¡Volvere(mos)! Los generales de MacArthur

La política “Europe First”, seguida por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, ha dejado olvidado en la conciencia de muchos el frente del Pacífico. Sin embargo, los crueles combates vividos en la jungla de las islas del Lejano Oriente no tienen nada que envidiar a los sucedidos en las grandes llanuras europeas. Aunque en este artículo no haremos un repaso de las grandes batallas sucedidas a tantos kilómetros de distancia, sí intentaremos recordar a algunos de los protagonistas olvidados de este frente.

Introducción

El objetivo será, por tanto, dar una visión general de logros de los diferentes comandantes aliados que participaron en escenario de operaciones del Pacífico bajo el mando del Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas en el Pacífico Suroeste, es decir, el General MacArthur. Y es que MacArthur es el hombre más conocido (y prácticamente el único conocido) de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, algo en que en Europa no sucede, donde el número de generales y oficiales conocidos por el público general es mucho más elevado, tanto el lado aliado como en el lado del Eje. Esto ha provocado que muchos generales y subordinados de MacArthur hayan caído en el olvido, cuando su importancia y aporte al contraataque y posterior victoria aliada en el Pacífico entre 1942 y 1945 es, quizás, mayor que la del propio MacArthur, que probablemente acaparó de manera excesiva los focos de la prensa, lo que le catapultó a la fama y la categoría de mito, eclipsando a sus compañeros de contienda.

 

Zona de mando MacArthur
En amarillo, zona de mando de MacArthur

 

Douglas MacArthur

Pero comencemos por el principio. Douglas MacArthur nació en 1880 en Arkansas como hijo del también militar Arthur MacArthur, un héroe de la Guerra Civil de Secesión (1861-1865). Douglas seguirá los pasos de su padre, y en 1899 entrará en la Academia Militar de West Point, graduándose en 1903 con la puntuación más alta de su promoción y una de las más altas de la Historia. Destacando por su fuerte personalidad y gran liderazgo, la carrera de MacArthur despegó enseguida. Tras su graduación, fue enviado a Filipinas, donde estuvo bajo las órdenes de su padre, que era el Gobernador General de la región. Tras la muerte de su padre en 1912, regresa a EEUU antes de ser enviado a Francia en 1917 debido a la entrada de EEUU en la Primera Guerra Mundial. Durante esta contienda, MacArthur mostró su valentía y, en ocasiones, temeridad, siendo condecorado hasta en 11 ocasiones y ascendido con tan sólo 38 años al rango de General. Tras la paz, su fama, tanto por acciones bélicas, como por su empeño en innovar y mejorar el ejército, fue creciendo, y en 1930 fue nombrado por el presidente Hoover como Jefe del Estado Mayor de los EEUU. Durante los cinco años que estuvo MacArthur como al frente del ejército estadounidense, luchó duramente contra los recortes de presupuesto y armamento, consecuencia de la “Gran Depresión”, dejando a su marcha en 1935 un ejército bastante numeroso y bien preparado, tanto logística como armamentísticamente.

En 1935, MacArthur abandona su puesto y marcha a Filipinas, donde deberá preparar el ejército del futuro estado filipino independiente. En 1937, con 57 años, se retirará de la carrera militar, siéndole concedido el rango de Mariscal de Campo de Filipinas. Pero su retiro será efímero. En julio de 1941, poco antes de la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial, el presidente Roosevelt le reincorporó al servicio como “Comandante de todas las fuerzas americanas y filipinas en el Lejano Este”. Su misión era preparar la defensa de Filipinas ante el avance japonés, misión que aumentará a la defensa de Australia con la entrada americana en la guerra tras Pearl Harbour. Sin embargo, MacArthur dispondrá de unos recursos muy limitados. Ello, unido a algún error táctico, provocó la caída de Filipinas en manos japonesas en marzo de 1942. Los japoneses siguieron avanzando hasta situarse a apenas 300 millas de Australia en julio. Así, MacArthur, se encontraba en una situación límite, y es aquí cuando, gracias a los generales de los que se rodea, muchos solicitados expresamente por él, logra revertir la situación tras las victorias clave de Port Moresby y Guadalcanal.

Ejército de Tierra (Army)

Sir Thomas Albert Blamey

Nacido en 1884 en Australia, este profesor se alistó en 1906 en el neonato ejército australiano como soldado. Pronto asistiría a la Escuela de Oficiales, donde se graduaría en 1913. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, viajó a Europa, donde participó en Gallipolli y Francia. Su inteligencia y habilidad al mando, le hizo ganarse un alto puesto en el Estado Mayor australiano tras la guerra. En 1925 se retiraría del ejército profesional, pero se mantendría como jefe de policía.

Con la Segunda Guerra Mundial, Blamey volvería al servicio activo, y sería enviado a dirigir varias operaciones aliadas en Grecia y Siria. Allí, se ganó el respeto de gran parte del ejército aliado y de sus altos mandatarios por su éxito, siendo ascendido a General. En marzo de 1942, Blamey sería nombrado Comandante del Ejército australiano, por lo que regresaría a Australia para ponerse al frente. Sin embargo, la situación del ejército australiano a su llegada es paupérrima. La crisis política y el imparable avance japonés ponían en peligro a Australia, que veía una invasión nipona como algo más que una remota posibilidad. Blamey se puso enseguida a las órdenes de MacArthur como Comandante de las Fuerzas Terrestres aliadas en el Pacífico Suroeste. El primer objetivo de Blamey sería reestructurar el ejército australiano y prepararlo para defender Australia del avance japonés, que ya estaba en Papúa-Nueva Guinea. Sin embargo, MacArthur y Blamey tuvieron problemas entre ellos desde el primer momento. Aun cuando la mayoría del ejército aliado en 1942 estaba compuesto por australianos, MacArthur se negaba a que un extranjero dirigiese a, los pocos, soldados estadounidenses, creando problemas de coordinación en muchas acciones militares. Estas tensiones entre MacArthur y Blamey fueron continuas durante todo el conflicto, pero la situación crítica que estaban viviendo los aliados les forzó a cooperar. Cuando el ejército y las milicias australianas, tras ser rápidamente preparadas por Blamey, lograron frenar el avance japonés en Port Moresby, MacArthur comenzó a desplazar del mando efectivo a Blamey, creando una fuerza paralela, el “Alamo Force”, compuesta sólo por soldados estadounidenses y lejos del alcance de Blamey. Las relaciones alcanzaron en la primera mitad de 1943 sus mayores tensiones. Blamey, en una demostración de gran inteligencia táctica, preparación y preocupación por sus hombres, logró las importantes victorias en Nassau Bay, Salamaua y Finschhafen, pero MacArthur les restó importancia, intentando otorgar a las tropas estadounidenses el éxito de esas campañas. A mediados de 1943, el General australiano tuvo que ceder ante las presiones de MacArthur y del propio Primer Ministro australiano para entregar parte del ejército australiano al mando personal de MacArthur (que luego transferirá a sus propios generales estadounidenses) y aceptar quedarse en un segundo plano en la campaña del Pacífico. La retirada de Blamey del frente y el hecho de que Australia ya estuviese segura provocó que muchas tropas australianas fueran licenciadas, lo que enfadó a MacArthur. Tragándose su orgullo, MacArthur disuelve el mando común en septiembre de 1944 y entrega a Blamey el mando del 1er Ejército australiano, completamente independiente. En este punto, MacArthur y Blamey dejaron de hablarse, y Australia limitó su protagonismo a tomar la zona de Borneo y Java, lejos de Japón. Sin embargo, la rápida preparación que hizo Blamey del ejército australiano en 1942 y 1943 fueron claves para contener la situación hasta que MacArthur recibió refuerzos estadounidenses y pudo dominar la situación.

 

Australianos en Kokoda 1942
Australianos posan con armamento japonés capturado durante la campaña del Sendero de Kokoda en 1942

 

Con la firma de la paz en agosto de 1945, Blamey aprovechó para retirarse en noviembre, pero no le fue concedida ninguna condecoración. Sería en 1950 cuando el gobierno le nombrase Mariscal de Campo, el único australiano en lograrlo. Reconocido como el mejor militar australiano de la Historia, murió en 1951.

Walter Krueger

La región región alemana de Prusia Occidental, actual Polonia, vio nacer en 1881 a Krueger en el seno de una familia militar, pues su padre era oficial prusiano y participó en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) Sin embargo, su padre morirá cuando Walter tenga 4 años y la familia se marchará a vivir a EEUU. En 1898, al estallar la Guerra de Cuba, Krueger se alistó como voluntario, convirtiéndose en Sargento en 1899. Aunque tras la paz es licenciado, se realistó en el ejército, siendo enviado a Filipinas, donde ascendería a Segundo Teniente en 1901 y conocería a MacArthur, entablando amistad con él. Con la entrada estadounidense en la Primera Guerra Mundial, Krueger combatió en Francia, de donde regresó convertido en Capitán. Tras graduarse en 1922, su interés por el ejército iba en aumento, pidiendo el traslado a las Fuerzas Aéreas en 1927 y a la Marina en 1929. Finalmente en 1932 es asignado de nuevo a una división terrestre.

En mayo 1941 sería ascendido a Teniente General y, debido a su edad y experiencia, puesto al mando del campamento de entrenamiento para oficiales. Cuando EEUU entra en el conflicto, Krueger, General desde 1939, tiene 61 años de edad, por lo que esperaba cumplir un papel en retaguardia similar al desempeñado en entreguerras. Sin embargo, MacArthur le reclama y en enero de 1943 llega a Australia, donde es puesto al frente del “Alamo Force”, los soldados estadounidenses al margen del control de Blamey. Krueger se dedicó durante varios meses a preparar a sus soldados y a crear un grupo de inteligencia, el Ultra. Para mediados de 1943 comenzaron las primeras acciones de campaña. A pesar de las prisas con las que MacArthur acuciaba a Krueger, éste siempre se preocupaba por el bienestar (ropa, comida, descanso,…) de sus soldados, ganándose su afecto y confianza. Además, Krueger no quería arriesgar a sus limitados soldados y avanzaba solamente con pasos firmes, lo que desesperaba a MacArthur, que deseaba entrar en Manila cuanto antes. Este conservadurismo de Krueger hizo que sus relaciones con MacArthur se enfriasen. La principal acción acometida por Krueger fue la toma de Leyte a finales de 1944, una isla clave en la caída de las Filipinas.

Tras la paz, Krueger se retiró entre grandes honores en 1946, siendo considerado como un líder modelo y uno de los mejores soldados de la Historia de EEUU. Murió en 1967.

Robert L. Eichelberger

Nacido en 1886 como el pequeño de cinco hermanos, Robert L. Eichelberger se crió en una granja rodeado de veteranos de la Guerra Civil de Secesión, lo que provocará en él un creciente interés por el ejército, llegando a abandonar la Universidad en 1905 para alistarse en el ejército. Se graduó en 1909 con unas notas medias. En 1910 coincidiría con MacArthur en unas maniobras en México, donde entablarán amistad. Tras un breve destino en Panamá, donde Eichelberger aprendió mucho sobre el combate en la jungla, fue ascendido a Capitán y enviado a Siberia, donde actuará para la inteligencia aliada durante la Guerra Civil Rusa. Allí será encarcelado por los rusos blancos, y no regresará a EEUU hasta 1921. Ascendido a Coronel, comenzó a trabajar para la inteligencia militar en el Ministerio de Guerra, donde volvería a coincidir con MacArthur. En 1938 fue puesto por primera vez al frente de una división, donde aplicó numerosas novedades, como la eliminación de los ejercicios de caballería o la práctica de desembarcos.

Tras el ataque a Pearl Harbour, Eichelberger solicitó una unidad para combatir. En principio, fue destinado al norte de África, pero en agosto de 1942 su destino cambió por Australia, probablemente debido a la intermediación de MacArthur. Allí, Eichelberger recibió el mando de dos divisiones americanas, descubriendo su pobre preparación para el combate en la jungla. Cuando la situación en Buna frenó el avance aliado a finales de noviembre de 1942, MacArthur llamó al inexperimentado Eichelberger para que solucionase la situación, consciente de su capacidad en ese terreno. Tras reorganizar el caos y animar a los soldados, Eichelberger tardó dos semanas tomar Buna, aunque el número de bajas fue bastante elevado. Tras esa victoria, Eichelberger comenzó a preparar a conciencia a las nuevas unidades para el combate en la jungla, entrenando patrullas, unidades tácticas, iniciativa, marchas forzadas, ataques nocturnos,… Todo su trabajo se vio recompensado cuando en abril de 1944, MacArthur nombrase a Eichelberger como el comandante para el desembarco de Hollandia. En una magnífica exposición de precisión táctica y velocidad de ejecución, la toma de Hollandia fue un completo éxito, lo que le permitió a Eichelberger ganarse la confianza de MacArthur para futuras acciones, como Biak, donde de nuevo Eichelberger desatascó la situación y tomó la isla en menos de una semana. Esto le valió el mando del recién creado 8º Ejército en diciembre de 1944. Aunque seguía a la sombra de Krueger, Eichelberger realizó acciones muy importantes en Filipinas, como Luzón, donde sirvió de fuerza de distracción al sur, o Mindanao, donde burló y acabó con las fortificaciones japonesas con una gran habilidad.

 

Blamey-and-Eichelberger
Sir Thomas Blamey (izq.) y Robert Eichleberger (der.)

 

Sus innovaciones, como la mejora de los desembarcos, y gran adaptación al combate en la jungla, le hicieron ganarse el rasgo de genio militar y ser reconocido, a posteriori, como un general mejor que Krueger. Se retiraría en 1948.

Fuerzas Aéreas (Air Force)

George Kenney

Canadiense por accidente (vino al mundo en 1889 durante unas vacaciones de sus padres allí), obtuvo rápidamente la nacionalidad estadounidense. Destacado estudiante, comenzó la carrera de ingeniería civil en el MIT, pero abandonó sus estudios para alistarse en 1917 en las Fuerzas Aéreas estadounidenses, siendo rápidamente enviado a Europa, llegando a participar en unas 75 misiones aéreas durante la Primera Guerra Mundial. Tras la guerra, y ya ascendido a Capitán, Kenney siguió vinculado al ejército aéreo, impulsando mejoras en temas de suministros, estrategia y armamento, como las armas en las alas del avión en lugar de en el morro. En la década de 1920 fue profesor de varias escuelas de vuelo militares, donde desarrolló enormes habilidades que le permitieron ascender a Teniente Coronel. Viajó varias veces a Europa, donde completó sus conocimientos aeronáuticos y tomó varias ideas de la Luftwaffe alemana.

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, el Presidente Roosevelt le encomienda el programa de desarrollo de la aviación, pues está demasiado atrasada. A comienzos de 1942 será trasladado a Australia. Aunque no fue la primera opción del Estado Mayor, Kenney aceptó encantado el traslado, deseando poner sus ideas en práctica. Sin embargo la situación que se encontró a su llegada a Australia fue peor de lo que había imaginado. Su predecesor había convertido la Fuerza Aérea en un auténtico caos inoperante, por lo que, con muy limitados recursos, reestructuró la cadena de mando, eliminando los viejos oficiales y trayendo los suyos propios, además de reorganizar los suministros y exigir libertad a MacArthur para ejecutar sus propias tácticas. Aunque MacArthur en un principio se mostró reticente a los cambios y exigencias de Kenney, la necesidad acuciante de apoyo aéreo le obligó a concederle la independencia que exigía. Así, para agosto de 1942, la 5th Air Force bajo el mando de Kenney recuperó efectividad y prestigio. Pero la estrategia de dar prioridad a Europa frente al Pacífico retrasó los planes de puesta a punto de Kenney, que contaba con pocos aviones y muy limitados recursos y personal. A pesar de ello, logró sacar el máximo partido de la situación, pues en un terreno tan complejo como el Pacífico y con la amenaza de la flota japonesa, el aire era la mejor opción americana para asegurar el avance. De hecho, comenzó a jugar un rol clave en el avance terrestre. Con sus aviones, Kenney transportaba recursos materiales y tropas, alargando y mejorando las líneas de suministro con el frente, además de bombardear los objetivos aliados antes de las acciones militares terrestres, otorgando grandes ventajas. Así, a principios de 1943, la confianza de MacArthur en Kenney era ciega. A medida que los aliados avanzaban, plagaban las islas con nuevos aeródromos que permitiesen a sus aviones seguir realizando su importante labor. Los bombardeos en Nueva Guinea fueron claves para liberar la isla a principios de 1944. En Filipinas, el bombardeo de distracción sobre Mindanao permitió a los aliados desembarcar por sorpresa en Leyte, y en Luzón eliminó gran parte de la resistencia japonesa gracias a los informes de inteligencia.

 

George-Kenneys-Air-Force-During-The-Pacific-War-1
Entrenamiento de la 5th Air Force

 

A pesar de que no es muy conocido, Kenney fue uno de los hombres más admirados por MacArthur, pues “nadie logró hacer tanto con tan poco”. Querido por sus hombres, era un líder innovativo y adaptativo, que supo cómo trabajar y ganar para MacArthur.

Ennis C. Whitehead

Nacido en 1895, abandonaría sus estudios en 1917 para presentarse voluntario en las Fuerzas Aéreas. Tras un rápido entrenamiento, fue enviado a Francia, pero no llegó a entrar en combate. En 1920 regresaría a EEUU y finalizaría sus estudios en periodismo. Sin embargo, pronto se daría cuenta que su amor por volar era superior a todo y meses después regresa a las Fuerzas Aéreas. Convencido de que la “era aérea” estaba a punto de llegar, contribuyó enormemente al desarrollo de la aviación, y entabló amistad con Kenney.

Tras varios trabajos de despacho, en 1940 fue ascendido a Teniente General. El ataque japonés a Pearl Harbour le maravilló, y las tácticas niponas en el Pacífico, donde el avance terrestre estaba condicionado al apoyo aéreo, fueron cosas para las que EEUU no estaba preparado y que Whitehead quería implantar. En julio de 1942 fue destinado a Australia, donde sería el asistente táctico de Kenney y el encargado de realizar ejercicios de coordinación aérea y bombardeos efectivos. Estos ejercicios permitieron una tremenda efectividad de las fuerzas de Whitehead, logrando la victoria del Mar de Bismarck y ayudando a la caída de Lae y Salamaua. Parte de ese éxito se debió también al ingenio y las innovaciones de Whitehead, que introdujo el “skip bombing” (lanzar bombas como si fuesen torpedos) y las bombas de metralla. A pesar de la falta de recursos, los avances aliados comenzaron a ser grandes, y la confianza de MacArthur en las Fuerzas Aéreas iba en aumento. Copiando la táctica japonesa, Whitehead pidió construir aeródromos en cada isla que se tomaba. Los bombardeos estratégicos, como en Rabaul o Wewak, causaron tremendos daños a los japoneses, y la gran potencia de fuego en la cobertura aérea antes de los desembarcos, provocó el repliegue japonés. Todas estas acciones provocaron que en junio de 1944 Whitehead fuese nombrado comandante de la 5th Air Force, la segunda fuerza aérea más poderosa de los EEUU, pero siempre bajo el mando de Kenney. El bombardeo de Luzón fue el más intenso y fuerte del Pacífico, permitiendo que el desembarco fuese realizado sin dificultades. Tras Luzón, realizó acciones menores en Formosa y Ryu Kyu.

Retirado en 1951 y fallecido en 1964, Whitehead fue un hombre muy querido por su energía e imaginación, pero nunca recibió los elogios merecidos por su gran contribución, aunque sin el apoyo de Kenney tampoco habría logrado nada.

Marina (Navy)

Thomas C. Kinkaid

Con un oficial naval como padre, Kinkaid  se alistó en 1904, a la edad de 16 años, en la Marina, graduándose en 1908, aunque sus calificaciones estaban en la parte baja de la promoción. Tras la Primera Guerra Mundial, Kinkaid fue apartado de la mar y comenzó a ocupar varios puestos de despacho, como profesor o consejero naval. En 1941, fue puesto bajo el mando del Almirante Nimitz, con una flota de destructores atracada, precisamente, en Pearl Harbour. Al ver como los japoneses destruían parte de su flota, Kinkaid, siempre bajo las órdenes de Nimitz, entablaría combate en la batalla del Mar de Coral o como apoyo en la toma de las islas Aleutianas. Sería en septiembre de 1943 cuando MacArthur solicitó que reemplazasen a su oficial de Marina, el Vicealmirante Carpender, siendo su sustituto al frente de la 7ª Flota el relativamente desconocido y recién ascendido Vicealmirante Kinkaid.

Desde un primer momento, las relaciones entre MacArthur y Kinkaid fueron muy tensas y exigentes, pero Kinkaid logró convencer a MacArthur para que los desembarcos anfibios pasasen a estar coordinados por la Marina y no por el ejército de tierra, hasta que se hubiese asegurado una cabeza de playa, así como esperar a que los desembarcos contasen con apoyo aéreo para debilitar la defensa nipona. MacArthur aceptó estas ideas, y Kinkaid devolvió la confianza con el impecable desembarco en Hollandia. Pero el desembarco de Hollandia fue una excepción, pues la 7ª Flota tenía pocos efectivos y en mal estado, además que el apoyo aéreo de Kenney era aún muy limitado, por lo que MacArthur, tragándose su orgullo y la rivalidad Army-Navy, tuvo que solicitar ayuda temporal a Nimitz para contrarrestar el poderío naval japonés. Pero a medida que MacArthur recibía refuerzos y los aeródromos aliados proliferaban, los desembarcos anfibios comenzaron a aumentar y a ser tremendamente efectivos, logrando grandes avances muy rápidamente. Kinkaid recibió en septiembre de 1944 la noticia de que en octubre se invadiría la isla filipina de Leyte. Con menos de un mes, Kinkaid y Halsey (3ª Flota) lograron coordinar y preparar el mayor desembarco anfibio del Pacífico hasta el momento, que resultó en un tremendo éxito. Posteriormente, Kinkaid dirigió de manera independiente los desembarcos de Mindoro y Luzón. A pesar de que los kamikazes japoneses causaron algunas bajas, ambas islas fueron invadidas sin problemas. En abril de 1945 fue ascendido Almirante y, con la guerra agonizando, puesto bajo de nuevo bajo el mando de Nimitz.

En noviembre de 1945 regresaría a EEUU, retirándose en 1950. A pesar del anonimato público, Kinkaid demostró ser un oficial competente y amigable, efectivo pero sin alardes, aportando un importante granito de arena a la caída del Japón.

Daniel E. Barbey

Nació en 1889 y rápidamente se interesó por el ejército, graduándose en la Marina en 1912. Tras algunas breves acciones en la Primera Guerra Mundial, en su regreso a EEUU Barbey comenzó a defender una modernización de las tácticas de la Marina, especialmente de las operaciones anfibias. En 1937, tras ser destinado al Departamento de Marina, su interés por los desembarcos anfibios fue en aumento, sobre todo tras descubrir su importancia en la Segunda Guerra Sino-Japonesa. Así, en 1940, como Capitán, publicaría una actualización del manual naval de operaciones anfibias, considerado por muchos como una “Biblia”, y provocando que el interés en estas operaciones, hasta entonces nulo, creciese. En 1941 entrenará al Cuerpo de Marines en desembarcos, pero no será hasta junio de 1942 cuando se crease una unidad especializada en operaciones anfibias, con Barbey al frente.

En diciembre de 1942 será reclamado por MacArthur para ser su comandante en operaciones anfibias, y es que los ataques frontales de MacArthur estaban resultando una pérdida enorme de hombres y recursos para una ganancia mínima. Por ello, MacArthur, forzado por sus oficiales, comenzará a introducir una táctica de  “by-pass”, comúnmente conocida como “leapfrog” o “saltos de rana”, que consistía en evitar los puntos fuertes nipones y atacar donde menos lo esperaran, saltando de isla en isla, por lo que alguien con experiencia en desembarcos anfibios era clave. Aunque Barbey llegará a Australia en enero, los recursos materiales apropiados aún tardarán en llegar, pues, además de la política de “Europe First”, el gobierno de los EEUU se mantendrá aún algo reticente sobre el éxito de estos desembarcos. Sin embargo, MacArthur, consciente de que Barbey era el experto, le confió la responsabilidad de llevar a sus hombres al combate. Mientras esperaba la llegada del material, Barbey se dedicó a entrenar a tres divisiones (dos americanas y una australiana) en el desembarco anfibio, donde los propios soldados tuvieron que construirse el material para los entrenamientos. El entrenamiento se alargó hasta junio de 1943, cuando comenzaron, al fin, los primeros desembarcos. Tras coordinarse con Kenney y Krueger, Barbey llevó a cabo su primer desembarco en Kiriwina y Woodlark, realizando un desembarco nocturno por miedo a perder sus valiosos pocos recursos. Tras el éxito de estas operaciones, y el aumento de la coordinación y apoyo aéreo, poco a poco los desembarcos comenzaron a ser más rápidos y efectivos. El éxito de Barbey provocó que MacArthur comenzase a presionarle para avanzar más, a pesar de las peticiones de Barbey de descanso para sus agotados hombres. Con la llegada de Kinkaid al mando de la 7ª Flota, Barbey se benefició de su apoyo militar y moral. Los refuerzos comenzaron a llegar a Barbey, que para principios de 1944 ya contaba con el doble de hombres que al principio de la campaña. Además, las operaciones anfibias para entonces ya incluían el desembarco de material suficiente como para una ciudad de 50000 habitantes, y fueron el punto de referencia para el desembarco de Normandía. Gracias al éxito del desembarco de Hollandia, MacArthur calificó a Barbey como “el mejor comandante anfibio de la Historia” y la prensa le nombró como “el fundador de las operaciones anfibias modernas”. Tras el desembarco de Luzón, Barbey se limitó a supervisar otros desembarcos menores en Borneo.

 

Hollandia
Desembarco de Hollandia. Con la playa asegurada, se comienza la construcción de la base de mando y el desembarco de otros recursos.

 

Una vez finalizada la guerra, Barbey recibió el mando de la 7ª Flota, relevando a Kinkaid. En 1951 se retiraría siendo considerado un hombre muy ambicioso y visionario. Moriría en 1969.

Conclusiones

Como hemos podido observar, en el Pacífico se ha producido el olvido de varios grandes militares y la sobredimensión de uno, MacArthur. El origen del mito de MacArthur tiene una respuesta bastante sencilla. Debido a su nombramiento como único Comandante Supremo, todos los éxitos y noticias que prensa estadounidense daba de las acciones en el Pacífico se concentraban en su figura. Aunque bien es cierto que se dividió el mando del Pacífico entre MacArthur y Nimitz, este último, debido al ataque a Pearl Harbour, tardó más tiempo en contraatacar al ejército japonés, por lo que la atención se concentró en el mando único de MacArthur, que era quien llevaba el peso en los primeros combates. Este escenario es muy diferente del europeo, donde sí se puede observar un abanico más amplio de generales que evitan esa concentración del poder. En cualquier caso, al ser MacArthur el único comandante al mando y ser estadounidense era un escenario propicio para la prensa, que aprovechó además que el comandante de las fuerzas terrestres era australiano (Blamey) para desarrollar aún más una propaganda favorable a MacArthur. Y es que debido al fuerte avance japonés y la amenaza de invasión a Australia, provocaron que sólo un milagro pudiese salvar Australia. Y ese milagro recibió el nombre de MacArthur, quizás no equivocado, pero sí exagerado.

Ya desde su nombramiento como comandante en jefe, la prensa le catalogó como: “The man who knows how to stop the Japanese” (El hombre que sabe cómo parar a los japoneses), aun cuando todavía no había librado ni una sola batalla, y la más reseñable, el enfrentamiento en la península filipina de Bataán se había saldado con la conocida como “Marcha de la Muerte”, y además el frente japonés seguía avanzando. Pero ello no importaba, y la prensa continuaba confiando la responsabilidad de vencer a los japoneses a MacArthur, al que consideraban como el designado para cambiar el curso de los acontecimientos.

Cuando en mayo de 1942, el avance japonés fuese detenido en Port Moresby, los halagos a MacArthur llegaron prácticamente de todos los rincones, siendo tildado de “Hero in New Guinea”, una calificación exagerada para su persona cuando se ha podido observar que las tácticas de ataque frontal empleadas por MacArthur fueron un fracaso y varios de sus oficiales, como el australiano Blamey o su amigo Eichelberger fueron quienes lograron frenar el avance japonés. Y posteriormente, surgirá por iniciativa de otros generales la idea que le permitirá liberar Nueva Guinea, es decir, la idea de saltar (“by-pass”) los puntos fuertes japoneses y atacarles en sus debilidades, como en Hollandia entre otros muchos ejemplos, una idea que no pertenece a MacArthur pero que la prensa sí le atribuye al ser la única cabeza visible, o al menos la más visible de todas con gran diferencia del resto. A medida que avanzaba la guerra, los halagos no hacían más que aumentar al ver que MacArthur estaba derrotando de manera progresiva y continua a los japoneses, y logrando cada vez liberar más y más territorio, hasta el extremo de que ya mediado el conflicto, hacia 1943, ya se le consideraba como un genio militar y el encargado de la “rápida derrota de los japoneses”.

 

Cadena de mando
Cadena de mando en el Pacífico Suroeste

 

Pero el mito de MacArthur no se quedó allí, sino que se perpetuó en el tiempo, y durante la posterior Guerra de Corea, las reacciones fueron iguales. La idealización de MacArthur creada durante la Segunda Guerra Mundial le convirtió en el hombre en el que todos confiaban para solventar la Guerra de Corea. Sin embargo, el propio MacArthur destapó sus carencias en dicha guerra. A pesar de que el conflicto en los primeros momentos de la intervención estadounidense se tornó claramente a su favor, tras la intervención China las cosas comenzaron a ir en contra de MacArthur y es que su:

“excessive self-confidence and sheer willfulness led him to commit errors, like greatly underestimating Chinese forces and misjudgments like plans to bomb the Chinese mainland”

“excesiva autoconfianza y terquedad le llevasen a cometer errores, como la excesiva subestimación de las fuerzas japonesas y malas decisiones, como los planes de bombardear tierra China.”

Estos clamorosos errores de MacArthur demostraron al mundo que el gran general que habían conocido, o habían creído conocer, durante la Segunda Guerra Mundial no era tal, y que sin el apoyo de sus oficiales su habilidad militar perdía bastantes enteros. Ello provocó, además, su cese como comandante de las fuerzas estadounidenses en Corea por el Presidente Truman, pero, curiosamente, la prensa le siguió presentando como un héroe:

When we were children, our teachers told us that General Douglas MacArthur was the man who saved South Korea, and that Korea would have already achieved unification but for “the idiot Harry Truman.” MacArthur was our hero, but Truman was the traitor who sacked him.”

“Cuando éramos niños, nuestros profesores nos dijeron que el General Douglas MacArthur fue el hombre que salvó Corea, y que Corea podría haber sido unificada de no haber sido por “el idota de Harry Truman”. MacArthur era nuestro héroe, y Truman el traidor que le derribó”

A partir de entonces, se abrió un debate bastante intenso entre los partidarios de MacArthur, que le siguen defendiendo como un gran general y que llegaron, incluso, a proponerle como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos, y sus detractores, que se apoyan en su ineficacia individual y que su fama solo se debe al desconocimiento del resto de oficiales. Con el paso de los años y el aumento de los estudios, el debate ha permanecido vivo. Seguramente, aunque MacArthur tiene algunos aspectos positivos militares innegables, también es cierto que se apropió, de manera involuntaria, de una fama excesiva que  debería pertenecer también al resto de oficiales que MacArthur tuvo a su mando en el Pacífico.

Bibliografía

Kang KYU-HYUNG. We Were Taught That Truman Was an Idiot, but MacArthur a Hero. 2005. Disponible en: http://www.worldmeets.us/chosunilbo000001.html

William M. LEARY. We Shall Return! MacArthur’s Commanders and the Defeat of Japan, 1942-1945. Ed. University Press of Kentucky, 1988, Lexington (USA)

William MANCHESTER. American Caesar: Douglas MacArthur, 1880-1964. Ed. Little Brown & Co.,1978, Boston (USA)

New York Post http://www.nytimes.com/ref/membercenter/nytarchive.html

Revista TIME http://time.com/vault/year/1944/ & http://time.com/vault/year/1945/

http://www.pbs.org/wgbh/amex/macarthur/peopleevents/pandeAMEX96.html

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