La guerra medieval fue dura, caótica y sangrienta, pero al mismo tiempo contribuyó al desarrollo de las sociedades de la época y a la construcción de los futuros mapas políticos y las entidades nacionales de las que hoy en día disfrutamos, convirtiéndose también en impulsora del desarrollo y la evolución tecnológica, puesto que las dificultades que se experimentaban en el campo de batalla y la necesidad de buscar una solución a ellas, provocaron el nacimiento de novedosas innovaciones militares durante el periodo medieval, que contribuyeron a la evolución del fenómeno bélico y cambiaron la manera de guerrear a partir de los siglos XI y XII. Esta es la historia de las Cruzadas.

Durante el Medievo, concretamente durante los siglos XI-XII, no hubo mayor campo de batalla en todo el mundo conocido que el desarrollado en Palestina durante los años de las tres primeras cruzadas (1095-1192), lugar que funcionó como un laboratorio de pruebas militares continuas para todas las innovaciones bélicas que iban surgiendo, tanto en Europa como en otros rincones del mundo conocido.

La guerra en Tierra Santa, durante las tres primeras cruzadas, fue generalmente una contienda estática o de sitios, donde escasearon las batallas en campo abierto, ya que los cruzados en su recorrido por Palestina se encontraron con numerosas fortalezas y ciudades amurallas milenarias, como por ejemplo Antioquía cuyos muros datan de la época del emperador Justiniano o Jerusalén cuyas murallas fueron pensadas y diseñadas en la época del emperador romano Adriano, llegando ambas construcciones milenarias, intactas y más fuertes si cabe a la época de las cruzadas. Este tipo de contienda, anteriormente mencionada, provocó la aparición de importantes innovaciones bélicas, de esta forma, se produjo la construcción de maquinaria de guerra diseñada ex profeso e in situ, ya que los ingenieros de los distintos ejércitos estudiaban las características de cada plaza sitiada para construir las máquinas de guerra adecuadas a las características arquitectónicas de la fortaleza y de las murallas. Esta situación provocó la aparición de novedosas máquinas como los trabuquetes de tracción, contrapeso o almajaneques, “una suerte de catapulta que podía lanzar un proyectil de 22 kilos a 120 metros de distancia” (FRANCE 2010, p.90), además de la recuperación del Arte Tormentaria, el cual suponía el empleo en los sitios del armamento pesado anterior a la aparición de la pólvora como la neurobalística.

Grabado de un trabuquete de contrapeso, donde la fuerza humana tirando de las cuerdas era fundamental para darle fuerza al proyectil. Se trata de una de las máquinas de asedio más simples y arcaicas, pues fue uno de los primeros modelos. En “El arte militar medieval: una mirada desde el siglo XI” (p. 79), por J. A. Soto Rodríguez, 2011, Tiempo y espacio 26. Septiembre.

A pesar del empleo de estas novedosas máquinas de asedio, las ciudades continuaron siendo difíciles de tomar, véase como ejemplo, Damasco durante la segunda cruzada o Acre durante la tercera cruzada. A lo que también vino a ayudar, el empleo de nuevo de la piedra a partir del siglo XI en la construcción de los nuevos castillos y fortalezas que se levantaron a lo largo de Tierra Santa para proteger las nuevas conquistas cruzadas de los ataques musulmanes, sustituyendo el empleo tradicional de arena y madera en las construcciones militares, materiales volubles y vulnerables al fuego. Además, estos nuevos castillos contarán con innovaciones defensivas en su arquitectura, como por ejemplo: fosos, galerías de tiro en el interior del amurallado, adarves, minas de zapa o torres más amplias y robustas que pudieran sostener el peso de una catapulta defensiva –véase el caso de la ciudad de Damasco–. También destaca el castillo de Belvoir, localizado en la región de Galilea oriental, defendido y regentado por miembros de la orden del Hospital, el cual se convirtió en un modelo a seguir, ya que supuso una gran innovación en materia defensiva a través de la construcción de sistemas concéntricos de defensa en el diseño de sus murallas.

Sitio sobre Acre (1291)
Lámina que muestra el asesidio sobre Acre. Cuando los cristianos durante la tercera cruzada pusieron sitio sobre la ciudad costera de Acre se toparon con una ciudad muy difícil de tomar. Valiéndose de las nuevas técnicas de minas de zapa para derribar una de las torres de la ciudad. Lámina extraida de la de Biblioteca Nacional de España

Por otro lado, en los sitios que tuvieron lugar en Tierra Santa fue frecuente el empleo de las torres de asedio (invento de origen antiguo), importantes innovaciones surgidas durante el periodo propuesto. Estas novedosas máquinas, generalmente construidas en madera y recubiertas con materiales ignífugos que soportaran los ataques de fuego griego arrojados desde las murallas, tienen su embrión en los gatos, pequeños cobertizos de madera con ruedas empleados por los arqueros para protegerse del fuego enemigo durante los asedios, así las cosas, estos gatos se fueron desarrollando con el tiempo, ganado en altura y longitud, provocando durante el periodo alto medieval el nacimiento de las útiles torres de asedio, tan demandas en los sitios protagonizados por cruzados y musulmanes durante las tres primeras cruzadas.

Pero sin duda, la gran innovación que marco el periodo propuesto fue el nacimiento de la cota de malla en los albores del siglo XI (invento de origen antiguo), la cual fue como señala Soto Rodríguez: “Un tipo de armadura relativamente cómoda y confiable, utilizada tanto por jinetes como infantes, quienes protegían su cabeza, torso y parte superior de los muslos bajo el denso anillado” (SOTO RODRÍGUEZ 2011, p.84). Su eclosión supuso una revolución ecuestre, social, militar y agrícola, puesto que se cambia el tipo de caballo empleado en las batallas por uno más robusto que pudiera soportar el mayor peso del jinete, lo que provocó un encarecimiento del caballo ya que varió su alimentación pues fue preciso poner en marcha la rotación de cultivos de cebada, trigo, cereal y avena, encareciendo así el precio de cría y compra del animal, al mismo tiempo que cambiará los esquemas tradicionales de las batallas y la forma de montar. La cota de malla nace en Europa occidental a causa de los grandes yacimientos de hierro de los que disponía la región, pero rápidamente se extendió por toda Europa, convirtiéndose en la principal armadura para casi todo el periodo medieval, siendo también transportada por los cruzados a Tierra Santa.

Frente a esta innovación, el guerrero musulmán, contará con unos medios de protección similares, más ligeros y menos pesados, como consecuencia del clima donde habitualmente combatían, logrando una mayor movilidad. Véase prendas como: qarqal –prenda acolchada–, jawshan, salil, yadla o masruda. Este equipamiento más ligero era el que mejor se adecuaba a su peculiar forma de guerrear, ya que los ejércitos turcos hicieron de las maniobras rápidas un arte, contando con jinetes ligeros y arqueros a caballo turco-mongoles para crear el caos en el ejército rival, provocando –en el caso de las huestes cristianas– la ruptura de sus sólidas columnas de carga, haciendo que los caballeros se tropezaran en su avance con los cadáveres de los compañeros precedentes caídos, creando el desconcierto.

No obstante, la fiabilidad que desprendía la cota de malla en la contiendas desarrollas en el continente europeo no fue la misma que mostró en las batallas que tuvieron lugar en los desiertos de Palestina, convirtiéndose en un equipamiento inadecuado para guerrear en estas regiones. Su peso y el calor que desprendía, unidos a los climas calurosos y las geografías desérticas de estas regiones, provocaron que su uso en muchas ocasiones hiciera más mal que bien a los ejércitos europeos. Además, los musulmanes contaban con unas cotas mucho más ligeras, adecuadas para guerrear en climas calurosos, lo que les llevaba a evitar el combate cuerpo a cuerpo, pues las mallas cristianas estaban pensadas para soportar estos tipos de contiendas.

La guerra durante las tres primeras cruzadas: Avances militaresLo anterior nos hace observar como el clima caluroso y la geografía desértica influyeron en el desarrollo de las cruzadas, ya que muchos europeos comparecieron en el continente asiático con unos equipamientos inadecuados, de esta forma, clima y geografía van a terminar decantando el resultado de las batallas, pues su conocimiento y planificación podía decantar la balanza de la contienda hacia el lado de la victoria o de la derrota, como por ejemplo, fue el caso de la batalla de los Cuernos de Hattin (1187), donde una mala estrategia, unida a una mala planificación, a la escasez de agua y al cansancio acumulado de marchar por el desierto, llevaron a la masacre del único ejército cruzado que podía defender Jerusalén del avance imparable del caudillo musulmán Saladino.

Sin duda todas estas innovaciones y avances tomaron una gran influencia y un protagonismo decisivo a lo largo de las tres primeras cruzadas, contribuyendo todas ellas a provocar un cambio y una evolución de los modelos combativos tradicionales. Como vemos, los siglos XI y XII fueron un momento de gran ebullición armamentística, táctica y militar, donde aparecieron nuevos modelos y se mejoraron los tradicionales, aprovechando para ello el continuo campo de pruebas militares que ofrecía el curso de la política medieval. En definitiva, las cruzadas fueron un fenómeno incomparable y único para el periodo medieval, donde se mezclaron perfectamente guerra, religión y política.

BIBLIOGRAFÍA

AYTON, A. (2005). Armas, armaduras y caballos. En M. Keen (ed.), Historia de la guerra en la Edad Media (pp.239-267). Madrid: A. Machado Libros.

EDBURY, P. (2005). La guerra en los pueblos latinos del este. En M. Keen (ed.), Historia de la guerra en la Edad Media (pp.123-149). Madrid: A. Machado Libros.

FRANCE, J. (2010). El resurgir de la cristiandad latina y las cruzadas en Oriente. En M. Bennett (Coord.), La guerra en la Edad Media (pp. 84-111). Madrid: Akal.

KEEN, M. (2005). Introducción: la guerra y la Edad Media. En M. Keen (ed.), Historia de la guerra en la Edad Media (pp.15-25). Madrid: A. Machado Libros.

RUNCIMAN, S. (2008). Historia de las Cruzadas. Madrid: Alianza Editorial.

SOTO RODRÍGUEZ, J. A. (2011). “El arte militar medieval: una mirada desde el siglo XI”. Tiempo y espacio 26. Septiembre: 67-93.

VALDÉS FERNÁNDEZ, F. (1996). “La arquitectura militar de los cruzados en Oriente”. Codex aquilarensis: Cuadernos de investigación del Monasterio de Santa María la Real 12. Septiembre: 153-178.

7 COMENTARIOS

  1. He descubierto hace poco esta web y me parece una iniciativa fantástica, la apoyaré y difundiré. Y sobre este artículo quería hacer un par de críticas constructivas:
    Primero, la redacción es un poco espesa, hay algunos párrafos (como el primero) en los que hay demasiada reiteración de palabras y expresiones (como el adjetivo “novedosas”), algunas comas que sobran y muy pocos puntos. Ver tanta coma y frases tan largas se hace un poco farragoso de leer, sensación que se suma a que no se usa un tiempo verbal fijo (mezclar en un mismo párrafo, hablando de los castillos, tiempos del pasado, futuro y presente).
    Luego un par de detalles sobre el contenido: supongo que ya lo sabréis, pero las cotas de malla no son un invento medieval, sino mucho anterior (los galos y romanos mismamente las utilizaban durante el siglo I AC). Y el artículo da a entender que es un invento medieval, al igual que las torres de asedio (que también datan de la época antigüa).
    Quitando esos detalles, que supongo que el articulista los irá puliendo poco a poco, muy grande vuestra iniciativa, os apoyo y os sigo.

    • Buenas tardes,

      Gracias por su critica y su apoyo a la web. Anoto sus observaciones para próximos artículos aunque no comparto totalmente su punto de vista.

      En cuanto al contenido: El siglo XI es, sin duda, el siglo de la cota de malla, aunque una variable primitiva de esta era empleada por los romanos y quizás los celtas. Pero la cota de malla como la concebimos en la actualidad procede de este siglo, lo mismo ocurre para las torres de asedio, derivadas de los ‘gatos’ medievales. Además, toda la información del artículo está completamente contrastada y apoyada en la bibliografía presentada. Por último, la redacción es cuestión de gustos, yo pienso que con esas frases largas se busca una redacción más cuidada, rigurosa y científica, ya que las frases cortas no tendrían cabida en un artículo histórico riguroso, quedando reducido a obras periodísticas y titulares sensacionalistas.

      Un Saludo Rodrigo
      Antonio Alba

  2. El tema de las cruzadas me fascina desde hace varios años y me considero experta en cierto modo. A pesar de ello, este artículo me ha resultado muy interesante y me ha descubierto cosas nuevas sobre el arte de la guerra en tan magnífico periodo, lo cual me encant. Por ello, mis felicitaciones a la web y al articulista. Espero que más adelante tengamos más material sobre este tema.

    • La alta edad media va del siglo V al XI, pero según algunos autores también se podría extender hasta el siglo XII. La primera cruzada fue predicada y puesta en marcha entre los años 1095-1096, con lo que nos encontramos a caballo entre el final de la alta edad media y los primeros compases de la plenitud medieval. Por ello el empleo del término “alta edad media”, pues la narración de lo expuesto en el artículo tiene su embrión y su punto de partida en este momento histórico concreto, extendiéndose desde este lapso de tiempo hacía adelante. No obstante, es necesario señalar que el grueso de las cruzadas en Tierra Santa tuvo lugar durante los siglos pleno medievales, véase la segunda cruzada (1145-1149) y la tercera (1189-1192).

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