Uno de los movimientos más olvidados del reinado de Carlos III es el movimiento de repoblación que llevó a cabo activamente y que devolvió la estabilidad demográfica a algunas zonas totalmente despobladas. Esto, evidentemente, no estuvo exento de problemas y errores, pero aun así, muestra el esfuerzo renovador que trajo el espíritu de la Ilustración del siglo XVIII

Introducción al reinado de Carlos III: Políticas más relevantes

En este artículo nos centraremos en el estudio de las políticas repobladoras de Carlos III, sin embargo, para ahondar en torno a este tema deberemos realizar previamente una contextualización histórica del reinado de Carlos III, para ello analizaremos en conjunto sus políticas en diversos ámbitos y lo que supusieron para España durante este periodo.

Durante el reinado de Carlos III -que comprende los años 1759-1788- se van a llevar a cabo una serie de cambios económicos y sociales propiciados en gran medida tanto por las reformas regias y por iniciativas individuales. Es una época en el que el paradigma social preexistente de estamentos se mantiene vigente, esta epoca supone una serie de cambios históricos que poco a poco nos irán introducciendo a nivel europeo en una sociedad de clases.

En España todos estos cambios se asentarían con mayor lentitud ya que el número de estos estamentos que desaparecerían con el cambio social van a ser mayores, con datos proporcionados por el censo de Aranda podemos apuntar en diversas regiones como la cántabra tenemos que el 50% de la población es hidalga. Esto va a ir reduciendose en regiones como Galicia donde de una población de 1.340.000 habitantes solo 14.000 eran hidalgos. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba, 1990, P. 2-7)

Carlos III respecto a este hecho va a llevar a cabo diversas medidas para reducir el numero de hidalgos, entre ellos el aumento de requisitos para que se concediera el titulo de hidalgo, tanto desde el punto de vista económico como genealógico. Por otra parte, se estableció que sobre este titulo tenia que darse por meritos personales. Por último, para restringir la entrada de hidalgos en las odenes militares se estableció en la real Orden circular en 1773 que los individuos tenían que tener ocho años para poder tomar el hábito en una de estar órdenes.

Respecto a los títulos y condecoraciones la creación de la Real Orden va a recompensar a todas aquellas personas que van a mostrar su fidelidad al poder regio, para ello se tenía que demostrar la limpieza de sangre, hacer constar de una vida arreglada y buenas costumbres.

Respecto al estamento eclesiástico, este tendió al estancamiento según nos muestran los censos de la epoca, estos estaban distribuidos en torno a 40 órdenes que poseían unas 2.000 casas, monasterios y conventos. Respecto a este tema la monarquía mediante diferentes concordatos con la Santa Sede va a reforzar su autoridad eligiendo los candidatos más gratos y favorables al monarca creando con ello una iglesia nacional que siga los intereses de la misma. Ministros como Campomanes van a fomentar además que estos eclesiásticos comiencen a difundir discursos sobre el fomento de la industria popular.

Otra medida respecto al clero durante este periodo con el fin de afianzar el poder del estado ante la Santa Sede va a ser la de retirarle el derecho a la censura de libros y publicaciones, esto se puso en marcha con la promulgación de la Real Cédula de 18 de enero de 1762, con esta se impedia al inquisidor general a que no pudiera prohibir ninguna obra sin sautorizacion real, ademas de dar voz a la defensa de dicha obra.  Las prohibiciones solo tendrían que desarraigar supresticiones contra el dogma. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba, 1990, pags 23-28)

Carlos III con armadura, banda y toisón de oro

Pasando al ámbito financiero, este reinado supone innovaciones y avance para la economía española. Diferentes autores han apuntado que hay puntos clave como la remodelacion del sistema para mejorar el acceso a las economías coloniales o la tendencia del estado al equilibrio presupuestario.

La política fiscal estuvo orientada siempre a la ampliacion del reino por  medio de la guerra, esto lo vemos en los gastos efectuados por la Real Hacienda en este periodo, por esto diversos autores han comparado a Carlos III con Luis XVI de Francia, argumentando que fue un monarca que estuvo a punto de llevar a españa a la ruina. El peligroso endeudamiento va a suponer el aumento de la inflacción.

Respecto a los gastos en defensa, superan con creces la mitad del presupuesto de la Hacienda, llegando a situarse en 1775 en el 68,9%, estos aumentarán en momentos de guerra, aunque nunca bajarán del 50%. Mientras tanto los gastos de la administración civil van a oscilar en torno al 15% y 25% en diferentes periodos del reinado. Todo esto no va a suponer que la monarquía no invierta en diversos proyectos como el engrandecimiento y embellecimiento de Madrid o el establecimiento de nuevas poblaciones en Andalucía siempre con intenciones económicas o de prestigio. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba, 1990, pags 140-150)

Se podría apuntar en definitiva que las reformas llevadas a cabo durante el reinado de Carlos III tienen el objetivo de remodelar el país desde el pundo de vista administrativo, de mejorar la educación para cambiar la mentalidad de los españoles y de promover un desarrollo económico para aumentar las riquezas del país.

Política repobladora: Características generales

La idea de la repoblación no solo nace en España, sino que es llevada a cabo por otros estados europeos, esta responde a la necesidad de reocupar zonas que antiguamente lo estuvieron y que debido a las diversas pestes de los siglos XVI y XVII quedaron abandonadas, esta idea estuvo dentro de los objetivos de los diferentes monarcas, aunque las posibilidades de un éxito real surgieron en torno al siglo XVIII durante el reinado de Carlos III.

Debido al escaso poder demográfico que ofrecía la Peninsula Ibérica, las regiones que eligió la monarquía para esta repoblación estuvieron en el norte de europa, entre estas estaban Westfalia y el Palatinado, que eran regiones con un flujo constante de emigración.

Respecto a estas políticas repobladoras observaremos que están intensamente ligadas a las políticas agrarias, estas van a tener tanto una dimensión social como económica, en primer ámbito el objetivo va a ser el de repartir tierras a los pobladores, para conseguir una clase media rural mientras que en el ámbito económico va a ser el de multiplicar las fuentes de riqueza agraria, para ello se invirtió en unos medios técnicos para hacer efectivas las explotaciones agropecuarias.

El objetivo fue el de crear una sociedad campesina ideal desde los cimientos, en esta primarían los campesinos que fueran quasipropietarios, es decir, que no puedieran acumular tierras, a su vez estos deberían estar sujetos a la autoridad regia. Por último, esta sociedad tendría que basarse en los ideales despóticos que hicieron valer las monarquías durante el Siglo de las Luces. (Palacio Atard, V. 1989, pags 13-15)

Para la creación de esta nueva sociedad se busco población alsacianos, franceses, italianos, bavaros y flamencos. El objetivo de la monarquía fue el de compensar la pérdida de 6.000 jesuitas expulsados sustituyendolos por población útil, para el establecimiento de estos colonos en las Nuevas Poblaciones se usarían recursos económicos sustraidos a los antiguos jesuitas.

Este ideal de población útil dividia a la poblacion en Jornaleros, labradores y artesanos, dejando a un lado a intelectuales, músicos o personas que no estuvieran especializadas en el trabajo en el campo o las manufacturas, este objetivo no se cumplió con éxito. Perez Valiente, visitador oficial de estas Nuevas Poblaciones observó la existencia de elementos inútiles como un violinista, un dorador o varios desertores de origen francés.

El carácter económico y social va a quedar reflejado en diferentes escritos del ministro y Superintendente Olavide en los que entre 1770-1775 va a expresar el claro objetivo económico y productivo de estas nuevas poblaciones.

La religión va a ser un requisito fundamental para ser colono en estas poblaciones, este va a ser otro factor que no se cumplirá con éxito puesto que para serlo se exigia por parte de las autoridades el ser católico, cuando comenzaron a llegar los colonos se descubrió que varios más de un centenar de ellos se declararon protestantes y otros no se pudo comprobar su catequización.

La zona más importante en torno a estas nuevas poblaciones va a ser Sierra Morena, que hasta el momento era guarida de bandoleros, de hecho, uno de los objetivos regios era el de restablecer la ruta Madrid-Cádiz de manera efectiva, por lo que tiene sentido que este lugar obtuviera un mayor flujo de pobladores.

Por último, respecto a los resultados obtenidos de estas repoblaciones, no fueron plenos puesto que no se logró la creación de esta clase media campesina ni se obtuvieron ritmos productivos tan altos como los que habia predicho Olavide. (Palacio Atard, V. 1989, pags 15-18)

La Administración las Nuevas Poblaciones

La administración de estos territorios como en muchas otras partes de España estuvo sujeta a los fueros, donde se establecían los cimientos, privilegios y límites de estas poblaciones. En estos fueros se establecen los cargos, teniendo cada una de estas poblaciones un diputado y estableciendo cada 4-5 una feligresía.

Estas poblaciones también establecían en su fuero la existencia de unos privilegios que hacian referencia a unas tierras comunitarias que se trabajarían los días libres de estos colonos.

Todas estas poblaciones van a estar sujetas economicamente a la Real Hacienda para evitar trabas burocráticas al igual que van a depender de un superintendente en el campo judicial. Un carácter innovador y que esta directamente ligado con la idea de creación de una nueva sociedad en estas poblaciones va a ser la elección de cargos directamente por los vecinos y la limitación de estos a uno o dos mandatos, evitando asi que se parasitara el sistema administrativo con intereses propios de los mismos. Respecto al asentamiento de la administración podriamos distinguir los periodos en dos: el primero entre 1768-70 y el segundo entre 1770-1835.

Durante el primer periodo La Carolina fue el centro administrativo pues el superintendente residio en esta localidad, por otra parte, tenemos que se establecieron 2 subdelegaciones, una de ellas también en esta localidad. El primer superintendente va a ser el propio Olavide que se ocupará directamente de la evolucion de la produccion agraria.

L.C. a día de hoy
Se puede observar el plano ortogonal y racional tipo de las reformas ilustradas.

Durante el año 1769 se produjo la destitucion de Olavide como superintendente debido a problemas con la inquisición, esto suscitó gran recelo en los colonos, este recelo fue seguido por la indignación y descontento puesto que en algunos casos la situación de los colonos no coincidía con la prometida.

En 1770 con la vuelta de Olavide va a comenzar el segundo periodo administrativo que va a suponer la distribución de mayor personal administrativo en la zona, como es el caso de los fieles de fechos, alguaciles mayores y defensores de menores, todo ello para establecer un equilibrio y órden social.

A finales del periodo, en 1825, con una población ya asentada y el proceso repoblador terminado, se va a comunicar a la población y las subdelegaciones que las quejas se resolverían en la subdelegación a no ser que entrañaran dificultad, en ese caso si pasarían directamente al Superintendente. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1988, pags 14-30)

Olavide y su importancia política en el proceso de repoblación

La corona va a designar a una de las mentes pensantes de la época como encargado de llevar a cabo la creación de esta nueva e ideal sociedad, esta mente va a ser la de Pablo de Olavide, quien demostró a lo largo de su vida su valía, tanto en los estudios siendo profesor en la universidad de Lima, como en la administración regia, pasando por algunos cargos como Oidor de la Audiencia.

Tras un largo retiro va a comenzar a asumir tareas administrativas, estas se van a ver enturbiadas por la persecución que sufrirá este individuo por la Inquisición. En 1767 va a pasar a ser una de las autoridades más importantes dentro de este proyecto repoblador, para ello la corona le va a dotar de amplios recursos y competencias.

El cargo que ostentara será el de Intendente de los ejércitos en los reinos de Andalucía y Superintendente de las rentas de Sevilla, asistente de la misma y Superintendente de las Nuevas poblaciones de Sierra Morena y el Bajo Andalucía.

Entre 1767-1776 la correspondencia de Olavide que en mayor parte es institucional, nos muestra a un personaje preocupado por todos los aspectos referentes a los poblamientos. La corona va a necesitar de la ayuda de Olavide para decidir donde se enviaban a los 6.000 colonos alemanes, ya que además de los territorios peninsulares se propuso enviar a estos a Costa Rica o a diversas zonas de América del Sur.

Finalmente Olavide recomendara que esta población se asiente en los territorios peninsulares. Olavide a su vez participara en la redacción de los fueros de estas poblaciones. Los estudios de Olavide sobre esta empresa colonizadora van a ser fundamentales, ya que trata temas como los bienes jesuitas que se utilizaron para la financiación de la empresa, los presupuestos destinados por la Real Hacienda y su distribución o las características de estos colonos y su valoración por Olavide. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba, 1988, pag 263-275)

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Estructura Social y Producción

Estudios en torno a carácter demográfico de las nuevas poblaciones apuntan a que la media por cada familia de colonos es de 4,2, aunque otros autores apuntan a que este dato se fija en 3,8.

Aunque aproximados estos datos nos dan información valiosa más alla de ellos, ya que en los registros encontramos también el área de distribución de estas familias. Del total de los 10.420 que formaban las 2446 familias de colonos, en torno a un 67% estaban establecidas en torno a Sierra Morena en asentamientos como La Carolina y La Carlota, quiza por que Olavide le presto mayor atención a esta área geográfica debido a la intencion de proteger los caminos que por allí se hallaban. La densidad de poblaciones como La Carlota ascendera a mediados del siglo XVIII en torno al 19,3 habitante por kilómetro cuadrado mientras que La Carolina va a tener una que se situará entre 15 y 20 habitantes por kilometro cuadrado.

En la Baja Andalucía hallamos unas poblaciones que en conjunto suman aproximadamente los 3458 habitantes, encontramos poblaciones menores que apenas van a sufrir crecimiento como es el caso de Fuente palmera. La población en esta zona va a ser inferior y apenas se va a incrementar su demografía desde su poblamiento inicial hasta los registros de de 1776.

El poblamiento de esta zona va a ser disperso puesto que el sector primario va a tener gran importancia, son pequeños poblamientos que nunca llegan a tener la gran envergadura demográfica si los comparamos con asentamientos como La Carolina o La Carlota.

Estas poblaciones van a tener principalmente un sector agrario, este va a suponer en poblaciones de Sierra Morena en torno al 68%, una población importante con un 45,2%, la mayor parte de la población perteneceria a la clase de Colonos labradores. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1988, pags 45-50)

La producción como mencionamos con anterioridad va a ser principalmente agraria, unos datos mas concretos obtenidos del Estado General de 1776 nos revelarían la importancia que tuvo el viñedo en estas zonas, llegando a casi medio millón de cepas de viñedo, otras plantaciones con relevancia van a ser las moreras con 535.000 plantas aproximadamente y el olivo con 243.000 pies de olivo.

En Sierra Morena respecto a la zona del Bajo Andalucía vamos a tener que el desarrollo de las plantaciones va a ser mas intenso y tiene mayor variedad, teniendo aproximadamente 800.000 plantas frente a 500.000 de la región de Baja Andalucía.

La Carolina, sin embargo, por ser la población con más densidad va a tener un carácter artesanal más intenso en algunos casos relacionados con las moreras y olivos. El esta poblacion se va a situar la fabrica de paños, la cual contaba con 21 telares, aunque también en esta población estuvo ubicada la fábrica de tejidos de lana. Hubo otras fábricas de menor importancia como es el caso de una de sedal, nueve telares de menos envergadura y algunas máquinas de hilaturas.

Estas son las fábricas que llegaron a tener una producción e importancia hacia el exterior, aunque tambien encontramos algunos emplazamientos productivos que tenían el objetivo de abastecer a la población local de productos como losas, lana basta, alfileres o colchas.

Diligencias
Diligencias en el siglo XX en Sierra Morena

Todas estas industrias estaban ubicadas en La Carolina, sin ambargo estudios como el de Garcia Cano Y Vasques Lesmes nos muestran que en la región de la Baja Andalucía la presencia de industria es inexistente. (Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1988, pags 50-63)

La producción la vamos a ver reflejada en diversos documentos administrativos, en ella vemos la preocupación de las autoridades acerca de los resultados economicos de las colonias, por ello sabemos que en el año 1778 en Sierra Morena la produccion ascendio a 8168 fanegas de trigo, esta el año siguiente según los registros ascendería a 14.845 fanegas, estos datos agrupaban diversas poblaciones, entre ellas Santa Elena, Aldeaquemada, Arquillos y Venta de los Santos entre otras.

En los años siguientes la produccion se va a incrementar enormemente puesto que según registros de 1783 la producción pasaria a 75.464 fanegas de trigo y 33.612 de cebada, todos estos datos fueron oscilando, pero la producción siempre fue indudablemente superior a la obtenida los primeros años, aunque basándonos en los rendimientos agrícolas podríamos calificar el de las nuevas poblaciones como mediocres.

Por último, la producción ganadera va a jugar un papel medianamente importante puesto que encontramos datos acerca de más de 3.000 lechones, 300 caeneros, 261 ovejas y 1.026 chotos. (Palacio Atard, V. 1989, pags 61-68)

La importancia de la iglesia en las Nuevas Poblaciones

La creacion de una sociedad ideal en estas Nuevas Poblaciones fue tan importante que en algunos aspectos, como es el eclesiastico, perjudico a los colonos. Los fueros creados para estos nuevos asentamientos fijaban que no se podria establecer ninguna comunidad religiosa.

Desde el poder regio se ve el establecimiento de comunidades religiosa como una amenaza ante la formacion de esa clase media campesina, ya que estas ordenes acababan aglutinando propiedades y convirtiéndose en latifundistas. Por lo que la solucion fue la de traer clerigos que supieran la lengua alemana a este territorio, esta tarea resulto complicada pues los incentivos que ofrecia la corona no eran excesivos y en España pocos clerigos sabian hablar alemán. Esta solución solo fue parcial ya que finalmente se tendría que traer a una serie de clerigos de la orden capuchina a españa sin que estos formaran una comunidad.

En 1767 por iniciativa de Olavide se propuso traer a determinados clerigos del Tirol, que hablaban aleman e italiano por lo que Olavide argumentara que asi les seria mas facil aprender español. La respuesta de los obispos italianos fue negativa, por lo que la corona realizo sin éxito la misma propuesta en los cantones suizos. Finalmente de los 18 clerigos que habia solicitado la monarquia solo 2 de origen suizo llegarían al territorio.

Respecto a los clerigos alemanes vamos a tener diversas situaciones, ya que dos de ellos van a morir a las pocas semanas de su llegada y otros van a retornar a sus lugares de origen. Tras el fracaso se intento traer clerigos franceses pero tambien fue en vano. Por lo que en 1768 la capeyania mayor de estas nuevas poblaciones disponia de tan solo 10 clerigos para todo el territorio.

La grave situación eclesiastica propicio que la corona pidiera sus servicios transitorios a una orden alemana, esta propuesta fue aceptada y tras negociaciones con el pontificado y la propia orden, en 1770 comenzaron a llegar los clarigos capuchinos. (Palacio Atard, V. 1989, pags 49-51)

Respecto a las infraestructuras religiosas con las que contaban, en muchos lugares tales como La pañuela, Santa Elena, Aldeaquemada o Guarroman tenian lugares de culto que o bien habian sido edificados por las órdenes religiosas o por la Superintendencia, siempre con capacidad suficiente para los colonos. En poblaciones como Carboneros la Superointendencia tuvo la intención de construir una iglesia, sin embargo, en los primeros momentos de la repoblacion esta poblacion solo pudo contar con un oratorio portatil.

La existencia de dos grupos de clérigos va a provocar que pronto haya disensiones entre ellos, puesto que los clérigos alemanes solo reconocian como autoridad a Farai Romualdo de Friburgo, personaje que habia tenido gran importancia para la orden en Roma y que se enviaba a estas poblaciones en condición de “Perfecto”.

El establecimiento de esta nueva sociedad suponía para Fray Romualdo el cumplimiento de una utopía social, el proyecto de este capuchino no va a alarmar a Olavide pero si va a incomodar las relaciones con Lanes que fue el cargo mas importante de los clérigos españoles. La creacion de esta sociedad cristiana perfecta van a verse reflejado en diferentes correspondencias enviadas al Inquisidor general.

Este proyecto no ha dejado demasiadas evidencias pues tenemos solo algunos escritos que el clérigo alemán hizo llegar al rey, finalmente estos clérigos serian expulsados en 1776 debido a los problemas con las autoridades eclesiásticas españolas, su expulsion no supone un grave problema debido a que los colonos extranjeros en esta epoca ya van a saber expresarse lo suficiente en español como para poder expresarse con sus confesores. (Palacio Atard, V. 1989, pags 52-54)

Los gastos eclesiásticos fueron constantes estuvieron destinados desde la constitucion de los diezmos en 1781 al mantenimiento de las propiedades eclesiasticas, el socorro de enfermos, en otras casos la odenes pidieron que la corona asumiera los costes de las reparaciones, como es el caso de la iglesia de los carmelitas en Cazorla, que repitió con asiduidad esta necesidad entre 1780-84. (Palacio Atard, V. 1989, pags 54-59).

Sierra Morena de José Alonso del Rivero

Bibliografía:

  • Alonso, M.J., Sena Medina, G. & Aviles Fernández, M. 1985, “Las nuevas poblaciones de Carlos III en Sierra Morena y Andalucía: actas del I Congreso-Histórico, La Carolina, 1983”, Servicio de Publicaciones de la Universidad, Córdoba.
  • Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1989, “Actas del Congreso Internacional sobre Carlos III y la Ilustración”, Ministerio de Cultura, Madrid.
  • Palacio Atard, V. 1989, Las “Nuevas Poblaciones andaluzas de Carlos III: Los españoles de la ilustración, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros, Córdoba.
  • Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1988, “Carlos III y las “Nuevas Poblaciones”: Actas del II Congreso-Histórico. La Carolina-1986″, Universidad de Córdoba.
  • Sena Medina, G., Avilés Fernández, M. & Universidad de Córdoba 1988, “Carlos III y las “Nuevas Poblaciones”: Actas del III Congreso-Histórico. La Carolina-1986″, Universidad de Córdoba.

 

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