El rincón polémico: de esvásticas y hoces, soviéticos y alemanes en la Guerra Civil española

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EL OSO ROJO, LA HOZ Y LA TRICOLOR

A menudo nos olvidamos de que la URSS participó y mucho en la guerra civil española. Según Paul Preston fue la peor ayuda posible por varias razones. La primera que donde se metiese el oso rojo, que le gustaba llamarlo a Madariaga, era sitio donde ni Gran Bretaña ni Francia intervendrían. La segunda es que el Naródny Komissariat Vnútrennij Del o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (en adelante NKVD) se dedicó más a cazar trotskistas, anarquistas, revisionistas y demás elementos contrarios a su régimen bajo el puño de Stalin. Pero claro que esto sólo nos suscita muchas preguntas, ¿qué hacía la URSS en la remota España? ¿Era cierto lo de la continuación de las purgas estalinistas en el país ibérico? ¿Por qué pese al poderío de la URSS demostrado pocos años después la ayuda fue ostensiblemente menor que la alemana o la italiana?

Empezando por el final, diremos que la curiosa coyuntura de la URSS ayudando a la República se produce por la negativa de Francia e Inglaterra a defenderla de los rebeldes. Dice Preston que fue debido al temor de una revolución socialista española. Al fin y al cabo se temía lo mismo en muchos otros países, y el triunfo de una izquierda radical y la Revolución del 34 no invitaban al optimismo a estas potencias. Por ello Chamberlain y Blum, con torpeza, decidieron firmar el Pacto de No Intervención junto a Italia, Alemania y la Unión Soviética. Pacto que estos tres últimos países con mayor o menor decoro decidieron ignorar.

En el caso soviético hay que explicar el interés del país ruso por España. Stalin estaba en una muy difícil situación geopolítica. Por una parte el Imperio del Sol Naciente, Japón, crecía por Oriente con una inusitada fuerza en la marina y su siempre bregado ejército. China ya estaba cayendo, y era cuestión de tiempo que amenazasen los intereses rusos en Asia. Y su vertiente europea veía con temor como Alemania, antiguo gran enemigo en tiempos de Guillermo II, era ahora una potencia con objetivos claramente expansionistas y de corte anticomunista. Primero trató de renovar con Francia el antiguo pacto de amistad de la época del Zar Nicolás. Pero no tuvo éxito, y mucho menos con Gran Bretaña. Se estaba quedando aislado políticamente. La solución era hacer una República Popular en España que fuese la llave del Mediterráneo. Con ella podría bloquear a Gran Bretaña por Gibraltar, o amenazar intereses franceses e italianos en África. Sería al estilo de las diferentes repúblicas populares que instauraron e instaurarían por toda Europa. Tuvieron un éxito a medias, dado que según E-H. Carr “la República española a final de sus días era una marioneta de Moscú”. Pero estaba demasiado desangrada por dentro para presentar batalla a los rebeldes. Volodarsky sin embargo no cree que tuviese Stalin interés alguno en la estalinización de España, si bien esto contraría las memorias de Orlov y Krivitsky. De cualquier forma era una excusa para quitarse de encima a los enemigos españoles, entre los que abundaban trotskistas.

La URSS además del valor geopolítico dado, tuvo una gran presencia en el factor armamentístico. El gran ejército de España se había unido a los golpistas, aunque para ser justos la marina y la aviación eran leales, amén de las fuerzas de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto estaban con ellos. Pero en el asunto del arsenal estaban muy anticuados. La llegada de ametralladoras Skhs soviéticas, de gran cadencia y que serraban aviones contrarios. También llegaron aviones como los Tupolev SB-2 Katiuska, Polikarpov I-15 Chato, y el legendario Polikarpov I-15 Rata. Estos aunque menores en número a los alemanes Heinkel, eran de mayor calidad, cosa que animaría a los nazis a mejorar la Luftwaffe. Y en donde la superioridad fue incontestable fue con los tanques de torreta T-26 B donde se quintuplicaba el tanque promedio, con un cañón incluido. Estos aplastaron como hormigas a los italianos en el Jarama. Se puede decir que el único fracaso que tuvieron fue en la Batalla del Ebro, donde probaron con el tanque BT-5 los carros montados, quedando destruidos el 50% de los mismos.

Yendo con los hombres enviados, debemos pensar que no podían intervenir oficialmente, así que fue secreta. La última orden personal de Stalin a los oficiales fue que se mantuviesen fuera del alcance de las balas. Krivitsky escribe en sus memorias el seguimiento de la Guerra Civil española por parte de Rusia y de cómo y por qué intervino. Este polaco nacionalizado ruso había llegado a encabezar estas operaciones siendo jefe del servicio secreto soviético en occidente. Como él dijo, era “ la única persona viva de las que sabían los secretos de la intervención soviética en España”. Es por ende una interesantísima fuente documental. A raíz de él se establece que hasta 2000 oficiales estuvieron en España, casi nunca uno por más de un año. A juicio del polaco, la ayuda fue absolutamente insuficiente. Stalin se decidió a enviar materiales en septiembre de 1936. Y antes se quiso asegurar que no habría victoria rápida ni fácil para los franquistas, de las grandes reservas de oro españolas, y de que era factible crear una República afín. Por eso envió ayuda pero no demasiada, ni tropas de infantería en forma masiva. Aun así Krivitsky fue muy hábil pasando mediante falsas empresas privadas hombres y munición. De cualquier forma, llegaban otros agentes como Orlov, cuya importancia sería igual de grande o más incluso. Además de armamento, debían hacerse con el mando de las ingentes tropas que llegaban a España, componiendo estas las Brigadas Internacionales.

Un caso muy curioso es el del General Kléber. El hombre apareció en la historia por primera vez cuando luchó con valor en la Batalla de Ciudad Universitaria. Fue ascendido tras la muerte de su predecesor, y elogiado en primera plana por el periodista americano Mathews, quien le auguraba un gran futuro en el mundo que llegaría. Tratado como un héroe de guerra, tuvo peores resultados en Belchite y Teruel. Su historia era de un austríaco que emigró a Canadá buscando libertad tras la I Guerra Mundial, y que ahora peleaba en España por querer lo mismo para otros seres humanos como él. Pues en realidad este General Kléber no existía en absoluto. O al menos no como era conocido en el extranjero. Su nombre de verdad era Manfred Zalmanovich Stern, era rumano que fue obligado a luchar por el Imperio Austro-Húngaro. Fue capturado por el ejército del zar y tras ser liberado por los bolcheviques, participó en la Revolución Roja, y en la posterior Guerra Civil Rusa. Fue luego participante del servicio secreto ruso, donde ascendió, y por su buena planta fue asignado como comandante de la IX Brigada Internacional, y posteriormente de la 45 División. Hasta que un día fue relevado y enviado a defender Málaga pero nunca más se supo, y es que Stalin recelaba de cualquier soviético con renombre en el extranjero. Así que en el contexto de las Purgas Rojas, en vez de ir a Málaga fue a Rusia. Allí fue torturado hasta que se le sacaron confesiones de traición y enviado a un gulag en Siberia, donde murió en 1954.

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Otro interesante oficial era Stashevsky, ruso que sentía cierto afecto por España y los españoles. Krivitsky sospechaba que era porque quería repetir la Revolución de Octubre, porque era un nostálgico de la Revolución Rusa. Este se hizo con el control de las finanzas de la República y especialmente con el famoso asunto del Oro de Moscú. Era llamado con ironía rusa “el hombre más rico del mundo” por su manejo del dinero español, y aupó a Negrín como garante de la ayuda soviética. Sin embargo la diversidad de los mandos republicanos civiles y militares hicieron imposible que estas tentativas de control soviéticas se hiciesen realidad. Aun así consiguieron realizar muchas purgas, siendo estas más destacadas que la ayuda en sí que Stalin prestó.

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La principal muerte destacable fue la de Andrés Nin. En Cataluña, la Revolución había llegado ante la irresponsabilidad de Companys, que prestó armas a anarquistas y trotskistas. Pero la ideología de estos era contraria a los estalinistas, lo que hizo que fuese necesario purgarlos inmediatamente. Nin había estado en los congresos de la Komintern y la Profintern, y admiraba la Revolución Rusa, colaborando con Nikolai Bujarin. Posteriormente fue secretario de nada menos que León Trotski, oponiéndose al ascenso de Stalin al poder. Durante la Guerra Civil fue máximo dirigente del P.O.U.M. Nin, fue famoso por declarar a la Vanguardia que “la clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia, no dejando en pie ni una siquiera”. Como dice Thomas, no se caracterizó precisamente por su humanidad. La cantidad de muertes de burgueses, falangistas, carlistas, etc escandalizó al propio P.S.U.C. Estos pidieron la intervención de Madrid, y el NKVD actuó rápido. Falsificó una carta de Nin llamando a colaborar con Franco, y empezó una enorme campaña de desprestigio. Se le fue separando de otros líderes trotskistas hasta que desapareció sin dejar rastro. Como dice Volodarsky, Nin selló su destino cuando invitó a Trotsky, en ese momento en Noruega, a ir a Barcelona. Krivitsky explica que fue él entre otros quien lo decidió, y Orlov quien ejecutó el plan pues Nin era demasiado peligroso y anti-estalinista. Aunque dice desconocer la cifra exacta de purgados, afirma que seguramente fuese enorme.

No tuvo mucha repercusión ya que era muy odiado tras los Sucesos de Mayo de 1937. La GPU preparó los disturbios, pues siempre según Kritivsky, se dedicó a disparar sobre el edificio Telefónica en un atentado de falsa bandera, fingiendo ser trotskistas y anarquistas. Las fuerzas del orden intervinieron y finalmente Negrín tuvo que atajar el problema con seis mil hombres en Barcelona para que no se cortasen las conversaciones telefónicas. Es curioso como el agente soviético se ríe y mucho de los periódicos españoles. ¿Para qué iban a querer los trotskistas y anarquistas el control de un estado (Cataluña) que de hecho ya tenían? ¿Acaso Companys no había ratificado atado de pies y manos todas sus obras y expropiaciones? El caso es que funcionó, Largo Caballero, demasiado tibio para la URSS dimitió el cinco de mayo y Negrín condujo la represión que casi acaba con la vida de Orwell, que contaría este en su novela “Homenaje a Cataluña”. La tesis de que lo provocó la G.P.U. la defiende Bolloten, si bien Ángel Viñas opina que es extremadamente improbable. Sea como fuere, Kritivsky se equivoca en algunas cosas como el asunto del Oro de Moscú o del cadáver de Andrés Nin, así que nada es descartable.

Lo que está claro es que la ayuda soviética fue bajando lentamente al ver que no se cumplían los objetivos, irónicamente por la falta de implicación de Stalin. Viendo la derrota cada vez más segura, comenzó a acercar posiciones con Adolf Hitler que culminaron con el Pacto Ribbentrop-Molotov, que a su vez culminó en la Segunda Guerra Mundial. Y para entonces la República ya había caído y estaba para siempre enterrada.

LA LEGIÓN CONDOR: ABRIENDO LA PUERTA DEL INFIERNO

En la República de Weimar subía al poder en el año 31 el canciller Adolf Hitler. Un político austríaco de corte populista y personalista, había atraído a muchos de los votantes alemanes, engañado al Mariscal Hindenburg y tomado el poder. Su política expansionista tenía como clave el Lebenbaum, un “espacio vital” necesario para que la raza aria estuviese en paz. Y para lograr esa política necesitaba una máquina de guerra aun más poderosa que la que su país había tenido en la Primera Guerra Mundial. Comenzaba la formación de la Wehrmacht, tropas que en pocos meses dominarían Europa una vez perfeccionada. Y se da el caso de que España está teniendo una guerra. Algo muy conveniente para los alemanes, pues podían tener varias razones para intervenir. La primera era estratégica desde el punto de vista del Almirante Canaris. Siempre obsesionado con el control marítimo del Mediterráneo, sabía que un aliado así podría tomar Gibraltar fácilmente. De esa forma ese estrecho sería suyo. Y Hermann Goering tenía la ocasión de ir probando la Luftwaffe. La aviación puesta a combatir era algo nuevo al fin y al cabo.

Para comprender el comportamiento propio de la aviación alemana, que fue lo más destacable que hubo, es interesante atender a la conferencia dada en 1937 por el Mayor Deichmann. En ella explica que los bombardeos exclusivos sobre posiciones militares de la Primera Guerra Mundial están obsoletos. El bombardeo se debe enfocar hacia una guerra total, es decir de destrucción definitiva en todos los ámbitos. En segundo lugar, a objetivos económicos, de forma que se ahogue a largo plazo al estado contrario. Y por último los objetivos morales, que ataquen el ánimo de la nación, sus monumentos, sus lugares emblemáticos y su patrimonio. El mayor Gerths llegó a ir más allá, proponiendo desviar a base de bombardeos las corrientes de agua y energía subterráneas del país a la superficie, dejándolo inundado e inutilizado. Es un tipo de ataque que casa muy bien con los conceptos nacional socialistas de luchas de estados, de naciones y de ánimo.

El caso es que de la concepción nacional socialista del bombardeo surgen dos corrientes. La Blitzkrieg o guerra relámpago, que consiste en bombardear en picado y acto seguido que los Panzer pasen por encima de la población. Sin embargo ya advertía Guderian que el despliegue de carros de combate en una orografía tan complicada como la española no era representativa. Las estepas rusas o las llanuras francesas serían muy distintas al fin y al cabo. Por no hablar de la manifiesta superioridad del tanque soviético, en manos de la República. Así que ese sector de la Legión Cóndor no fue tan relevante como sus aviones, los cuales aunque llegaron obsoletos fueron mejorando. En segundo la ya mencionada guerra psicológica.

Antes los aviones tenían ametralladoras de mano, e incluso las bombas debía arrojarlas el piloto. En la Primera Guerra Mundial incluso muchos conductores llevaban revólveres para suicidarse por si el aeroplano entraba en combustión. Con la Guerra Civil los alemanes probaron el uso del Stuka, que fue al fin y al cabo un emblemático bombardero. Un avión de ataque aire-tierra blindado, biplaza que bombardeaba con una precisión de un radio de cinco metros alrededor del objetivo fijado en el suelo. No sólo eso, tenía además un tipo de sirena conocida popularmente como “trompeta de Jericó”que sembró el terror por toda Europa en la Segunda Guerra Mundial.

El Almirante Canaris fijaría una condición con los sublevados, y es que la Legión Condor iría en calidad de aliada, no al mando de nadie. De hecho en los informes de la misma aparecen estudios de de “los efectos de un bombardeo en una ciudad como Sevilla”. Von Richtofen, familiar del famoso Barón Rojo se opuso a contactos con oficiales españoles. Tenía preparado un programa sobre los distintos efectos del bombardeo masivo en los diversos pueblos españoles. Siendo que la Legión Cóndor comenzó bombardeando con fuerza Melilla. Posteriormente los puertos clave de Málaga, Alicante y Cartagena. Finalmente llegaron a Madrid donde bajo la inquisitiva mirada de Franco comenzaron tímidamente a observar como se comportaba la población civil en caso de bombardear según qué puntos. También tuvieron participación en la matanza de civiles, pero eso fue más responsabilidad de italianos, de los cuales hablaremos en el siguiente artículo.

Pero su actuación más tristemente recordada sería en el frente del Norte. Ahí el general Mola y los requetés iban a hacer frente al famoso Cinturón de Hierro vasco. Mola dio un ultimátum, amenazando con no dejar piedra sobre piedra en la región. Von Richtofen, demostrando no estar a la altura de su familiar en temas del honor, comenzará el bombardeo más emblemático de la guerra. El de Guernica fue uno de esos hechos históricos en los que más mentiras ha habido. En primer lugar los rebeldes lo negaron en un principio afirmando que habían demolido la ciudad para escapar como antes hicieron en Irún. Pero posteriormente se descubrió que había sido el bando rebelde, concretamente la aviación alemana e italiana coordinada. Y el gobierno vasco mantenía que habían sido más de 1500 muertos. Aunque desde luego esta cifra es falsa como demostró Salas Larrazabal, siendo que los muertos rondan los 300.

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Lo curioso es que esto desató un enorme simbolismo, que seguramente puede explicar muy bien Preston. Aunque es cierto que con un par de cientos de muertos en aquel tiempo era un buen día, lo horrible fue que era el primer bombardeo en picado masivo contra una población civil. La Legión Cóndor abría la puerta a esa barbaridad realizada en la Segunda Guerra Mundial. Y que si Mola no hubiese avanzado rápido hacia Bilbao quizá esa hubiese sido la plaza a atacar, con el subsiguiente mayor número de bajas. El caso es que la famosa obra de Picasso internacionalizó el bombardeo. El horror fue tal que en 1938 en Londres se repartieron máscaras de gas y se hicieron trincheras en parques públicos. Esto el general Felmy lo interpretó como un signo de debilidad. Al ocuparse del Frente Este no tendrían problema alguno, pues la Luftwaffe era un arma disuasiva. Claro que todos sabemos que no fue así, pues la R.A.F. inglesa la derrotaría en la Batalla de Inglaterra. Como curiosidad, Richtofen ascendería a Mariscal, muriendo al final de 1945 por enfermedad. Para entonces el III Reich había caído para siempre.

Bibliografía

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2 comentarios en “El rincón polémico: de esvásticas y hoces, soviéticos y alemanes en la Guerra Civil española

  1. A falta de unas conclusiones quiero recordar la responsabilidad de las democracias europeas al dejar desvalida a la Républica, prefiriendo la imposición de una dictadura fascita (lo pagaron con sus propios muertos en la Segunda Guerra Mundial), frente al temor de cualquier revolución obrera (algo que no se habría producido con la intervención inglesa. Tenemos el ejemplo de las resistencias antifascistas europeas; tras la derrota de Hitler y Mussolini ningún grupo revolucionario consiguió sus objetivos.)

    El artículo podría haber tenido una aproximación histórica más seria; dejar la intervención Italiana, siendo en todos los aspectos la más numerosa y la menos tratada, para otro artículo, no responde a ningún criterio lógico. También se echan en falta aspectos no menos relevantes que el militar, como la actuación de los mercados, el papel de la TEXACO, o algunos menos conocidos como la intervención secreta de los U-Boot en Málaga.

    PD: La derrota de los tanques italianos por parte de los T26 se produce en Guadalajara, no en la batalla del Jarama.
    Errata: el Mosca o rata es el I-16.

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  2. Hola Pablo, en primer lugar muchas gracias por participar.

    Hombre, creo que las predicciones siempre son arriesgadas. Pero esta en concreto tiene sus ejemplos en contra. Y el más poderoso es Yugoslavia, país enorme que recibió ayuda británica incluso antes que la soviética (según el propio Tito). Y no cambio nada, Tito hizo la revolución igualmente. Aparte que hablas en base a eventos posteriores, evidentemente UK o Francia no podían saberlo. Salvo que asumamos que tenían videntes 😉

    Sobre el asunto de “aproximación más seria” ya lo aclaro en el texto mismo. “También tuvieron participación en la matanza de civiles, pero eso fue más responsabilidad de italianos, de los cuales hablaremos en el siguiente artículo”. Responde al criterio del espacio, aparte de ser menos relevante y decisiva. Tanto es así que Vaca de Osma cita como anécdota testimonial que los legionarios se reían de “esos espaguetis, a ver si se van y nos dejan el material”. Aparte que me hubiese quedado demasiado extenso.

    “También se echan en falta aspectos no menos relevantes que el militar”, sí, pero es que va de intervenciones militares. Igual que si hablase de causas económicas de la IGM hablaría del papel del mercado mediterráneo otomano o así. Pero no de temas militares. De todas formas si lo desarrollases sería una grandísima aportación. 🙂

    Un saludo y gracias por participar. Y sobre todo, por tomarte la molestia de leértelo.

    Pd: gracias por las correcciones sobre el Mosca. De cualquier forma, hablando con propiedad no se puede mencionar ala dictadura posterior como fascista. Sí fue autoritaria, sí fue nacional católica, pero ningún estudioso serio del fascismo como Payne o Lozano te la llamaría fascista.

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