La colonización y descolonización de África. El ejemplo de Nigeria

En este artículo intentaremos dar luz a uno de los puntos más oscuros que tiene la historiografía actual, como es África en los últimos 200 años. Ya que las Guerras Mundiales y la Guerra Fría han desviado el foco de atención de este continente, realizaremos un pequeño repaso a su colonización por parte de los europeos, su vida como colonia, y, por último, a su independencia. Como cubrir todo un continente en un artículo es de locos, usaremos el ejemplo de Nigeria para ilustrar, a grandes rasgos, los ss. XIX y XX en África.

Pre-colonialismo

En la zona de la actual Nigeria y de gran parte de África Occidental, existían varios reinos ya constituidos antes de la llegada de los europeos en el s. XIX., como el reino de Futa Jallon, el imperio de Toucouleur o, posteriormente, el califato de Sokoto. En general, los reinos de África Occidental tendrán muchos contactos con gente de todas partes del mundo, especialmente europeos. Estos primeros contactos serán para el tráfico de materias primas y esclavos, como vimos en artículo de Olaudah Equiano, pero fueron contactos complicados debido especialmente a las enfermedades, como la malaria, que provocaron que los comerciantes europeos temieran penetrar en el interior del continente, permitiendo así la existencia y florecimiento de estos reinos entre los ss. XV-XVIII.

Imagen1
Mapa de los reinos existentes en África Occidental a comienzos del s. XIX

Gran Bretaña será la primera potencia europea que explorará el interior de África Occidental a finales del s. XVIII. Sierra Leona será la primera “cabeza de puente” inglesa para el salto a África. Tras abolirse el comercio de esclavos (1807), los ingleses comenzaron a interesarse en otros productos de la zona, especialmente el aceite de palma, muy demandado en Europa para el desarrollo de la Revolución Industrial y de productos cosméticos (jabones) y alimenticios (margarina, helados,…). El caucho y el algodón también fueron importantes productos.

El principal pueblo, y culturalmente más destacado, de los que pueblan Nigeria en el periodo pre-colonial es el de los Igbos (o Ibos), y su principal región es la zona entre el Río Níger y el Río Cross. La ocupación de Nigeria por los Igbos se remonta unos 2000 años, pues se han hallado restos del trabajo del hierro y el cobre en la región. Aunque se agrupan como Igbos (un concepto cultural construido por los europeos en el s. XX), tienen muchas diferencias internas, pero la base cultural y sociopolítica es la misma. El principal punto común Igbo es la religión. Los Igbos no tienen un poder político centralizado, pues viven en pueblos autónomos gobernados por sus ancianos (onyisi) en un sistema patriarcal comunal, es decir, agrupados por sexo y edades, realizan las tareas que la comunidad necesita (ejército, limpieza, policía, religión,…).

Al oeste encontramos los Yoruba, agrupados en el Imperio Oyo. En el centro y norte de Nigeria (y parte de Benín y Chad) encontramos a los Fulani, que formaron el Califato de Sokoto a comienzos del s. XIX tras la conocida como “Fulani Jihad” (1804-1808), iniciada por Usman dan Fodio (1754-1817), un erudito del Islam. Los Fulani (o Fulbe) eran los africanos islamistas que combatían para expandir el Islam frente al paganismo local. El poder del Califato de Sokoto fue en aumento hasta mediado el s. XIX, cuando comienza su decadencia. Es entonces cuando británicos y franceses comienzan a intervenir hasta que Gran Bretaña invada y se anexione el Califato de Sokoto en 1903.

Colonización

El proceso de colonización en Nigeria fue complejo debido a la variedad de etnias y regiones en el territorio, por lo que los métodos de colonización varían de una zona a otra. Los primeros contactos entre los europeos y los Igbos datan de principios del s. XIX, con las primeras expediciones británicas a través del río Níger. Sin embargo, las enfermedades hicieron fracasar estas expediciones. Será a partir de 1850, y gracias a las mejoras en medicina y del conocimiento de la zona, cuando las relaciones se intensifiquen y cambien, pues ya no sólo imperaba el interés comercial, sino también el político (“gunboat diplomacy“). Generalmente, los primeros contactos se daban con los misionarios cristianos en misión evangelizadora. La primera misión en Igboland data de 1857. Aunque, al principio, los Igbos aceptaron el cristianismo, ya que eran muy tolerantes, poco después vieron que los cristianos querían destruir su religión, por lo que comenzaron a atacar a las misiones cristianas.

La creciente influencia británica se estaba empezando a notar, tanto interna como externamente, y franceses y alemanes lanzaron expediciones por la zona, aunque no tuvieron éxito, pues los británicos se apresuraron a conquistarla, siguiendo las directrices de la Conferencia de Berlín, para evitar que sus enemigos explotasen el rico territorio nigeriano. El proceso de colonización completo duró 42 años, desde 1861 (fundación de Lagos Colony) hasta 1903 (conquista de Sokoto) y la columna vertebral del proceso fue el río Níger, uno de los ríos más importantes de África y navegable, lo que facilitaba las comunicaciones y el transporte de mercancías, personas e ideas. Algunos pueblos se resistieron a la conquista (“Ekumeku Movement“) y actuaban como guerrillas en secreto, pero su poder era muy pequeño comparado con la superioridad tecnológica de los británicos y la resistencia fue fácilmente sofocada.

El principal motivo de la colonización fue el aumento de la influencia de Gran Bretaña regional y localmente, pues muchos nativos pensaban que, aliándose con Gran Bretaña, podrían lograr grandes cosas a su favor. Como se ha dicho, los primeros contactos se produjeron con los misionarios cristianos, que se expandieron rápidamente por el sur de Nigeria, pero en el norte, el Islam era un duro rival. La expansión del cristianismo fue rápida gracias a la aceptación de los nativos por dos causas: pensaban que ser cristianos sería una ventaja moral sobre el resto y porque las escuelas cristianas facilitaban el comercio con Gran Bretaña y una mejor vida. Además, los misioneros se esforzaron por aprender la lengua nativa, lo que les permitió ganarse el apoyo indígena y, con ello, podrían ganarse el apoyo de regiones “impenetrables”, como el Califato de Sokoto. La labor de cristianización pronto fue seguida por apoyo militar y diplomático.

En la segunda mitad del s. XIX, la presencia británica fue se intensificó y comenzaron a llegar los contingentes militares. El comercio cobró especial importancia y muchos jefes locales ejercían monopolios abusivos, por lo que Gran Bretaña quiso controlar esos intercambios. En 1841 se produjo el primer intento de comercio directo entre Gran Bretaña y el interior de Nigeria, sin embargo, sería en 1854 cuando se estableciese la primera compañía en el interior de Nigeria, evitando la malaria con quinina. Esto comenzó a arruinar a las ciudades costeras que hasta entonces monopolizaban el comercio con el interior. La situación se volvió inestable y Gran Bretaña tuvo que intervenir militarmente para asegurar la seguridad de sus comerciantes y misioneros.

Francia comenzó, a finales de la década de  1870, a incrementar su influencia en África Occidental desde Senegal. Alemania comenzó a tantear el territorio en 1880, especialmente tras la anexión de Camerún en 1884. Esta amenaza animó al gobierno británico a asegurarse el control político del río Níger. Gran Bretaña ya tenía el control de la costa desde 1861 con Lagos Colony, pero no sería hasta 1885 cuando se comenzase a penetrar en Nigeria. El ejército siguió los pasos de las compañías comerciales y religiosas. Algunos pueblos aceptaron el poder británico, pero otro fueron sometidos por la fuerza, como Ijebuland en 1892, en un conflicto que duró 4 días, demostrando la superioridad británica. En 1893, todos los pueblos de Yorubaland (en el oeste) aceptaron el poder británico. En el este (Delta del Níger), la presencia de las compañías desde hacía tiempo hizo que la anexión fuese más pacífica, aunque también forzada. Salvo Lagos, no se establecieron colonias, sino que se nombraron protectorados británicos.

Con la costa segura, a finales del s. XIX se comenzó a ascender el río Níger. Allí, en lugar de crear un protectorado, dieron el control a la Royal Niger Company (RNC), antigua National African Company (NAC). Con ello, la administración local se mantenía intacta, pero el monopolio comercial pertenecía a Gran Bretaña. La competencia francesa y alemana quedó fuera de juego. El monopolio y el abuso de la RNC en el Níger fue enorme, pero necesario para asegurarse la “mina de oro”. Pero en 1899 la RNC se derrumbó, y por ello Gran Bretaña pasó a ocupar de facto el territorio de Nigeria central. Se creó la West Africa Frontier Force (WAFF), que logró expulsar a los franceses y asegurar el control británico del río Níger. Algunos territorios se incorporaron al “Niger Coast Protectorate“, formando el “Protectorate of South Nigeria“. El resto formó el “Protectorate of North Nigeria“.

MAF-Southern-Nigeria-Map
División territorial nigeriana en 1914

Es entonces cuando se produce el interés por el califato de Sokoto. A pesar de haber expulsado a Francia y Alemania, la seguridad seguiría siendo incompleta con el califato de Sokoto presente en la frontera norte, pues Sokoto podría lograr influencia propia en Nigeria o pactar con Francia, ya que la expansión francesa en Sudán les había llevado a entrar en contacto con ellos por el norte y este. Los contactos diplomáticos británicos habían fallado y, por ello, la única salida era la conquista militar de la zona. En primer lugar se conquistaron los emiratos fronterizos. En 1902 el ejército británico entra en el califato de Sokoto y un año después, el 27 julio de 1903 el califa cae y se completa la colonización de Nigeria con la anexión de Sokoto.

Gobierno colonial

Cuando en 1914 culminó el proceso colonizador de Nigeria con la creación de “Colony and Protectorate of Nigeria“, dirigida por Frederick Lugard, Gobernador de Nigeria, Gran Bretaña comenzó a extender su sistema cultural y administrativo por toda Nigeria. En ocasiones, esto provocó consecuencias inesperadas.

LordLugard
Lord Frederick Lugard

 

El objetivo de toda colonización era lograr una sociedad que produjese materias primas baratas y comprase las manufacturas europeas, pues con ello, la colonización permitía enriquecer a las metrópolis. Así, las primeras medidas fueron económicas. Aunque el objetivo siempre, en la teoría, era el “mutuo beneficio” de la metrópoli europea y la colonia africana, el conocido como “Dual mandate“, es decir, servir los intereses económicos de la metrópoli y ayudar al desarrollo (“civilización”) de los nativos. Los europeos consideraban que:

We are bringing to the dark places of earth the torch of culture and progress“.

Estamos trayendo a los lugares oscuros de la tierra la antorcha de la cultura y el progreso“.

La situación para el gobierno de Nigeria era complicada, ya que existía un complejo mosaico de culturas y gobiernos. Por ello, se decidió intervenir lo menos posible en el día a día local. Las decisiones que se tomasen serían sobre administración global, economía o “prácticas inmorales”, mientras que los jefes locales serían los responsables de llevar las decisiones británicas a su pueblo/cultura. Con ello, se evitarían resistencias a la autoridad extranjera y daría la sensación que los jefes locales siguen teniendo el poder. Los británicos se limitarían a vigilar que todo fuese correcto. Es la “Indirect Rule“. En el norte de Nigeria la “Indirect Rule” fue especialmente exitosa, ya que existía un poder centralizado previo (el Califato de Sokoto) y se mantuvieron los jefes fulanis, siempre y cuando aceptasen la autoridad superior británica. A pesar de ser musulmanes, los fulanis tuvieron que aceptar la ley británica y cristiana, salvo que quisiesen perder su puesto, por lo que la nueva administración provocó abusos de poder y corrupción. Mucha gente afectada intentó emigrar a otras regiones, pero en 1908 Gran Bretaña prohibió las migraciones, ya que muchas plantaciones quedaban desatendidas, pero no pudo controlar por completo los abusos de la administración, ya que mientras fuesen leales a Gran Bretaña, eran casi libres para actuar a su gusto. Incluso, en 1920 se prohibió a los nativos quejarse de los abusos, por lo que la extorsión y opresión aumentó desmesuradamente. Al tener que pagar muchos impuestos, la población se arruinó rápidamente, y los familiares de los administradores formaron una rica minoría que partió la sociedad. La prohibición de la esclavitud provocó la aparición de los trabajos forzados como forma de pago de las deudas, aunque fueron prohibidos por los británicos en 1933, pero en algunas zonas continuaron hasta la década de 1940.

Fuera del Norte de Nigeria, la “Indirect Rule” fue más complicada de aceptar, pues el poder era fragmentado y local, es decir, no existían estructuras centralizadas. En 1916 se intentó restaurar la monarquía imperial Oyo, pero fracasó. En 1918 se implantó la recaudación directa, lo que provocó una gran revuelta, y en 1929 estallaron los “Aba Riots” (“Igbo Women’s War“). La rebelión, comenzada en Aba, se extendió rápidamente por Igboland, mostrando el descontento nativo con la “Indirect Rule“.

440px-Flag_of_British_Colonial_Nigeria.svg
Bandera de la Nigeria Colonial

 

La contribución de los misioneros en Nigeria ha sido bien documentada, sin embargo, su necesidad real no está del todo clara. Los europeos consideraban a los pueblos de África como “bárbaros” o subdesarrollados, por lo que necesitaban de la ayuda del hombre europeo para poder progresar. Es el concepto de progreso de la Ilustración. La educación era un punto básico para “civilizar” Nigeria, y, además, servía para convertir a mucha población al cristianismo, por lo que la religión empezó a ganar un gran peso. Tras casi 3 siglos dormidos, en el s. XVIII se produce un resurgimiento de los movimientos evangelizadores. El principal impulsor fue el anglicano John Wesley, por lo que las primeras misiones en Nigeria son protestantes, como la Clapham Sect, que fundó en 1799 la Church of Missionary Society (CMS), considerada el “brazo evangelizador” de la Iglesia Anglicana. Posteriormente se fundaron otras misiones cristianas, desde metodistas hasta católicas, pasando por presbiterianas y baptistas. Todas ellas evangelizaron en Nigeria. La CMS llegó a Nigeria en 1893 de la mano de Thomas Fowell Buxton, para evangelizar Nigeria a través de la educación, pues sólo gracias a la educación surgiría una nueva clase media de africanos que comprendiesen la Iglesia, el comercio, la industria y la política, lo que supondría unos incalculables beneficios para África.

Sin embargo, la misión de evangelización no era sencilla. Generalmente, dependiendo de la ayuda extranjera, cada región de Nigeria era más o menos receptiva a los misioneros. Si querían ayuda de Gran Bretaña, los aceptaban con gusto, sino, no. La mayor parte de Nigeria les rechazó. Por ello, en lugar de evangelizar a todos, las misiones se centraron en los jóvenes, más fáciles de influir a través de las escuelas. Hasta 1970, las misiones cristianas casi monopolizaban la educación nigeriana.

Además, existía una gran rivalidad interna entre las distintas misiones. Las misiones protestantes provenían de Inglaterra y Escocia; las católicas, de Irlanda y Francia. Francia e Irlanda eran enemigos de Inglaterra, por lo que había mucha tensión, la cual fue especialmente alta entre 1885 y 1932. Las misiones católicas, especialmente la Roman Catholic Mission (RCM), se volcaron con la educación. Pensaban que sólo así lograrían aumentar su influencia en Nigeria, y se asentaron con fuerza en el este del río Níger. Los opositores al catolicismo les veían como unos proselitistas (lava cerebros). En 17 años, el número de escuelas católicas pasó de 17 a 310, e incluso llegaron a crear dos institutos, mostrando el gran poder que habían adquirido. Hasta 1899, muchos nigerianos iban a las escuelas de la RCM porque enseñaban inglés, mientras que la CMS no lo hacía. El inglés era básico para lograr ser alguien importante en la Nigeria Colonial. Sin embargo, los gobernantes de Nigeria eran británicos, y, por tanto, eran todos, o en su gran mayoría, protestantes. Por ello, a partir de 1910 comenzaron a “entrenar” políticos y así lograr poder. A partir de 1899 la CMS también comenzó a enseñar inglés, pero, sin embargo, en 1901 la RCM fundó un instituto en Onitsha, por lo que la CMS seguía en desventaja hasta que pudo finalizar su instituto en 1925.

Las escuelas significaron una gran oportunidad de progreso para los nigerianos, que ocuparon puestos (bajos) en la administración colonial. Además, el aumento de escuelas provocó el aumento de profesores y del nivel cultural general de Nigeria. Sin embargo, en el norte de Nigeria su presencia fue casi inexistente, pues el Islam estaba fuertemente arraigado y el gobierno colonial sólo autorizó a evangelizar en las zonas “no-musulmanas”.

Protestas e independencia

Tras la I Guerra Mundial comenzaron a darse en Nigeria una serie de movimientos de protesta. El primero de ellos es el surgido en torno al mencionado instituto de Onitsha, en 1916, que protestaba contra las tasas estatales, la autoridad colonial monopolizadora del comercio y la destrucción del antiguo comercio local. Otro movimiento se dio entre noviembre y diciembre de 1925 se dio el movimiento “Nwaobiala”, liderado por mujeres, y que pedían la vuelta a los valores culturales previos, donde tenían una presencia social mucho más importante que en el sistema británico.

A partir de 1929 las protestas se intensificaron. El gobierno colonial introdujo una serie de tarifas al agua, por lo que la población se rebeló y comenzó a boicotear a las empresas europeas. Este boicot se vio agravado con el estallido de la conocida como “guerra de la mujeres”. En noviembre de 1929 el gobierno realizó un censo a las mujeres nigerianas, y los rumores sobre su uso (migración forzada para repoblar zonas) provocaron violentas protestas. Además de manifestaciones, se destruyeron postes de telégrafo, buzones y vías de tren, afectando enormemente a la burocracia colonial. Unas 25000 mujeres de etnia Igbo fueron detenidas y 55 fueron asesinadas.

 Pero en la década de 1930 cuando la situación se vuelve incontrolable. Las manifestaciones contra los impuestos son cada vez masivas y el gobierno se ve forzado a recurrir a las cargas policiales para frenarlas. Aunque los nigerianos no se veían así mismos en la década de 1930 como una nación, sí que consideraban que estaban siendo “violados” por una imposición extranjera de la que querían liberarse.

Poco a poco, y gracias a la educación británica, aumentó el número de nacionalistas, logrando que su importancia fuese bastante grande antes de la II Guerra Mundial. En los años que siguieron a la II Guerra Mundial, el nacionalismo se extendió entre los africanos y Gran Bretaña comenzó a adoptar medidas para que éstos comenzaran a participar en la administración. En 1946, el gobernador sir Arthur Richard promulgó la llamada “Constitución Richards”, que consagró la división del país en tres regiones (norte, oeste y este, que coincidían con las regiones de mayoría hausa/fulani, yoruba e igbo respectivamente), cada una de las cuales dispondría de una asamblea autónoma; la capital, Lagos, formaría un distrito aparte. La introducción del principio federal, señaló el reconocimiento definitivo de la diversidad del país.

Un nuevo gobernador, sir John Macpherson, convocó en Ibadán en 1950 una reunión, donde se acordaron los términos de una nueva constitución. La llamada “Constitución Macpherson”, que entró en vigencia al año siguiente y creó una Cámara de Representantes federal. La “Constitución MacPherson” fue revisada poco después, y en la nueva “Constitución Lyttleton”, promulgada en 1954, se estableció firmemente el principio federal y se allanó el camino hacia la independencia. Dicha constitución estableció un Consejo de ministros, bajo la presidencia del gobernador general británico que representaba a la reina.

En mayo de 1957 se reunió en Londres la Conferencia Constitucional de Nigeria, con el fin de preparar una nueva serie de reformas para la independencia del país. Entre sus acuerdos se estimó la conveniencia de nombrar un primer ministro federal y, el 30 de agosto de 1957, el primer ministro de la región Norte, Abubakar Tafawa Balewa, fue nombrado para ese cargo. Su gobierno guió el país durante los siguientes tres años, operando con una autonomía casi completa en los asuntos interiores. Finalmente, el 1 de octubre de 1960, Nigeria se convirtió en un Estado independiente. El nuevo país adoptó la forma monárquica de gobierno. El jefe de Estado era la soberana británica, representada por un gobernador general, mientras que el jefe de Gobierno era el primer ministro.

Al cesar el gobernador británico, el cargo pasó a ser desempeñado por el Nnamdi Azikiwe, continuando como primer ministro Tafawa Balewa. Pero pronto las sospechas de fraudes en las elecciones, la crisis económica, las acusaciones de corrupción a importantes funcionarios y la creciente polarización política llevaron a un golpe militar en 1966, en su mayoría igbos de mandos medios o bajos de tendencia izquierdista y dirigidos por el mayor Chukwuma Nzeogwu. El general Aguiyi-Ironsi, un igbo de religión católica, sustituyó a Azikiwe como Gobernador, suspendió la Constitución, disolvió todos los cuerpos legislativos, prohibió los partidos políticos, nombró gobernadores militares en todas las regiones y formó a un gobierno, integrado por un Consejo Supremo Militar y un Consejo Ejecutivo federal. Mientras tanto, creció el resentimiento en las regiones norte y oeste donde el golpe militar fue interpretado como una maniobra de los igbos para hacerse con el poder. En julio, los norteños realizaron un contra-golpe que situó en el poder al alférez-coronel Yakubu Gowon. Las tensiones étnicas consecuencia de los sucesivos golpes aumentaron y condujeron, en septiembre de 1966, a las masacres a gran escala de igbos cristianos residentes en el norte musulmán, produciéndose de 8000 a 30000 muertes de igbos.

El descubrimiento de grandes cantidades de petróleo en el delta del río Níger complicó la situación. La exclusión del poder de las regiones orientales hizo que muchos temieran que los beneficios obtenidos del petróleo fueran empleados en beneficio de las áreas del norte y suroeste, y no en el sudeste. Todos estos factores llevaron a los igbos a reclamar la secesión. El gobernador militar del Este, el coronel Odumegwu Ojukwu, aludiendo a las masacres norteñas y al fraude electoral, anunció en el parlamento la secesión de la región del sudeste de Nigeria y proclamó el 30 de mayo de 1967 la República de Biafra como nación independiente. Aunque gozaban de la simpatía europea y de muchas otras partes del mundo, sólo cuatro países reconocieron la recién fundada república.

biafra-map
Posición de Biafra (mayoría Igbo) en Nigeria

 

Nigeria declaró la guerra a Biafra siete días después, cuando las tropas federales nigerianas avanzaron en dos columnas hacia la nueva república. Pero Biafra respondió con una ofensiva el 9 de julio, cuando 7.000 rebeldes se movieron a través del río Níger hacia el centro del país, pasando por la ciudad de Benín City, que se había proclamado también “república independiente” (República de Benín). Los biafreños estaban entonces a 130 millas al este de la capital de Nigeria, Lagos. Nigeria tuvo que emplear gran parte de sus tropas para hacer retroceder a Biafra y eliminar las conquistas territoriales conseguidas en la ofensiva. Los nigerianos, en ese momento, calmaron sus ofensivas y empezaron un periodo de asedio a Biafra. Desembarcos anfibios en el sur y ataques terrestres en el norte, obligaron a las fuerzas de Biafra a retroceder a su propio territorio, quedando rodeados y perdiendo su capital en octubre. En marzo de 1968 una columna el ejército nigeriano se dirigía a Onitsha, cuando cerca del pueblo de Abagana fueron emboscados por fuerzas rebeldes, acabando con la columna al completo. Fue la mayor victoria de los biafreños y un humillante golpe al gobierno nigeriano. Tras la batalla los nigerianos prefirieron rodear Biafra matando de hambre a su población, esperando que ésta se debilitara para atacar de nuevo.

Desde 1968 en adelante, la guerra cayó en unas largas tablas, con las fuerzas nigerianas incapaces de realizar avances significativos en las zonas todavía bajo control biafreño. Este asedio tuvo como consecuencia el desastre humanitario de hambruna e inanición en las áreas igbos, ya que una de las tácticas más utilizadas por las fuerzas nigerianas fue el sabotaje de las tierras de cultivo. Biafra acusó a Nigeria de utilizar el hambre y el genocidio para ganar la guerra, reclamando la ayuda del resto de naciones. Numerosos grupos de voluntarios organizaron vuelos de ayuda a Biafra, con comida, medicinas, e incluso, en ocasiones, armas. Nigeria también acusó al gobierno de Biafra de reclutar mercenarios extranjeros para prolongar la guerra.

Durante todo 1968 y parte de 1969, las dificultades logísticas hicieron que las fuerzas federales nigerianas no dieran el golpe de gracia a una guerra que se decantaba a su favor. A pesar de la ayuda exterior y el daño político causado en Nigeria, el área controlada por el gobierno biafreño era cada vez más y más pequeña. Pero en mayo de 1969, los biafreños lanzaron una ofensiva desesperada. Aunque desprevenidos ante la sorpresa de la ofensiva de Biafra, los nigerianos se recuperaron pronto y contuvieron a los biafreños lo suficiente como contraatacar en diciembre de 1969, dividiendo el territorio biafreño en dos partes. La ofensiva final se lanzó el 7 de enero de 1970, provocando la rendición de Biafra y el fin de la guerra el 15 de enero.

Pero los conflictos no acabarían ahí. Desde la década de 1950 los musulmanes del norte de Nigeria habían comenzado una radicalización, pidiendo la introducción de la Sharia, ley islámica, en la legislación de Nigeria. En la década de los 2000 se produce una escalación del conflicto, especialmente en la sociedad entre el islamismo y el resto de religiones, pues los islamistas no toleraban al resto de religiones por sus actos “impuros”, provocando graves revueltas y masacres, que han resultado hoy en día en grupos como Boko Haram.

20140510_MAM987.png mapa boko haram.png
Zonas nigerianas afectadas por terrorismo islamista

 

Conclusiones

Como hemos podido ver, Nigeria nos ofrece las características típicas de la presencia europea en África. Una conquista y mandato europeo sobre un territorio muy diverso cultural y socialmente hablando. Tras las independencias, los europeos se olvidan de la región y el países como Nigeria, Ruanda, Sudán o Congo caen en un caos interno y guerras civiles que, en ocasiones, parecen no tener fin.

Bibliografía

Michael CROWDER. The story of Nigeria, Ed.: Faber, 1978. Londres (GBR)

Michale GOULD. The Biafran War. The Struggle for Modern Nigeria. Ed.: I.B. Tauris, 2012. Nueva York (USA)

Leonard HARDING. Geschichte Afrikas im 19. und 20. Jahrhundert. Ed.: Oldenbourg Wissenschaftsverlag, 1999. München (ALE)

Adrian HASTINGS. The Church in Africa, 1450-1950. Ed.: Clarendon Press, 1994. Oxford (GBR)

Roland OLIVER y John D. FAGE. A Shory History of Africa. Ed.: Boston University Press, 1968. Harmondsworth (USA)

J.B. WEBSTER y A.A. BOAHEN. History of West Africa. The Revolutionary Years – 1815 to Independence. Ed.: Praeger, 1970 Nueva York (USA)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s