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50 años del Festival de Altamont -o el trágico final de los sesenta-

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Altamont significó el fin de una era -o el trágico final de la década de 1960-. El Altamont Speedway Free Festival tuvo lugar el 6 de diciembre de 1969 en el abandonado autódromo de Altamont, en el norte de California. Éste fue uno de los tres festivales más conocidos de la época. No obstante, fue este marco el que vio florecer el auge de los festivales de música. Junto con el Monterey Pop Festival de 1967 durante el Verano del Amor y el Festival de Woodstock, momento culmen para la contracultura, Altamont se alzaba como un sueño y el fin de una era. Sin embargo, ese sueño acabó convirtiéndose en una pesadilla. El 6 de diciembre de 2019 se cumplieron cincuenta años de este trágico episodio. No tuvo, sin embargo, la misma conmemoración que el aniversario de Woodstock, celebrado en el verano de ese mismo año.

La novedad más importante de la cultura juvenil de finales de la década de 1960 llegó con el cambio de rol de la música popular y la relación entre una cultura juvenil muy extendida y el radicalismo político –especialmente estudiantil– fue mucho más estrecha en Estados Unidos (Vinen, 2018: 77-78).

California como meca de la contracultura

Desde la década de los cincuenta, California ya se consideró uno de los estados de EEUU más liberales del momento, además de refugio para la emergente contracultura. La batalla de la psicodelia la terminaría ganando San Francisco gracias a una oleada de bandas incalculable nacidas para hacer los honores a la que años más tarde sería reconocida como la leyenda hippie (Guillén y Puente, 2007: 55). La ciudad de San Francisco o Frisco, como escribía la Generación Beat en sus relatos, fue lugar de residencia para los poetas beats, hippies –especialmente en el barrio de Haight-Ashbury– y la cuna del surgimiento del rock psicodélico.

“San Francisco (y el estado de California en general) era un hervidero en el que surgían y convivían cientos de propuestas musicales dentro del rock. Sin embargo, y como era de esperar, solo unos pocos trascendieron a su época y son recordados fervorosamente hoy en día. Otros quedaron eclipsados por las grandes bandas y jamás consiguieron superar la barrera del estatus de grupo ‘de culto’” (Guillén y Puente, 2007: 46).

A excepción de Woodstock, realizado en el estado de Nueva York, los otros dos grandes festivales de la década –Monterey y Altamont– tuvieron lugar en la costa oeste. Altamont estaba pensado para ser el “Woodstock del oeste”. Estos festivales nacían en un contexto en que la música rock estaba normalmente asociada al consumo de alcohol y estupefacientes. Monterey fue el sueño hippie hecho realidad, sin altercados y con el “buen rollo” que se le atribuiría al movimiento hippie. Con Woodstock, pese a que se le recuerda como el gran festival de la década, existieron algunos problemas. Entre ellos, la falta de recursos o insuficiencia de las infraestructuras debido a la gran cantidad de asistentes, entre otros. Altamont, por el contrario, sería el que ensombrecería esta serie de festivales y mancharía el final de la década de “paz y amor”.

Festival de Monterey, junto a Altamont y Woodstock uno de los grandes festivales de los 60
Festival de Monterey, verano de 1967

Pero la ventajosa situación de California comenzó a cambiar con la elección del republicano Ronald Reagan como gobernador en 1967. La elección de Reagan, perteneciente desde 1962 al partido republicano, ocurrió en pleno auge contracultural. Coincidió, además, con los inicios de las protestas estudiantiles que llegarían a su apogeo en mayo de 1968. Reagan se caracterizó por ser el azote de los hippies, las drogas y las protestas estudiantiles. Sin embargo, es curioso que Altamont se llevara a cabo con Reagan como gobernador del estado y Richard Nixon –también republicano– como presidente del país.

Festival de Woodstock
Festival de Woodstock, verano de 1969

A su vez, la mala prensa de los conciertos y bandas de rock se debía a que muchos de los artistas concedían entrevistas hablando del consumo de LSD. Ese fue el caso del Beatle Paul McCartney en su polémica entrevista para la Independent Television News del 19 de junio de 1967, donde aseguraba haber consumido ácido unas cuatro veces. Su ex compañero de banda, John Lennon, también concedió unos años más tarde, concretamente en 1970, una entrevista para la revista Rolling Stone hablando, entre otras cosas, sobre la primera vez que The Beatles consumieron LSD gracias a su dentista. En general, la sociedad estadounidense se movía en esos momentos entre el conservadurismo de su gobierno y la explosión contracultural que su sociedad experimentaba.

Los Hell’s Angels: la contracultura conservadora

“Moda y gusto musical dividían y unían a los jóvenes en la misma medida, y los que se creían líderes de la juventud se vieron en ocasiones inmersos en una especie de guerra civil que trascendió a la generación más joven. En EE. UU., las bandas de motoristas –especialmente, los Hells Angels– habían estado presentes en las manifestaciones de cultura juvenil desde la década de 1950. Sin embargo, muchos de estos grupos eran de extrema derecha, si es que tenían ideología, y también eran violentos” (Vinen, 2018: 80).

Los Hell’s Angels o Ángeles del Infierno es el nombre con el cual se conoce a un grupo de motoristas estadounidense fundado en California en 1948. Normalmente son dueños de motos Harley-Davidson. La banda ha llegado a ser considerada como organización criminal por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Éstos fueron una de las partes implicadas en el incidente del festival, ya que les contrataron como seguridad del evento.

Pese a que el club afirma no ser una organización racialmente segregada, existen varios casos de racismo en los que se han visto involucrados. Uno de ellos es el ocurrido durante el Festival de Altamont. Sin embargo, el grupo comenzó a aparecer en la escena psicodélica de los sesenta gracias al escritor, gurú del LSD y fundador y guía de los Merry Pranksters, Ken Kesey. Éste se dedicaba a organizar fiestas en su casa de La Honda California y a guiar los “viajes” de LSD de sus participantes. Según Tom Wolfe en su libro Ponche de ácido lisérgico (1968):

“Kesey conoció a los Ángeles del Infierno una tarde en San Francisco a través de Hunter Thompson, que a la sazón escribía un libro sobre ellos. […] El caso es que Kesey y Thompson estaban tomando unas cervezas y Thompson dijo que tenía que ir al garaje Box Shop a ver a unos Ángeles del Infierno, y Kesey le acompañó a la cita. […] Kesey era un tipo tan duro como ellos. Acababa de ser detenido por posesión de marihuana, lo cual, a ojos de los Ángeles, certificaba que era Buena Gente. Le explicaron que uno no podía fiarse de la gente que no ha estado en la cárcel” (Wolfe: 177).

Al parecer, en 1965 la fama de los Ángeles del Infierno había aumentado y eran muchos los que les solicitaban. Aparecieron en numerosos periódicos y revistas como Life o Saturday Evening Post, además de escribir libros acerca de la banda. Este acercamiento fue lo que causó que Kesey colgara un letrero gigante en su casa que decía así: “Los Merry Pranksters dan la bienvenida a los Ángeles del Infierno”. El viaje de los Ángeles eran las motos, y el de los Bromistas el LSD, pero ambas cosas constituían un increíble medio de acceso a un instante orgásmico, el ahora (Wolfe, 1997: 179).

Hell's Angels y Ken Kesey
Miembro de los Hell’s Angels junto a Ken Kesey

Para sorpresa de todos, los moteros encajaron con estos hippies. También estuvo en la fiesta Allen Ginsberg. Ginsberg, que pocos años después sería testigo de los disturbios en el Stonewall Inn, dejó a los Ángeles del Infierno completamente estupefactos. Encarnaba muchas de las cosas que los Ángeles odiaban: era judío, intelectual, neoyorquino…, pero era «demasiado» (Wolfe, 1997: 182). La fiesta duró tres días. A partir de este momento, los Ángeles comenzaron a entrar en la movida contracultural californiana. Según se dice, les contrararon gracias a la banda de rock psicodélico The Grateful Dead, habituales en las fiestas de Kesey y los Merry Pranksters.

The Rolling Stones «Gimme Shelter»

La banda británica The Rolling Stones, conocida como sus Satánicas Majestades, fueron los otros protagonistas. Se encontraban en su American Tour 1969 y se convirtió en su gira más conocida. Fue escrita, grabada, filmada y documentada en casi su totalidad en el mes de noviembre del mismo año.

A pesar de la gran acogida por parte del público estadounidense, la gira se convirtió en la peor de todas para la banda. Su último concierto –además de gratuito– fue el celebrado en el Festival de Altamont, cerrando así su gira por el país. En este macro-concierto, se les presentó como “la mejor banda de rock n’ roll del mundo”. Su actuación en el festival se acabó convirtiendo en un documental cuyo título es el mismo que una de las canciones de la banda, “Gimme Shelter”, de su álbum Let It Bleed de 1969. El tema habla acerca de los horrores de la Guerra de Vietnam, que están “a un solo tiro de distancia”. De hecho, se la considera una de las mejores canciones de la banda y del rock en términos generales.

Mick Jagger parando la actuación de The Rolling Stones en Altamont por culpa de los Hell's Angels
Mick Jagger parando la actuación de The Rolling Stones en Altamont por culpa de los Hell’s Angels

El documental Gimme Shelter (1970), dirigido por los hermanos Maysles y Charlotte Zwerin, se muestra gran parte del American Tour 1969 de The Rolling Stones. Pero, sobre todo, se centra en el desastroso incidente de Altamont, que tuvo lugar durante la actuación de los británicos. En el documental, Sonny Barger, miembro de los Hell’s Angels, afirma que no estaban interesados ​​en vigilar el evento, y que los organizadores le habían dicho que tendrían que hacer poco más que sentarse en el borde del escenario, beber cerveza, y asegúrese de que no haya asesinatos ni violaciones. Otro miembro de la banda que se identifica como “Pete, de los Hell’s Angels de San Francisco” afirma en la cinta que les ofrecieron 500 dólares en cerveza por el trabajo.

Asesinato en Altamont: Motoristas, cerveza y mucha droga

Los Ángeles del Infierno, contratados como seguridad del concierto, cobraron en cerveza. Éstos aseguraron que Meredith Hunter, el joven afroamericano de 18 años al que asesinó uno de los miembros de la banda, estaba apuntando con una pistola a Mick Jagger. A cambio, le apuñalaron cinco veces en total y pateado hasta su muerte. El culpable del homicidio, Alan Passaro, fue detenido y juzgado durante el verano de 1972 y fue absuelto por actuar en defensa propia.

En el documental se muestra parte del homicidio. Los Rolling, que ya habían interrumpido en varias ocasiones el concierto, decidieron finalizarlo por completo. A su vez, en el festival hubo otras tres muertes accidentales, dos de ellas causadas por accidentes automovilísticos y otra por ahogamiento en un canal. “Lo que pasó fue que había muchas drogas y alcohol”, confirmó Grace Slick, de los Jefferson Airplane (Los Sesenta, Episodio 7). A diferencia de las muertes accidentales de Woodstock, en éste hubo un homicidio y, además, con tintes raciales. No obstante, los Hell’s Angels se encontraban, como se mencionaba, cercanos a la extrema derecha. A esto hay que sumarle que el movimiento por los Derechos Civiles, que había comenzado ya en la década de los cincuenta y de los sesenta, aún seguía teniendo una importancia considerable.

Los críticos afirman que Altamont fue “la muerte de la generación Woodstock”. Los conspiracionistas creen que fue todo un plan de la CIA para acabar con los movimientos subversivos juveniles desde dentro. La conocida como “Operación Caos” planeaba la fabricación y distribución masiva de LSD. El causante sería agente Ronald Stark, que se había convertido, además, en el líder de la Hermandad del Amor Eterno (The Brotherhood of Eternal Love). Ésta era una mafia-religión distribuidora y consumidora de drogas psicodélicas. De hecho, el FBI se infiltraba en los movimientos y, en ocasiones, sus agentes promovían actos ilegales, ya fuera para desacreditar a los activistas o para proporcionar a las autoridades una excusa para reprimir (Vinen, 2018: 141). Los festivales de rock eran lugares clave para ello.

La mala prensa también la causó, en distinta medida, la pésima organización del evento. La ubicación no era la mejor, celebrándose en un descampado. No había retretes, comida o bebida suficiente. Otras de las bandas y artistas que incluía la cartelera del festival eran Santana, Jefferson Airplane, Crosby… El vocalista de los Jefferson Airplane, Marty Balin, también sufrió una agresión por parte de los Ángeles del Infierno. Uno de los moteros le noqueó en mitad de la actuación, mientras que otro de ellos se encaró con el resto de la banda. El guitarrista, Paul Kantner, no dudó en hacerles frente delante de la anonadada multitud.

Altamont: El fin de una década

La década de los sesenta, es recordada por la música folk y rock, la estética psicodélica y los movimientos sociales como el hippie, el feminista, en pro de la libre expresión o por los Derechos Civiles, entre otros. Pero la década siguiente, la de los setenta, comenzaba con el fin de la contracultura.

El periódico Los Angeles Times dedicó varios artículos acerca de los incidentes. Uno de esos artículos, llamado “Altamont Furore in ‘Shelter’”, hacía mención del asesinato ocurrido durante el concierto de los Rolling. Criticaba el artículo que la revista Rolling Stone dedicaba al festival, sosteniendo que estaba “mal convencido y condenado a la muerte” (a. d., Los Angeles Times, 1970: 9). El artículo también afirmaba que si, en vez de ser los Rolling Stones la banda invitada, hubieran sido los Beatles, las cosas habrían sido distintas. En otro artículo se entrevistó a Mick Jagger sobre los hechos. Éste no se sentía cómodo hablando del tema (Meehan, Los Angeles Times, 1970: 14).

El incidente y los disturbios causados durante el evento hicieron engordar la bola de la mala fama que tenían los festivales y conciertos de música rock. Como dicen algunos, era el fin de la generación de Woodstock y de todo lo que representaba. La “inocente” contracultura de los sesenta cambiaría su rumbo a una dirección más oscura y contestataria. Se abría, en estos momentos, la puerta del garage, el hard rock o el punk.

Bibliografía

Libros

GUILLÉN, Sergio y PUENTE, Andrés: Psicodelia americana. El sonido de la contracultura, Lleida, Editorial Milenio, 2007.

KAISER, Charles: 1968 in America. Music, politics, chaos, counterculture, and the shaping of a generation, Nueva York, Grove Press, 1988.

K RAMER, Michael J.: The Republic of Rock. Music and citizenship in the sixties’ counterculture, Nueva York, Oxford University Press, 2013.

LEE, Martin A. y SHLAIN, Bruce: Acid Dreams: The Complete Social History of LSD: the CIA, the Sixties, and Acid Beyond, Nueva York, Grove Press, 1992.

VINEN, Richard: 1968. El año en que el mundo pudo cambiar, Barcelona, Crítica, 2018.

WOLFE, Tom: Ponche de ácido lisérgico, Barcelona, Anagrama, 1997.

Prensa

Autor desconocido para Los Angeles Times: “Rock Festival”, 7 de diciembre de 1969, p. 24. Disponible en: https://latimes.newspapers.com/image/385865787/?terms=altamont [Consultado el 7 de mayo de 2019]

Autor desconocido para Los Angeles Times: “Altamont Furore in ‘Shelter’”, 17 de febrero de 1971, p. 9. Disponible en: https://latimes.newspapers.com/image/384775539/?terms=altamont [Consultado el 19 de mayo de 2019].

MEEHAN, John J. para Los Angeles Times: “British Apathy Bugs Jagger”, 4 de septiembre de 1970, p. 14. Disponible en: https://latimes.newspapers.com/image/384800465/?terms=woodstock [Consultado el 22de mayo de 2019].

WENNER, Jann S. para Rolling Stone: “Lennon Remembers, Part One”, 21 de enero de 1970. Disponible en: https://www.rollingstone.com/music/music-news/lennon-remembers-part-one-186693/ [Consultado el 6 de marzo de 2019].

Videografía

Gimme Shelter (1970). Documental dirigido por los Hermanos Maysles y Charlotte Zwerin, Estados Unidos / Maysles Films / Cinema 5. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=2YxvUzfcJQU&t=1215s

Los Sesenta (2015). Serie-documental dirigida por Tom Haks, Estados Unidos / Herzog & Company / Playtone. Disponible en Movistar +.

Magic Trip: Ken Kesey’s Search for a Kool Place (2011). Documental dirigido por Alex Gibney y Alison Ellwood, Estados Unidos / A&E IndieFilms / Phoenix Wiley [DVD].

The Rolling Stones: Crossfire Hurricane (2012). Documental dirigido por Brett Morgen.Estados Unidos / Milkwood Films / Tremolo Productions. Disponible en HBO y Netflix.

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