel, 1997: 90-97). Esta es la historia de los holandeses en América

Dejando de lado las Indias Orientales (que merecerían un artículo propio) los neerlandeses aparecieron en las Indias Occidentales en 1623 cuando las ciudades de Hoorn y Enkhuizen intentaron hacerse con el transporte de la sal caribeña controlando Punta de Araya, en la zona del mar Caribe. Pero el gran empuje de las Provincias Unidas en el Nuevo Mundo vino con la creación de la Compañía de las Indias Occidentales (West-Indische Compagnie o WIC).

La WIC se fundó el 3 de Junio de 1621 a pesar de las profundas resistencias de las ciudades del norte de Holanda por el temor de poner en peligro el acceso a la necesitada sal (1).  Fue la gran institución comercial que, junto con otras compañías menores y conglomerados privados, se ocupó de la gestión comercial y productiva de las colonias. La compañía monopolista tuvo un gran poder y sus altos cargos estuvieron vinculados a las élites administrativas y gubernamentales de las Provincias Unidas. Sus directores fueron principalmente miembros del grupo de grandes mercaderes que dominaron la estructura social neerlandesa del siglo XVII (2). La compañía fue una institución privilegiada y funcionó por acciones ya que “Constituían (ambas compañías) sociedades con participación de muchos accionistas y, jerarquizadas según su organización interno-administrativa…eran prácticamente estado dentro de estado” (Crespo Solana, 2006:49). Tuvo la capacidad económica suficiente como para costear sus propios convoyes a pesar de necesitar apoyo del estado en alguna ocasión. Nobles, burgueses e incluso el monarca fueron accionistas y la apoyaron, patrocinaron y dieron respaldo bélico y económico cuando lo necesitó.

El primer lugar que tomó la WIC fue Bahía, en el Brasil, que apenas duró en sus manos (3). Mientras tanto la cámara de la provincia de Zelanda, que ya desde antes de la WIC, estaba instalándose en Guayanas y la Amazonia (que luego pasaron a ser controladas por la compañía) donde prosperaron las plantaciones de tabaco y el comercio de madera (4).

 

Las posesiones americanas de la WIC 

Monedas de oro la WIC

Las posesiones que las Provincias Unidas tuvieron en América fueron Curaçao, Bonaire y Aruba, Essequibo y Demerara, Surinam y Nieuw Nederland, este último en Norte América. Todos estos territorios fueron tomados a lo largo del siglo XVII en diferentes campañas, aprovechando los puntos ciegos de las potencias ibéricas, en especial a partir del crítico periodo de 1634-1640. En ese momento fue cuando en las Provincias Unidas se planteó la necesidad de conseguir colonias a cualquier precio, puesto que era la única forma de garantizar un comercio estable sin la intervención de otra potencia. En 1635 la WIC tomó la isla de Curaçao junto con otras pequeñas islas en el Caribe, aprovechando los enfrentamientos mantenidos en Brasil contra la Monarquía por la posesión del Pernambuco.

La WIC a finales del siglo XVII se reorganizó y las colonias americanas fueron divididas en dos categorías: de primera clase y de segunda clase. Las de primera clase estuvieron bajo el control directo de la WIC (Curaçao) y las de segunda fueron gestionadas por otros privados que las pudieron explotar a cambio de un pago a la compañía (Surinam o Nieuw Nederlanda).

El Caribe Neerlandés: economía y sociedad

El Caribe holandés fue definiéndose como un espacio principalmente mercantil aunque para finales del siglo XVII empezó a convertirse al modelo de plantación bajo el control de grandes familias terratenientes de la burguesía comercial. Esta élite de propietarios fue ausente de sus dominios dejando la administración a capataces y la gestión comercial a compañías vinculadas a su persona y a la propia WIC. Estos territorios fueron controlados por la compañía durante todo el proceso de instalación, consolidación y explotación hasta su desaparición a finales del siglo XVIII (Crespo Solana, 2006:39-60).

Los neerlandeses iniciaron su presencia en América con un sistema de intrusión mercantil a través del contrabando y el pillaje sobre el espacio ibérico, algo que nunca desapareció en la zona del Caribe (5). Para finales del siglo XVII, en un contexto donde la guerra contra la Monarquía Hispánica había terminado, el modelo colonial neerlandés inició un rápido camino hacia el capitalismo comercial a través del uso de mecanismos financieros y bancarios de corte cada vez más capitalista. Este fenómeno arrancó con el sistema de plantaciones en la zona del Caribe, basado en un monocultivo (6) y que hizo de introductor al modelo capitalista (7). Con el modelo de plantación instalado en las colonias se creó una necesidad inexcusable sin la cual no hubiera podido prosperar: la mano de obra esclava. Para asegurarse el capital humano necesario los neerlandeses tuvieron una participación activa en el comercio de esclavos y sus propias posesiones en África.

Las sociedades coloniales holandesas fueron multiculturales, mayoritariamente formadas por judíos-sefarditas (8) y neerlandeses calvinistas como población de origen europeo. Gracias al sistema de plantaciones se propició una élite de terratenientes ausentes. En general entre los miembros del grupo de origen europeo hubo conflictos sociales como la puja entre algunos miembros de la élite de comerciantes-plantadores con los administrativos y militares de la provincia de Zelanda primero y de la WIC después. Con el tiempo esta sociedad colonial se fue desarrollando en una plutocracia donde solamente había miembros de población blanca.

Avanzando al siglo XVIII, el grupo de origen europeo fue haciéndose cada vez más reducido hasta ser una minoría muy marcada de blancos propietarios, comerciantes y marineros, estos últimos, aunque no fueron directamente parte de la élite tuvieron opción de integrarse a ella a través de la adquisición de tierras. Bajo este grupo había una masa de mano de obra esclava mayoritariamente africana. A esto hay que sumar un porcentaje no muy estudiado de población nativa americana que fue desplazada o esclavizada (Crespo Solana, 2006:149-150).

Resistencias y consecuencias del dominio colonial              

Imagen de la posible organización de los esclavos en un barco negrero.

La diferencia demográfica entre los dos grupos étnicos llevó a que la poderosa, pero temerosa minoría blanca, forzará a la sometida mayoría negra a vestir de una manera determinada, comer y tener costumbres diferentes a la élite blanca, así como a sufrir brutales castigos por cualquier infracción de la ley colonial. Se puede decir que casi se creó una sociedad “aphartheid”(Crespo Solana, 2006:177).

Como resultado de esta situación apareció el fenómeno de los Maroons o Wegloopers, esclavos negros fugados de las plantaciones que se agruparon en la selva (o se unieron a grupos de amerindios hostiles a los europeos). Esto provocó conflictos bélicos dentro de la colonia como fue la primera guerra maroon durante las décadas de 1730-1740 en Surinam. Estos conflictos fueron un gran problema para la supervivencia de la colonia neerlandesa a lo que se sumaron toda clase de dificultades políticas, sociales y económicas.

Los boni maroons consiguieron organizar un espacio propio dentro del territorio holandés y tuvieron impacto más allá de los enfrentamientos directos. Los maroons fueron el motivo por el que el absentismo de los plantadores criollos se disparó durante el siglo XVIII. Tras varias guerras los cimarrones consiguieron ser reconocidos como “nación independiente” hacia finales del siglo XVIII adquiriendo reconocimiento jurídico (Crespo Solana, 2006:180). Además estos maroons o boschnegers, como se les conoció tras su reconocimiento, intentaron crear una identidad contraria a los plantadores europeos, llegando a intentar identificar el término boschneger con criollo.

Notas

1-La sal era usada en Holanda para la industria arenquera y por lo tanto era un recurso de primer orden, así que pasó a ser un monopolio de la compañía.

2-Sus altos cargos firmaban sus documentos como Heerden IX por el número de gobernantes de la compañía y en algunos momentos llegaron a ser los hombres más poderosos en el Estado neerlandés (Crespo Solana, 2006:48).

3-La Monarquía Hispánica consiguió expulsarlos de la zona de la Amazonia en 1625.

4-Por la venta de diferentes productos venidos de oriente o de la metrópoli en los mercados locales americanos propios o extranjeros.

5-Curaçao será una isla convertida en almacén de productos para la re-exportación y el contrabando con los territorios del Caribe.

6-Las colonias suramericanas se convirtieron en monocultivos, especialmente de azúcar (aunque también hubo producción de algodón, tabaco, índigo, goma y maderas tintóreas), para responder a la demanda de los mercados europeos. “En el caso de las plantaciones caribeñas, en Surinam, e incluso en algunos enclaves de las pequeñas Antillas, en donde la República practicaba la agricultura extensiva, la política económica de ésta era ciertamente mercantilista…El mercado de Amsterdam necesitaba atraer una gran cantidad de productos” (Crespo Solana, 2006:57).

7- De hecho se puede decir que “el poder económico holandés se fundaba (y se había fundado incluso durante su Gouden Eeuw) en la aplicación arbitraria de unas pretensiones de corte capitalista (basadas en la perfección de las estrategias de crédito y transporte) pero impuestas, en muchos casos a la fuerza, sobre unas estructuras de poder arcaicas, por no decir feudales de producción y relaciones de poder.” (Cespo Solana, 2006:143).

8-La mayoría eran originarios de los grupos de judíos establecidos en Ámsterdam que principalmente eran originarios principalmente de territorios de la Monarquía Hispánica (especialmente de Lisboa y de Amberes) o directamente judío-portugueses que migraron desde la zona de Brasil al asentamiento neerlandés

Bibliografía 

The Atlantic World: America and the Netherlands. (http://frontiers.loc.gov/intldl/awkbhtml/)

-CRESPO SOLONA, Ana (2006) América desde otra frontera. La Guayana Holandesa (Surinam):1680-1795, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

-Israel, Jonathan I. (1997): La república holandesa y el mundo hispánico, 1606-1661, Madrid,  Editorial Nerea,

– Shorto, Russell (2011): Manhattan. La historia secreta de Nueva York, Barcelona, Duomo Ediciones.

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