Inicio Historia Moderna El cuerpo místico del reino de Jerónimo Merola (1527-s. XVII)

El cuerpo místico del reino de Jerónimo Merola (1527-s. XVII)

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Hay pocos autores de la Barcelona barroca más interesantes que Jerónimo Merola (1527-s. XVII). Este médico participó de manera activa en la política de su ciudad, escribió obras políticas sobre el cuerpo místico, ofició como rector de la Universidad de Barcelona y renovó la esfera médica de la Corona de Aragón con importantes renovaciones.

Sin embargo, creo necesario destacar una de sus obras, la República original sacada de Cuerpo Humano (1587), donde establece una metáfora del cuerpo místico entre el Reino y el Ser Humano. En este artículo, voy a exponer su libro de la manera más gráfica y descriptiva posible, además de mostrar algunos pequeños datos sobre su vida y sobre los recursos literarios que utilizó en su confección.

Del autor

Jerónimo Merola, nació en el año 1527 en el municipio de Balaguer, muy cercano a la ciudad de Lleida. De familia ciudadana, cursó en la Universidad de Barcelona los estudios de artes permitiéndole acceder al título de doctor en Filosofía. Para finalizar sus estudios marchó a Montpellier, donde recibió las enseñanzas del médico humanista Guillermo Rondelet (1507-1566).

De vuelta a la ciudad condal, se hizo profesor hasta llegar a rector y más tarde ocupó importantes cargos en el gobierno municipal. También trabajó enormemente en la renovación médica potenciando innovaciones que iban desde la disección de cadáveres hasta la observación directa de los cuerpos. De su vida hay que destacar su defensa por el ideal del humanismo renacentista. Además cultivó mucho su faceta artística como escritor, practicando una vida activa en lo institucional y social, tal y como otros humanistas como Leonardo Bruni (1364-1444) habrían practicado y defendido con anterioridad (Fernández Luzón, A., 2005, 43-45).

Lección de anatomía del Dr. Willem van der Meer (Michiel Jansz, 1617) Museo Het Prinsenhof.

Apuntes de la metáfora del cuerpo místico

El ordenamiento social propuesto por Platón, la teoría de los humores de Hipócrates, la metafísica y dialéctica política expuesta por Aristóteles y, por último, la influencia de las Sagradas Escrituras, pusieron los cimientos de toda relación metafórica respecto al cuerpo humano y la política en la historia medieval y moderna.

Con especial viveza durante el Renacimiento, personajes políticos e intelectuales usaron esta representación en discursos y escritos que intentaron revivir este legado usando como referencia las tesis que legó San Pablo al respecto. En la Monarquía Hispánica, durante los siglos XVI y XVII, autores como Cristóbal Pérez Herrera (1558-1620), Saavedra Fajardo (1584-1648) o Quevedo (1580-1645), produjeron obras en las que el Monarca capitaneaba el cuerpo político hispánico. (Davis, 1992, 31-40).

Hay así, un legado netamente cristianizado que habla de la unión de todos los hombres en un cuerpo estratificado ideal. Bajo la supuesta ordenación de Cristo, en las coronas de Aragón y Castilla respectivamente, así como en el resto de la Europa Cristiana, se producen obras en este sentido que acaban influyendo al autor. (Castilla Urbano, 2011, 77-103).

El cuerpo místico de Merola

Los objetivos del barcelonés a la hora de escribir la República Original no son otros que instruir a los repúblicos, es decir, los autores que escribían sobre el organicismo monárquico de la época, para darles armas discursivas respecto a la defensa de la República o «cosa pública». A su vez, buscaba dar consejo en la salud personal. Pero más allá de ello, subyace la idea de mostrar la realidad organizativa de la Monarquía, cuyo centro ocupa el monarca. No hay que olvidar que el contenido ideológico del autor se inscribe dentro del republicanismo clásico de la Monarquía Católica, es decir, de la re-publica, cuyo significante ocupa la administración pública. Por ello sostiene en su obra la creencia en los ideales del humanismo cívico, el espacio público, el bien común, el equilibrio institucional y la organización del reino bajo la tutela de la Corona.

Nada más comenzar, el autor hace especial énfasis en que la metáfora del cuerpo místico se debe regir mediante la moral y las virtudes aristotélicas, pues dice “República ha organizado Dios de manera este cuerpo. Que fuese proporcionado instrumento para esta acción feliz y perfecta, en la cual consiste buena parte de las virtudes morales”. (Merola, 1595, p. 8v)

Por ello, voy a describir punto por punto la pirámide social descrita por Merola, narrando sus causas y las metáforas y oposiciones que expone. Dentro del imaginario del médico, todo el mundo tiene un espacio en la Monarquía, desde el rey primero hasta el último vagabundo. Además, dichas gradaciones quedan perfectamente enumeradas con criterios médicos por el autor.

De abajo a arriba

El último lugar lo ocupan, como es lógico, los enemigos de la República. Es decir, aquellas personas que alteran el funcionamiento correcto del cuerpo. Comienzan los «holgazanes y vagabundos», puesto que se niegan a involucrarse dentro del lugar que deben tener asignado como plebeyos por nacimiento, es decir, en la productividad y el trabajo más básico. Por ello, no merecen formar parte del cuerpo: «tiene la Republica para estos, una cárcel, una galera, o unas ataraçanas, o echallos de si como mejor le parece». Y, causa que deben ser expulsados del cuerpo, acaban conformando los excrementos y las «superfluidades» que lo rodean. (Merola, 1595, 114)

Tras ellos, estarían los plebeyos y todos aquellos miembros que no forman parte de la política. Por ser gobernados y no tener capacidad de gobernar, se encuentran en aquellas partes más bajas del cuerpo, es decir, los pies y «las ternillas, los ligamentos y otras como estas». Tras esto un alto valor simbólico, puesto que son las partes del cuerpo que ayudan a desarrollar una actividad normal. (Merola, 1595, 114v)

Por otro lado, y ascendiendo en la escala social, estarían los jurados, cónsules y consejeros civiles. No han accedido a la honra como los ciudadanos, por lo que no son merecedores de una escala mayor. Pero pese a ello, son una parte importante en el gobierno del reino, por lo que para Merola forman parte del estómago, los genitales y los pulmones.

Ellos, y todo el resto de los miembros del estamento privilegiado, están relacionados según el médico con la circulación y el uso de la sangre en el organismo. Como todo buen médico, el autor sabía que en la sangre recaía toda interconexión entre órganos, por lo que le asignará a la sangre la «Facultad Civil». (Merola, 1595, 113v)

File:Rembrandt - The Anatomy Lesson of Dr Nicolaes Tulp.jpg
Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (Rembrandt, 1632) Museo Mauritshuis.

Unas bases sólidas

Tras ellos estarían los brazos del reino, cuya identificación se da mediante elementos diferenciados: las extremidades y tres órganos; el cerebro, el hígado y el corazón. Dentro de la República tienen dos objetivos básicos: informar y proteger. Es decir, informar al Monarca de todo cuanto sucede allende y dentro de sus territorios y protegerlo de los problemas que puedan surgir (Merola, 1595, 172r-173v).

El brazo eclesiástico, está conectado, según el autor, con el cerebro y una de las manos. De él salen los rayos de doctrina hacia el resto del cuerpo, que debe obedecer en materia religiosa. Todo él es una morada llena de virtud y verdad, por lo que ocupa un puesto tan importante en el ordenamiento interno.

Consecuentemente, en el hígado y la otra mano estaría el brazo real. En él están la mayor parte de los individuos que llevan el gobierno de las ciudades comenzando por los ciudadanos y siguiendo, en un menor rango, por los mercaderes y menestrales. A todos ellos compete la renovación de la sangre, que en el lenguaje de Merola se traduciría en organizar correctamente los suministros y ayudar al resto de instituciones en sus funciones (Truman, 1999, 216).

Por último, el brazo militar encontraría su símil en el corazón, además de una tercera mano que según Merola tendría este extraño cuerpo. La justificación de su presencia en este órgano es realmente sucinta: «El coraçon es cifra del braço militar, porque allí tiene su asiento original la irascible, con la cual se exercitan las armas: porque para ellas es menester una santa ira, fundada en un santo celo» (Merola, 1595, 162v).

Sin perder la cabeza

En otro grado está la relación metafórica de la cabeza, y es que en la mayor parte de autores que usan la metáfora del cuerpo místico, no se ve separada del resto del cuerpo ni lidera una subordinación del resto de las partes. Ésta adquiere su pleno sentido mediante su contribución a la preservación de la unidad y su vigor ante las enfermedades del cuerpo, que son relacionadas con la rebelión, la tiranía y la desorganización de la oclocracia (Castilla Urbano, 2011, 90).

Por todo ello, Merola reserva el lugar a artistas como médicos y letrados, por representarlos como los mayores sirvientes a la República, ya que la cabeza es una de las mayores contribuidoras a la perfección del cuerpo. Y es que no hay que olvidar que estos oficios en la época se veían como artes, no como ciencias.

En un lugar privilegiado

Diferenciado de todo esto, está el lugar que ocupa el Rey. El autor no especifica a lo largo de su obra el lugar que ocuparía el monarca en el ordenamiento corporal, si bien lo identifica con el corazón en un sentido asistencial «Y así tiene al coraçon dentro del cuerpo, como Rey en mitad de su Reyno, para desde allí socorrer a las partes necessitadas y menesterossas» (Merola, J. 1595, 27v).

Jerónimo de Merola
Anatomía del Cuerpo Místico según los planteamientos de Merola. (Fuente propia, 2020)

Es decir, no ocuparía un lugar físico como tal, sino de asistencia desde el corazón a todo el resto de los organismos e instituciones que repletan el cuerpo para que complete su correcto funcionamiento. Como resultado, el cuerpo místico, como la Monarquía Católica, se conformaría de muchas partes interconectadas, cuyo nexo es el Rey.

Sobre ello, se debe añadir también un último este respecto: «Porque solo el poder de Dios podía hazer que fuesse temido un Rey, que no es mas hombre que todos los demás, y un alcalde y presidente, y que temblen los malechores, con su coraçon de tigre y de leon delante dellos […] Para que sea temido un Rey, y todos los demás jueces, majormente en la execucion, daseles grande aparato de oficiales, ministros y asistentes». El Monarca, como centro de la administración se servirá de todos los órganos a su alcance para hacer el buen gobierno e inspirar miedo si es necesario (Merola, 1595, 164r).

De la cabeza a los pies

A modo de conclusión, la República Original, si bien no supuso una obra puntera en el desarrollo de ideas políticas ni médicas, sí reflejó de manera clara el pensamiento del autor sobre el desarrollo de su idea republicana. Uno de los aspectos de gran valor es la realidad no utópica de su obra. Y es que, a diferencia de otros autores que también hicieron analogías de este tipo como Cristóbal Pérez Herrera (c. 1597), Merola añadió dentro de su imaginario a los miembros menos normativos como los vagabundos y las prostitutas, pese a que no dejan de ser los restos sociales.

Del mismo modo, tiene un esencial idealismo sobre la honra, cuya dignidad se conseguiría mediante el mérito y la capacidad, promoviendo así movimientos verticales de ascensión y descenso dentro de la pirámide social de la República.

Todas las justificaciones que aporta el autor tienen base empírica en su experiencia vital para con el ordenamiento de la administración pública y con Dios. Este hecho, genera un elemento más de interconexión entre todos los agentes sociales además de los valores tradicionales de la Corona y la Iglesia propios del Antiguo Régimen y de los que Merola da buena cuenta.

Bibliografía

  • CASTILLA URBANO, Francisco. (2011). La idea del Cuerpo Místico en Alonso de Cartagena, in: ROCHE, P., El pensamiento político en la Edad Media, Madrid, Ramón Areces, pp. 355-368.
  • DAVIS, Charles. (1992). El tacitismo político español y la metáfora del cuerpo, in: REDONDO, A., Le corps comme métaphore dans l’Espagne des XVIe et XVIIe siècles, Paris, Presses de la Sorbonne Nouvelle, pp. 31-40.
  • FERNÁNDEZ LUZÓN, A., La Universidad de Barcelona en el siglo XVI, Barcelona, Universidad de Barcelona, 2005.
  • GIL PUJOL, X. (2004). Republican politics in early modern Spain. The Castilian and Catalano-Aragonese Traditions, in: SKINNER, Q., Republicanism, vol. 1, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 263-288.
  • PARDO MOLERO, J., El gobierno de la virtud. Política y moral en la Monarquía Hispánica (siglos XVI-XVIII), Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2017.
  • KANTOROWICZ, E., Los dos cuerpos del rey. Un estudio de teología política medieval, Madrid, Akal, 2012.
  • REDONDO, Agustín, Le corps comme métaphore dans l’Espagne des XVIe et XVIIe siècles, Paris, Presses de la Sorbonne Nouvelle, 1992.
  • TRUMAN, R., Spanish treatises on Government, society and Religion in the time of Philip II, Leiden, Brill, 1999.
  • ZEMON DAVIS, N. (1981) The sacred and the body social in sixteenth-century Lyon, Past and Present, n. 90, pp. 40-70.

 

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