¡Ni un paso atrás! Defensas heroicas de la historia

Las derrotas épicas, aquellas en las que hasta el último hombre se mantenía en pie hasta su inevitable final, siempre han tenida cierta atracción. Por eso, películas como 300 han calado tan profundamente. Hemos tratado algunas de estas resistencias numantinas en nuestra página. Castelnuovo es un buen ejemplo de ello.

A veces se lleva a cabo para ganar tiempo y vencer en una campaña militar. Otras veces por errores estratégicos que dejan a un grupo aislado. Algunas son campañas de mera aniquilación. Sea como fuere, se han dado a lo largo y ancho de la historia y de los cinco continentes. Aquí repasaremos algunas, tal vez, no las más conocidas.

Batalla de Rorke’s Drift

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La batalla de Rorke’s Drift se engloba en la guerra anglo-zulú, y consistió en la defensa de un puesto fronterizo. Por tensiones fronterizas, los ingleses habían dado ultimátum a los zulúes que evidentemente no iban a permitir que un intruso entrase en su territorio. Como no habían cumplido el ultimátum, las hostilidades empezaron y los británicos se internaron en territorio enemigo. El 22 de enero de 1879, los ingleses serían derrotados en la batalla de Isandhlwana, uno de los mayores desastres militares del Imperio. Unas horas después, la noche del 22 al 23 de enero de 1879, cerca de 150 hombres dirigidos por los tenientes Chard y Bromhead debían defender el puesto de Rorke’s Drift.

Rorke’s Drift había sido un puesto de comercio de un colono irlandés y se encontraba en una situación estratégica cerca de un vado del río Búfalo. Una vez cruzado este río, le fue encargado a Bromhead que guarnicionara el puesto y lo parapetase, ya que tenía cierto valor al contar con un hospital y tener también cerca una misión. Más tarde llegaría Chard, del cuerpo de ingenieros, para reparar los pontones del puente que cruzaba el río Búfalo. El día 22 llegaron noticias del fiasco de Isandlwana y de como los “impi” -una especie de regimiento de hombres armados- se acercaban hacia la misión.

Los oficiales al mando decidieron defender la improvisada “fortaleza”, ya que en campo abierto, con carros llenos de heridos y enfermos, iba a ser muy difícil defenderse. Rápidamente empezaron a parapetarse y construyeron defensas con sacos de maíz en un perímetro que comprendía el núcleo de edificios principal. 100 tropas de caballería nativa llegaban de Isandhlwana para apoyar a los soldados. El tiempo fue tan acuciante que fue necesario construir un muro… con cajas de galletas y bizcocho.

A las 4 de la tarde llegaron los misioneros alertando de que se dirigía hacia la posición un contingente de 4000 hombres, y que estaban muy cerca. Es en este momento, el pánico se apoderó de un soldado que salió huyendo. Sería disparado por sus propios compañeros y moriría.

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El primer ataque se produciría por el sur, cuando un soldado apostado en la tienda divisó una columna de 600 zulúes. Ante las continuas líneas de fuego británicas, los zulúes tuvieron que intentar atacar por el muro del norte, pero era demasiado alto para saltarlo, así que intentaron pasarlo por debajo. El ataque zulú hizo que en el primer combate murieran 17 soldados del Imperio. Pronto, el combate sería mano a mano y las cosas empeorarían para los soldados coloniales, pues la furia de los pobladores del sur de África era desmedida.

Dos horas después del primer ataque, Chard, que estaba luchando en primera línea con sus hombres, se dio cuenta de que el muro norte era imposible de defender y decidieron replegarse. El hospital había quedado sin defensa y empezaron a “bombardearlo” con sus azagayas. Algunos heridos que podían caminar y unos pocos soldados defendieron el sitio con rifles y bayonetas caladas. Mientras se defendían se originó un incendio, pero los africanos seguían entrando en el edificio para luchar contra ellos. Uno de los soldados empezó a buscar una salida haciendo agujeros a través de las paredes, salvando así a los enfermos y a los defensores.

Al caer la noche, los soldados se refugiaron en la tienda y siguieron defendiéndose de los zulúes. Cuando solo les quedaban 900 balas de las 20.000 con las que contaban, sus enemigos se retiraron.

En el combate llegaron a estar involucrados 5000 africanos, de los cuales 351 resultaron muertos y otros tantos heridos. Muchos heridos fueron enterrados vivos por los británicos, que temían que les atacaran.

Batalla de la colina de Vitkov

No situamos en un periodo de gran decadencia religiosa, donde el Cisma de Occidente de 1378 había dejado la imagen de una Iglesia muy devaluada y en franca crisis de fe. Se empieza a dudar de la eucaristía, la transubstanciación y del propio Papa. Las tesis de John Wyclif calaron muy hondo en Bohemia, sobre todo en la figura de Jan Hus, que fue considerado un hereje y por lo tanto fue excomulgado en el Concilio de Constanza (1414-1418). Jan Hus moriría en la hoguera, pero su legado no sería olvidado.

En el aspecto social, durante la baja Edad Media, hubo importantes movimientos de población alemana en Bohemia que fueron determinantes para la fundación de las primeras ciudades del territorio. En consecuencia, estos migrantes se fueron convirtiendo paulatinamente en la élite de estas ciudades, como Kuttenberg. Sin embargo, a partir del siglo XIV, la colonización fue decreciendo y las élites checas empezaron a ostentar puestos de poder, especialmente en la Iglesia. La pequeña élite checa iba creciendo, y con ella los ataques xenófobos hacia los alemanes, a los que juzgaban como invasores.

Segismundo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, quería heredar Bohemia de su hermano, y lo que hizo fue perseguir a los seguidores de Jan Hus, que a partir de ahora serían conocidos como husitas. A la muerte de Wenceslao, el hermano de Segismundo, estalló la guerra. Poco antes, se produciría la primera defenestración de Praga, una turba iracunda de husitas entró al concejo y tiró a sus miembros por la ventana, donde fueron asesinados posteriormente por la población.

Comenzaría así una cruzada contra los que, gracias a una bula de Martín V, ahora eran considerados herejes. El 25 de marzo de 1420 los checos vencen a los imperiales en la batalla de Sudomer, donde utilizaron por primera vez la técnica del Wagenburg, que consiste en crear un perímetro defensivo con carromatos y desde ahí llevar a cabo una defensa en base a la generalización del uso de armas de fuego contra los caballeros imperiales. Jan Žižka iba a ser el mayor enemigo del Sacro Imperio en esta contienda.

Ya entrados en materia, la batalla de Vitkov se produjo el 14 de julio entre unos 200 husitas y cerca de 6000 caballeros imperiales. Una de las fortificaciones de la ciudad de Praga era Vitkov, que aseguraba las carreteras de las líneas de suministro cruzadas. Estaba hecha de madera y fue fortificada después cavando algunos fosos alrededor. Según la leyenda, su defensa estaba encargada a 26 hombres y tres mujeres, que se guarecían en estos muros gracias a un pequeño acantilado en su parte norte y una pequeña torre en la zona sur. Cuando comenzó el asedio, la balanza se decantó claramente del lado de los caballeros cruzados, que empezaron a penetrar en el bastión, enfrentándose a algo de resistencia gracias a las armas de fuego de los defensores bohemios. Sin embargo, cuando habían conseguido escalar la empalizada, cerca de dos centenas de milicianos salieron de Praga y se aproximaron por la espalda, ocultándose en un viñedo. La carga fue brutal y decenas de cruzados murieron mientras trataban, confusos, de huir. El ejército entero entró en desbandada, el caos fue tal que muchos  murieron ahogados en los ríos cercanos y otros eran arrastrados por sus monturas despeñándose.

Esta victoria inesperada fue decisiva para los peor preparados husitas, que se empezaron a fortalecer. Aunque gran parte de su éxito se debe a la utilización de armas de fuego contra la caballería pesada, que ya en el siglo XV empezaba a dar muestras de desgaste debido a la irrupción de esta nueva y temida arma. También usaban un arma muy peculiar, conocida como cep, una especie de maza alargada que se puede observar en la siguiente ilustración.

Se puede “disfrutar” de la recreación de esta batalla gracias al cine checo de los años 50, que exaltó a los husitas mediante una trilogía en la que no repararon en gastos. Más que por la exactitud histórica, recomendamos su visionado para ver el uso de los cep y su combinación con las armas de fuego.

Batalla de Shiroyama

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Año 1877, habían pasado 11 años desde que Japón se había abierto forzosamente al exterior. En Kyushu corren vientos tradicionalistas que lanzan soflamas contra el emperador y la modernización del país. El Dominio Satsuma, antiguamente colaborador con los Meiji, ahora había decidido cambiar de bando pese a sus importantes puestos en la Corte. Su cabecilla era Saigo Takamori, que se había visto empobrecido por los cambios políticos y buscaba una guerra exterior con Corea para canalizar las tensiones sociales que vivía el país del crisantemo y la espada.  Evidentemente fue rechazado, y esto le causó aún más resquemor hacia el gobierno, al que decidió traicionar. Paralelamente, empieza a montar academias privadas para soldados.

En diciembre de 1876, Saigo Takamori captura y tortura a 55 policías que venían a interrogarle y con la posible intención oculta de asesinarle. Un mes después estalla la guerra, que se prolongará por 9 meses. El ejército imperial avanza rápidamente e inflige decisivas derrotas a los rebeldes en Kumamoto y Tabaruzaka. Takamori no tiene más remedio que refugiarse en Shiroyama, donde queda rodeado por la armada y el ejército imperial.

Allí, el general Yamagata Aritomo asistirá a una de las últimas defensas más encarnizadas de la historia. Contando con 30.000 hombres y una fuerte artillería, lo primero que va a hacer será “ablandar” las posiciones de Takamori con un bombardeo terrestre y naval de más de 7000 proyectiles. Las capacidades defensivas del ejército rival eran reducidas, apenas tenían balas y mosquetes, así que era cuestión de tiempo que se rindieran. O no.

Aritomo sugirió a Takamori que se rindiera y acabara con esa masacre. Sería respetado honorablemente. Sin embargo, Takamori se negó siguiendo el código guerrero del Bushido. En consecuencia, se ordenó un asalto masivo a las posiciones de Saigo mientras se seguían bombardeando las posiciones con una virulencia inusitada. Al final, los pocos supervivientes que seguían con vida se plantaron frente al ejército imperial y, espada en ristre, resistieron a los soldados japoneses que no habían sido instruidos en el uso de la katana.  Durante horas fueron retrocediendo, eliminando a decenas de soldados imperiales, hasta que Saigo cayó herido en la pierna por un proyectil. Su servidor más fiel, Shinsuke, actuó como kaishakunin asistiendo el asesinato de Saigo para que no perdiese el honor. Tras esto, llevaron a cabo una carga suicida colina abajo, donde fueron aniquilados por la potencia de fuego superior. Meiji perdonó al samurái de manera póstuma y actualmente tiene una estatua en su honor, donde precisamente destaca su aspecto físico, para nada parecido a como se tiene idealizado a los samuráis.

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Bibliografía:

Greaves, Adrian, 2003, Rorke’s Drift. London: Cassell.

Turnbull, Stephen, 2003, Samurai. Oxford: Osprey Publishing.

Turnbull, Stephen, 2004, The Hussite Wars 1419-1436. Oxford: Osprey Publishing.

Contenido audiovisual:

Against All Enemies/Proti vsem. (1956). República Checa.

4 comentarios en “¡Ni un paso atrás! Defensas heroicas de la historia

  1. a) El Combate de la Concepción.
    b) El Combate Naval de Iquique.
    Hasta el último hombre. Historia de Chile. Sus fechas son fiestas nacionales. El 21 de mayo es feriado nacional.

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  2. Muy interesante artículo, pero les sugiero toquen la defensa del morro de Arica por el Coronel Francisco Bolognesi, anciano retirado de las armas, que vuelve a empuñarlas en defensa del Peru y contra la agresión de Chile.
    Al mando de 1500 hombres muy mal armados, rechaza el pedido de rendición de una fuerza de 6000 soldados ante la que era inútil resistir, escogiendo el “deber sagrado” de defender su patria, aún a costa de su vida, entregada con honor un 7 de junio de 1880.

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