Cuando un Imperio se deshace y los más pobres quedan indefensos, deben defenderse o postrarse ante la aristocracia. Con la caída de Roma no es una excepción, y a partir del siglo III va a surgir un problema que no va a tener una fácil solución: las bagaudas o baugadae, turbas de campesinos, mendigos y bárbaros que arrasan todo a su paso para sobrevivir.

El imperio se resquebraja y la miseria surge de las grietas: las bagaudas en el siglo III.

El Imperio Romano tenía una serie de problemas estructurales, algo que se veía reflejado en las propias instituciones, cada vez más inestables.

Por su parte, el senado hacía aguas, debido a las enormes limitaciones de poder que los emperadores habían impuesto. Aunque siempre estaban en pugna para conseguir más poder frente a los homo novus y el orden ecuestre, la institución había perdido prácticamente todo el sentido de ser y se había convertido en un instrumento títere.

Esto se debe a la propia estructura imperial, a la cual algunos autores han tildado de paranoica. Cuando Augusto llega al poder, no destruye la imagen de la República, sino que la aliena. La moldea de tal manera que parece que el régimen funciona tal cual funcionaba antes. En cambio esto no es así, evidentemente. Esto genera algunos problemas, como el de la sucesión de los emperadores, algo que no es solo propio del mundo romano, ya que va a ser una constante en la historia medieval también. No obstante, tampoco están definidas las cotas de poder a las que llegaba el emperador, así que cada uno hacía las cosas un poco como le venían en gana. Esto va a causar un enorme problema en el equilibrio sociopolítico romano.

Aun así, el Imperio funcionaba tan bien mientras duraba su expansionismo que nada parecía resentirse. Con leves periodos de crisis, el Imperio había soportado la presión política hasta la muerte de Comodo a finales del siglo II, y aunque la estabilidad se recuperó parcialmente con los Severos, el mundo colapsó en los años treinta del siglo III dándose paso a la Anarquía Militar, algo que ya vimos en el artículo de Aureliano. Ni la economía, con su enorme inflación, ni el ejército, ni mucho menos la sociedad, volverían a ser las mismas a partir de este momento.

Es precisamente en este momento donde empiezan a darse las causas por las que surgen las bagaudas. El tema de la propiedad de la tierra ya había sido un problema en la historia de Roma, pero en este momento, los antiguos latifundios del campo se empiezan a concentrar en una clase terrateniente de gran poder económico, los honestiores. Los esclavos, empiezan a ser sustituidos por hombres libres que buscan la protección de un señor, ya que el estado ya no es una solución real, así que entran en régimen de colonos a trabajar las tierras de estos señores. ¿Os suena de algo? Exacto, es uno de los orígenes del mundo feudal, la parte débil del contrato recibía el nombre de humiliore.

Curiosamente, bagauda significa por un lado “ladrón” para los latinos, pero en celta, significaba “guerrero”.

Las ciudades se empiezan a despoblar, debido a los enormes impuestos y la presión fiscal a la que se veían acometidos sus habitantes, que huyeron al campo. Esto hizo que las “clases medias” (coged esta palabra con pinzas, por favor) empezaron a desintegrarse.

La población urbana no se unirá en primera instancia a las bagaudas, que empiezan a surgir en el siglo III en Galia, sobre todo en las cuencas del Loira y del Sena. Allí, esclavos prófugos, campesinos que habían perdido sus tierras empezaron a formar un ejército al mando de Aelianus y Amandus.

Mapa Tetrarquía
Diocleciano dividió en Imperio en 4 esferas de influencia.

Estos dos hombres fueron el origen de las bagaudas en el año 184 d.C. y desafiaron a Roma con un ejército consistente concretamente en gente pobre. Su objetivo era Roma, y Diocleciano, el emperador gobernante en este momento, tuvo que ver esta amenaza como algo verdaderamente peligroso, ya que nombró César a Maximiano en este momento y le envió a luchar contra ellos. Después, le nombrará augusto equiparándole a él. Evidentemente serán vencidos y su ejército desbandado, pero, ¿por qué se levantaron? Lo cierto es que la Galia había empezado a sufrir la enorme filtración de bárbaros, como los alamanes y los francos. Siendo ignorados por el poder central que se encontraba en una pugna por el poder, decidieron tomar las armas.

El fuego del siglo V: las bagaudas que no entienden de clases

Esto continuó, y evidentemente empeoró en los momentos en los que los emperadores no fueron especialmente eficaces -es decir, casi nunca-, como es el caso de Honorio, que si bien gobernó durante más tiempo que la media, también fue nefasto. Corre el año 408, y el Imperio ya está dividido, Alarico y sus visigodos campan a sus anchas por todo el mundo romano, llegando a saquear Roma en el año 410. De nuevo, los problemas con los bárbaros van a causar que Armórica se rebele contra el poder imperial y forme una bagauda, la cual sería aplastada por las fuerzas imperiales una vez se recuperase cierta y efímera estabilidad. No obstante, en los años 30 van a volver a armarse en este mismo lugar, serían ayudados por los hunos para acabar con la rebelión, y después en la década siguiente los alanos la aplastarían para el Imperio. Como veremos, los emperadores usaban constantemente a los bárbaros para aplastar las bagaudas. Después se dará otra revuelta encabezada por Eudoxio, médico de la corte de Atila, y finalmente, a finales de los años 40, conseguirán la independencia de facto del Imperio.

Hay que entender que las bagaudas no son el único grupo campesinoya que en este momento surgieron distintos movimientos, como los disidentes religiosos (priscilianismo, y donatismo sobre todo) o aquellos que se unen a las tribus bárbaras.

¿Y en Hispania qué?

Hidacio es una de las pocas fuentes que nos cuenta sobre las bagaudas en Hispania. En el año 409, suevos, vándalos y alanos entran en la península ibérica, la saquean y ejercen un cierto control sobre el territorio, salvo en la Tarraconense, donde hay un poder de facto y una estructura militar encargada de proteger el importantísimo trigo que llegaba a la península itálica y abastecía al maltrecho imperio. Para ello, había puestos de comitatensis, limitanei, y ejércitos privados de los terratenientes, que usaban a sus campesinos como tropas de combate. Pronto tendrían que lidiar con las bandas de bagaudas que empezaron a circular por el territorio y se centraron en las villas de los señores más ricos. Ahora bien, algunos estudios, como el de Gonzalo Bravo, apuntan que estos limitanei bien pudieron no existir tal y como pensábamos hasta ahora.

Aunque, hubo asaltos menores, destaca con especial importancia la de Basilio en el año 449 que asoló el valle del Ebro y mató al obispo León en Tarazona. De hecho, llegaron a pactar con los bárbaros para que no saquearan sus territorios, recibiendo dinero de estos para que debilitaran las estructuras romanas. Hispania ardía, y el territorio no viviría ni un segundo de paz.

No obstante, Roma -con capital en Rávena en este periodo- se apoyó en su aliado más efectivo en los últimos compases de su Imperio: los visigodos, los cuales fueron encargados de eliminar a las bagaudas, cosa que conseguirían parcialmente en el año 454. Ya que posteriormente a esto, el mundo altomedieval seguiría sufriendo la destrucción de las bagaudas aunque con un impacto menor.

Visigodos en los campos catalaunicos

¿Lucha de clases en la Roma tardía? Conclusiones

La teoría dicta que para que exista lucha de clases, estas deben ser conscientes de su condición de inferioridad. Sin embargo, no es en este caso así, aunque podríamos abrazar el término que E.P. Thompson acuñó para la historiografía marxista británica: “lucha de clases sin clases“. Para él era un grupo revolucionario, sin embargo, los últimos estudios hablan más de una especie de bandolerismo muy complejo, con distintas vertientes, lo que Hobsbawn denominaría “bandolerismo social”. El estudio actual de las bagaudas ha llevado a reprobar bastante la visión de Thompson, ya que se observan algunos aspectos demasiado nacionales como para hablar de una lucha de clases.

Asimismo, encontramos el problema de las fuentes, ya que en muchas de ellas, no se menciona la existencia de bagaudas en puntos que algunos historiadores si han defendido que las hubo. Para Juan Carlos Sánchez León, los visigodos y los alanos fieles al Imperio acabaron con este problema.

Bibliografía.

Bravo. G. Las revueltas campesinas del alto valle del Ebro a mediados del siglo V d.C. y su relación con otros conflictos sociales contemporáneos (una revisión sobre las Bagaudas)

Bravo, G. (1984). Sobre quienes eran “bagaudas” y su posible identificación en los textos tardíos en “Gerión” nº2 pp. 251-264.

Romero, P. (2006). Los bagaudas: ¿los primeros revolucionarios de la historia? en “Clio” nº 32.

Sánchez León, J.C. (1990). Sobre el final del bagaudismo en la Galia e Hispania en “Espacio. Tiempo y Forma”  nº 3 pp. 251-258.

 

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