Inicio Historia Medieval La Orden Teutónica: analizando la orden de la cruz negra

La Orden Teutónica: analizando la orden de la cruz negra

0
Caballeros teutónicos en una de sus expediciones en tierras ajenas a la orden. Autor: Wojciech Kossak

Pese a haber surgido de forma posterior al Temple y el Hospital, tanto la fama de la Orden Teutónica como su importancia son comparables a estas. Sin embargo, se puede caer en el error de considerar que los teutónicos fueron el único agente responsable del avance cristiano en el noroeste, o que dicha zona fue el único ámbito de actuación de la orden.

En este artículo, el primero de los dos que tratarán el tema, se exponen cuestiones tales como los fundamentos del poder de la Orden, quienes la integraban, cuál era su organización interna y territorial…Por su parte, el segundo versará sobre el desarrollo político y las operaciones militares en las que se vio envuelta la orden.

Se dice que al principio tuvieron que enfrentarse a una enorme horda de nativos […] pero pasado un tiempo […] nadie quedó que no inclinara el cuello ante el yugo de la fe.

Petrus Von Dusburg, c.1330. (Seward, 2004: 115)

Los inicios de la Orden.

Antes de nada, será preciso apuntar cuales fueron los primeros pasos de la Orden, aunque como bien se ha señalado, su desarrollo netamente político corresponderá al siguiente artículo.

Los inicios de lo que más tarde se convertiría en la Orden Teutónica se encuentran a principios del siglo XII. En 1127, según fuentes tradicionales (Seward, 2004: 117), los alemanes fundarían el hospital de Santa María en Jerusalén. Tras la debacle de 1187, parece ser que los restos de dicha institución se unirían en 1190, durante el asedio de Acre, a un hospital de campaña creado por mercaderes alemanes. Sin embargo, la posible continuidad de ese hospital de Jerusalén no es aceptada por todos (Demurger, 2005: 49). Sea como fuere, el nuevo hospital recibió privilegios y la autonomía respecto a los Hospitalarios, todo ello concedido por Celestino III en 1196. Pero sólo tres años más tarde, tras la confirmación del pontífice Inocencio III, la orden dejaba de ser una institución asistencial para configurarse como una auténtica orden militar (Palacios, 2017: 375). Había nacido la orden militar de la hermandad de los “Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén”.

Los primeros pasos de la orden fueron difíciles, entre otras cosas debido a que la Orden del Hospital de San Juan buscaba conseguir la tutela de los Caballeros Teutónicos. Estas pretensiones fueron abandonadas finalmente en 1258. Con el paso del tiempo, la Orden fue formándose, armando una estructura que se demostrará eficiente y efectiva. Por lo tanto, lo que a continuación se expone reflejará la realidad de la orden durante el siglo XIII, XIV y buena parte del XV, cuando el declive de la Orden ya es total.

Organización interna y administración.

Los Caballeros Teutónicos, como el resto de órdenes militares, acogían en su seno una mezcla de laicos y clérigos. El ingreso en la orden era libre y voluntario, al menos en principio. La orden estaba integrada por caballeros, sargentos y sacerdotes. Los hermanos-caballeros serían una minoría, pero copaban los puestos de responsabilidad. Con el tiempo, los caballeros debían ser alemanes así como de origen nobiliario y se les identificaba debido a que portaban la cruz negra sobre su túnica blanca. En segundo lugar, los sargentos, denominados Hald-brüder (medio hermanos) se distinguían por el color de su manto, gris en lugar de blanco, así como por lucir una cruz truncada de tres brazos (una T) en sus túnicas, en lugar de la cruz negra. Se les encomendaban, generalmente, las tareas agrícolas y su número era superior al de los hermanos caballeros. Por último, los sacerdotes se encargaban de mantener la piedad y vestían una túnica blanca más larga que la de los hermanos. Por otra parte, existían otros grupos de personas que sin formar parte de la orden, desempeñaban diversas funciones para la misma, como por ejemplo los Diener, sirvientes que con frecuencia formaban parte de la guarnición.

Caballeros teutónicos defendiendo a unos colonos en Cumania
Tanto en Hungría como en Prusia, los caballeros teutónicos contribuyeron al asentamiento de colonos. En la imagen, un hermano lucha con el guerrero cumano, mientras que un sargento (medio hermano) recarga la ballesta. Principios del siglo XIII. Autor: Graham Turner

En lo referido a la jerarquía interna, era similar a la de otras órdenes como los Templarios. A la cabeza de la orden se encontraba el Hochmeister, el gran maestre, una figura que pese a la existencia de mecanismos que permitían su cese, actuaba en la práctica como un verdadero monarca. Su elección se llevaba a cabo a través de un mecanismo dedicado a eliminar el tráfico de influencias, siendo un total de doce hermanos quienes elegían al nuevo gran maestre. Grosskomtur (gran comendador), Ordensmarschall (mariscal supremo), Splitter (hospitalario), Tressler (tesorero) y el Trapier (cuarto maestre) formaban junto al Hochmeister el gran consejo (Seward, 2004: 118). El órgano administrativo de más importante sería el Capítulo General, que se reunía (al menos teóricamente), el mes de septiembre de cada año. Reunía a representantes de cada una de las Ballein (bailías), así como a los cinco oficiales superiores mencionados y al gran maestre (Nicolle, 2011: 16).

Sin embargo, se hacía necesaria la creación de otras estructuras administrativas inferiores, que abarcasen el nivel nacional, regional y local. Las grandes provincias de la Orden eran dirigidas por un Landmeister, es decir, un gobernador provincial; las principales provincias de la orden (tras su expulsión de Tierra Santa) fueron Prusia, Livonia y Alemania. En el nivel inferior se encontraban las Ballein (bailías), responsables de la administración regional en Alemania y de los dominios de la orden en Europa. Por último, a nivel local encontramos las Komtureis (encomiendas) a cargo de un Komtur. En Prusia, por ejemplo, cada encomienda debía aportar cien hombres armados para las campañas que la Orden ponía en marcha.

La vida dentro de la Orden: rectitud, piedad y guerra.

La vida de cualquier miembro de la Orden era regulada por la Regla, instituida de manera más o menos definitiva hasta mediados del siglo XIII. Todo lo dictado en ella era respetado de la forma más meticulosa posible, lo que daba lugar a que el modo de vida de los hermanos fuese sumamente austero. Sus propiedades eran escasas y consistían, básicamente, en su espada y el uniforme de la orden. Pero las privaciones no acababan ahí, sino que debían dormir vestidos y, como “guerreros de cristo” que eran, debían acudir a rezar el oficio en mitad de la noche. En relación a esa sobriedad absoluta también se les prohibía lucir el escudo de armas familiar.

También se ponía énfasis en la piedad de estos milites christi. La observancia religiosa practicada por la orden, era una copia de la llevada a cabo por los dominicos. Comulgaban hasta siete veces al día y la carne les estaba vetada durante buena parte del año. Por si esto fuese poco, los hermanos practicaban la autoflagelación, que tenía lugar los viernes. Por otra parte, la Orden mantenía el culto hacia la Virgen María, así como hacia santos como San Jorge; de hecho, la Orden marchaba a la guerra bajo sus insignias, que acompañaban a la del Hochmeister.

Por otra parte, la Orden también le prestaba atención a las cuestiones que tenían que ver con la guerra, puesto que era el modus operandi de los Teutónicos de cara a ampliar su territorio, y a expandir la fe cristiana. De hecho, “la conversión equivalía a sometimiento por la violencia” (Demurger, 2005: 302).

La forma teutónica de hacer la guerra.

Si la Orden aspiraba a cosechar éxitos en el plano bélico, el entrenamiento y el equipo debían ser de la mejor calidad posible. En lo relativo al desarrollo de las aptitudes militares la información es realmente escasa, pero se considera que ese entrenamiento “fuese similar al de otras órdenes militares y reflejara las evolucionadas artes militares en el Imperio” (Nicolle, 2011: 49). En cuanto al equipo, parece ser que no fue hasta el siglo XIV cuando se intentó establecer una cierta uniformidad. La Orden importaba grandes cantidades de material desde muchos puntos de Europa, particularmente desde la zona alemana; aunque es destacable que conforme se fueron desarrollando las ciudades establecidas en Prusia, los artesanos residentes en ellas comenzaron a abastecer de equipo militar a la Orden. El desarrollo bélico que experimentó Europa en los siglos XIII, y en especial XIV y XV, no fue ajeno a los teutónicos, de forma que sus equipos evolucionaron conforme a la tendencia general. Por último, cabe destacar que, en la medida de sus posibilidades, la Orden adoptó con rapidez las primitivas armas de fuego que aparecían en el panorama bélico europeo.

Armas y armadura de los caballeros teutónicos en el siglo XIV. En la imagen se representa a un hermano teutónico, distinguido por la cruz negra que porta. Autor: Graham Turner.

La Orden Teutónica combatió a los enemigos de la fe cristiana en Oriente Próximo y Hungría, pero su principal campo de batalla fue Prusia, Livonia y las tierras lituanas. La guerra en el norte no tenía nada que ver con lo que estos caballeros habían experimentado en Oriente. Las tierras al noreste del Imperio eran lugares inhóspitos, habitados por multitud de pueblos que habían mantenido sus formas de vida tradicionales al margen de las tendencias sociales y económicas que se desarrollaban en el Occidente medieval. En especial los pueblos de las regiones de Livonia y Prusia. En el caso de los lituanos, serían unificados por Mindaugas a mediados del siglo XIII, para finales de siglo ya era un territorio consolidado, que contaba con una importante aristocracia guerrera y que no le pondría nada fáciles las cosas a la Orden.

Las campañas en la zona del Báltico se desarrollaron desde principios del siglo XIII hasta bien entrado el siglo XV. Los rigores climatológicos de la región condicionaban seriamente la forma en la que se desarrollaban las camapañas. Las nieves del invierno helaban a hombres y animales, a la vez que favorecían el tránsito sobre el agua helada, que con frecuencia se convertían en fosas comunes al resquebrajarse el hielo. Sin embargo, los deshielos invernales repentinos o las inundaciones estivales podían aislar los contingentes de la Orden. No existían caminos o sendas, y las emboscadas se hacían frecuentes.

Con el fin de conseguir conquistar y pacificar dichas tierras, los teutónicos recurrían a una dura lucha sin cuartel. Especialmente en Prusia, la guerra que entre nativos y la Orden estuvo marcada por la brutalidad empleada por ambos bandos. El terreno, salpicado de pequeños fuertes de madera, era conquistado a base de vencer la resistencia opuesta por los nativos y sustituyendo el control de esos emplazamientos, reforzando aquellos cuya importancia era clave. Esa lucha se saldó con grandes éxitos por parte de la Orden, que reclutaba como soldados a los que, una vez conquistado, colonizarían ese territorio.

Pese a que la presencia de la Orden en Livonia no fue hegemónica, sino que tuvo que convivir con otros poderes, también en esas tierra se enfrentaron a los paganos. En la ilustración se muestra a miembros de los Hermanos de la Espada atacando un fuerte en Livonia a principios del siglo XIII, los asedios llevados a cabo por los Caballeros Teutónicos serían muy similares al mostrado. Autor: Peter Dennis.

Mientras que en Prusia los Caballeros Teutónicos consiguieron avanzar y hacerse con el territorio, en Livonia siempre se encontraron más expuestos y menos seguros. Por su parte, tal y como se relatará en el próximo artículo, la guerra contra Lituania consistió en una larga lucha de desgaste; campañas anuales se internaban en el territorio lituano con la intención de reeditar lo conseguido en Prusia, pero los avances nunca fueron los deseados. Pese a sus éxitos y fracasos, se ha de tener en cuenta que el terreno Báltico era de todo menos propicio para los caballeros. Si bien, al fin y al cabo su fuerza se veía limitada al no combatir en campo abierto, los caballeros seguían siendo muy superiores a sus rivales, pese a que casi siempre combatían en inferioridad numérica.

Fortificaciones y control del territorio.

Como ya se ha comentado, durante la conquista de Prusia, conforme avanzaba las fronteras lo hacían los fuertes; sin embargo, el uso de los fuertes o castillos fue una constante en la historia de la orden, aunque su uso cambió con el tiempo adaptándose a los nuevos objetivos que se fijaba la Orden.

Se pueden diferenciar tres etapas, la primera abarca buena parte del siglo XIII (1230-1283) y se corresponde con la conquista de Prusia, así como con la estrategia seguida por la orden para sostener en su poder el territorio. En segundo lugar, una vez concluida la conquista de Prusia y sofocadas las rebeliones, la Orden se dirigió hacia Lituania. En este caso, los castillos serían las puntas de lanza desde las que lanzar las ofensivas sobre territorio enemigo, además de ser la primera línea defensiva ante las, también frecuentes, ofensivas lituanas. Por último, hacia 1386 se inicia la última etapa, marcada por la unión de Polonia y Lituania; en este caso, los castillos tendrían una vocación eminentemente defensiva.

Fortaleza de Marieburg
Cuartel general de la Orden desde 1309, Marieburg se convirtió en una fortaleza casi inexpugnable. Autor: Petter Dennis.

Los castillos, en un principio estarían construidos en madera. Construidos de forma frecuente en promontorios o rodeados por ríos. Conforme la economía de la orden lo permitía, estos castillos acoplaban pequeñas estructuras de piedra, aunque en 1250 se calcula que no serían más de cinco los fuertes reforzados. Posteriormente, el modelo de castillo impuesto será el de ladrillo, construidos según un plan común, desde Marieburg hasta la fortaleza más sencilla. La orden fue poblando Prusia, y en menor medida Livonia, de castillos con el objetivo de que no hubiese más de un día de distancia entre ellos, lo que desincentivaba a sus enemigos a mantener largos asedios.

Conclusión.

La Orden Teutónica, más allá de ser caldo de cultivo de cantares e historias épicas, tuvo más importancia histórica de la que con frecuencia se le atribuye. Esa importancia radica en el hecho de que no fue una simple orden que se dedicó a combatir a los infieles, lo que no la hubiese hecho en absoluto diferente al resto, fue mucho más. Su contribución al proceso de colonización de tierras al este del Imperio, el más importante de toda la Edad Media, fue vital. Por otra parte, tras abandonar Tierra Santa y Venecia, la Orden creo en Prusia lo que se ha denominado el Ordensstaat, es decir, que dicho territorio era administrado por la Orden Teutónica que lo organizó de forma que tanto sus instituciones como su organización social se asemejaban profundamente a las de un estado. Sea como fuere, cabe destacar la singularidad de dicho experimento, que asemejándose al resto de formaciones políticas del continente, era gobernada por una orden militar religiosa. Así pues, queda claro que la Orden Teutónica fue mucho más que grandes caballeros combatiendo en la nieve, aunque lo romántico de esa imagen sea lo que más destacaba entonces, y también ahora.

Bibliografía.

Demurger, A., (2005). Caballeros de Cristo. Templarios, Hospitalarios, Teutónicos y demás órdenes militares en la Edad Media (siglos XI a XVI). Granada: Editorial Universidad de Granada.

Nicolle, D., (2011). La Orden Teutónica. La cruz negra. Madrid: Osprey Publishing.

Palacios, J. S., (2017). Cruzadas y órdenes militares en la Edad Media. Madrid: Síntesis.

Seward, D., (2004). Los monjes de la guerra. Historia de las órdenes militares.. Barcelona: Edhasa.

Turnbull, S., (2006). Crusader castles of the Teutonic Knights (I). The red brick castles of Prussia 1230-1466. Oxford: Osprey Publishing.

 

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies