Carrera espacial

Durante siglos, el ser humano ha soñado con poder volar y tocar las estrellas. A principios del s. XX, el primero de esos sueños se cumplió con la invención del avión por parte de los hermanos Wright. Medio siglo después, en plena Guerra Fría, el segundo sueño comenzó a hacerse cada vez más real. A finales de la década de 1950 la carrera espacial se convertía en un ámbito más de lucha por la superioridad entre EEUU y la URSS, como lo era el armamento, el deporte o, incluso, la cocina.

A partir de ese momento, la Humanidad, recluida en un pequeño planeta en una esquina del Universo, salía, al fin, a conocer su “vecindario”. Una exploración compleja, llena de fracasos pero también de éxitos, es lo que intentaremos explicar. Por esa complejidad, en el artículo se irán desgranando los distintos objetivos espaciales en lugar de realizar un análisis cronológico, algo más farragoso debido a las diferentes vías abiertas de manera paralela, y, ya que se trata de una “carrera”, llevaremos un marcador para intentar dilucidar un ganador.

Espacio exterior

El primer paso obvio en la carrera espacial consistía en salir de la Tierra, atravesar la atmósfera y llegar al espacio exterior. Pero antes de eso, demos un pequeño repaso al porqué de esta intención.

En el año 1952, el Consejo Internacional de la Ciencia (o Consejo Internacional de Uniones Científicas), una ONG creada en 1931, proponía a la ONU la creación del “Año Geofísico Internacional”, donde el objetivo era demostrar al mundo que la tecnología militar que había destruido medio mundo durante la Segunda Guerra Mundial también tenía aplicaciones civiles pacíficas. Finalmente, se aprobó celebrar el  “Año Geofísico Internacional” entre el 1 de julio de 1957 y el 31 de diciembre de 1958. El 29 de julio de 1955, el Presidente de los EEUU, Dwight E. Eisenhower anunció la intención de su país de lanzar en los años siguientes satélites artificiales al espacio, como contribución a esta celebración y como muestra del apoyo a la iniciativa pacífica de los científicos de 66 países. 4 días después, la URSS hacía un anuncio similar. Había comenzado la carrera espacial.

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Logotipo del Año Geofísico Internacional

Con este fin, la URSS puso en marcha el Programa Sputnik, liderado por el ingeniero ucraniano Serguéi Pávlovich Koroliov. Paralelamente, Eisenhower pidió a los tres cuerpos del ejército estadounidense que realizaran propuestas para el nuevo programa espacial. El 3 de agosto de 1955, los EEUU aprobaron el Proyecto Vanguard propuesto por la Marina, dejando de lado el Proyecto Orbiter del Ejército de Tierra. Como dicho proyecto comprendía un trabajo muy idéntico al de los misiles balísticos, el desarrollo del programa fue llevado a cabo por la Army Ballistic Missile Agency (ABMA), dirigida por el ingeniero de origen alemán Wernher von Braun, quien ya trabajó en el desarrollo de los misiles V-2 nazis. Según los informes de la ABMA, EEUU se consideraba a la cabeza mundial en tecnología espacial y el desarrollo de misiles, y calculaban que podrían lanzar el primer artefacto hacia septiembre de 1957 y el primer satélite capaz de realizar mediciones para mediados de 1958.

El 4 de octubre de 1957, sin previo aviso, la URSS lanzaba al espacio el Sputnik 1. Formado por una esfera de aluminio de 58cm y cuatro antenas de radio, el Sputnik 1 se convirtió en el primer satélite humano en orbitar la tierra. Sin embargo, su única función era enviar señales de radio, ni mediciones, ni datos, ni, por supuesto, imágenes. En un principio, la URSS tenía preparado un satélite mucho más complejo, pero gracias a los informes de espionaje descubrieron que EEUU tenía previsto un satélite simple antes de lanzar un verdadero satélite de medición, por lo que fabricaron a toda prisa el Sputnik 1, mientras la fecha de lanzamiento estadounidense se retrasaba una y otra vez.

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Sputnik 1

El lanzamiento exitoso del Sputnik 1 supuso todo un shock en los EEUU. En primer lugar, se realizó una exhaustiva medición de la trayectoria del Sputnik 1, pues se tenía la sospecha de que se pudiera tratar de un ensayo para misiles de larga distancia. Descartada esta opción y reconocido el éxito soviético, EEUU intentó recuperar el territorio perdido. En vano. A penas un mes después de lanzar el Sputnik 1, la URSS lanzaba el Sputnik 2, que no sólo fue el primer satélite en transmitir datos (radiación ultravioleta, rayos X y rayos cósmicos), sino además el primer satélite en llevar a un ser vivo al espacio, la perra Kudryavka, más conocida por el nombre de su raza: Laika. Es importante mencionar que recientes archivos han demostrado que Laika solamente sobrevivió unas pocas horas, y no los 10 días que durante mucho tiempo mantuvo la URSS. Aun así, logró llegar al espacio exterior.

EEUU había sido incapaz de lanzar nada y la URSS ya había lanzado dos satélites y un ser vivo. Eisenhower exigió resultados y el 6 de diciembre de 1957, Estados Unidos lanzó el TV-3. El cohete se elevó poco más de un metro del suelo antes de explotar. EEUU quedó en ridículo. Por ello, Eisenhower rescató el Proyecto Orbiter y, tras fusionarlo con el Vanguard, nació el Programa Explorers. Tras aprender del fracaso del TV-3 y de los datos extraídos de los lanzamientos soviéticos, el 31 de enero de 1958, EEUU lograba lanzar con éxito el Explorer 1. En los siguientes 6 meses, EEUU realizaría 11 lanzamientos más. Solamente tres de ellos fueron exitosos. Ante esta pobre situación, Eisenhower crea el 29 de julio de 1958 la NASA.

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Logotipo de la NASA
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Explosión del cohete TV-3

 

 

 

 

 

 

 

Con una agencia propia, y gracias a la enorme inversión que el recién elegido Presidente Kennedy realizó, EEUU comienza a recuperar terreno. Sin embargo, seguirá sin ser suficiente. El 12 de abril de 1961, la URSS lanza la nave Vostok 1, en cuyo interior se encuentra Yuri Gagarin. Gagarin se convirtió en el primer ser humano en orbitar la Tierra y comunicarse desde el espacio exterior. 23 días después, EEUU lanzaba la Mercury Redstone 3, con Alan Shepard a bordo. No obstante, aunque la nave llegó a 187Km de altura, nunca llegaría a poder orbitar la tierra, porque el diseño del cohete le impedía llegar a entrar en órbita. Este objetivo se retrasó hasta que John Glenn, a bordo de la Friendship 7, lo lograra el 20 de febrero de 1962.

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Yuri Gagarin a bordo del Vostok 1

El Programa Vostok  soviético (llevar a personas al espacio) siguió por delante del Mercury estadounidense. Así, la URSS fue el primer país en mandar varias personas a la vez (2 tripulantes en agosto de 1962), a la primera mujer (Valentina Tereshkova a bordo del Vostok 6 en junio de 1963) y en dar el primer “paseo” espacial, el 18 de marzo de 1965 gracias a Alexei Leonov, que abandonó durante 12 minutos su cápsula Vosjod 2.

Por tanto,la URSS ganó a EEUU en el primer satélite, el primer ser vivo, el primer ser humano y el primer paseo espacial. Marcador: URSS 4-0 EEUU.

Luna

Tras lograr poner satélites y personas en órbita, los proyectos espaciales se dispararon, pero uno de ellos se llevó todo el protagonismo: la Luna.

Así, la recién creada NASA puso en marcha el Proyecto Pioneer, mientras que en la URSS se llevó a cabo el Progama Lunik o Luna, de nuevo, con desigual suerte.

El Programa Pioneer estadounidense cosechó un fracaso tras otro. De las 10 misiones que se programaron para la Luna entre 1958 y 1960, tan solo dos (Pioneer 4 y Pioneer 5) lograron ser, parcialmente, exitosas. Y, de hecho, el objetivo principal de la Pioneer 5 no era la Luna, sino el Sol, y el estudio de la Luna se limitaba al breve paso orbital por ella.

En el bloque soviético, por el contrario, cada lanzamiento era un éxito. La sonda Mechta, posteriormente renombrada como Luna 1, fue lanzada el 2 de enero de 1959 y fue el primer objeto humano en alcanzar las inmediaciones de la Luna. Meses después, en septiembre de ese mismo año, la sonda Luna 2 fue la primera en “aterrizar” en la Luna. Y pongo “aterrizar” porque el plan soviético era estrellarla contra la superficie lunar. Para logar un verdadero aterrizaje habría que esperar nada menos que hasta el 3 de febrero de 1966, cuando la Luna 9 lo consiguiera. Antes que ella, las sondas Luna 4, 5, 7 y 8 no lo lograron, y acabaron como la Luna 2, estrelladas contra la Luna. El éxito de la Luna 9 fue rotundo. No sólo era el primer objeto en posarse en un cuerpo celeste que no fuera la Tierra, sino que fue la primera sonda en transmitir fotografías y datos desde la superficie de otro cuerpo. Años antes, en octubre de 1959, la sonda Luna 3 mandaría las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna.

 

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Pioneer 5
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Luna 1

 

 

 

 

 

 

De nuevo la URSS estaba dando un buen repaso a los Estados Unidos. Es más, las misiones Luna 16 y Luna 17 fueron también pioneras. La sonda Luna 16 fue la primera en ir a la Luna, recoger muestras (101g. de basalto lunar concretamente) y regresar a la Tierra. Dos meses después, la Luna 17 alunizaría llevando a bordo el Lunojod 1, el primer rover (vehículo controlado a distancia) que llegaba a la Luna.

 

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Rover Lunojod 1 soviético

Pero todos estos éxitos soviéticos quedarían en la sombra por la única victoria estadounidense desde que comenzó la carrera espacial. En julio de 1960, la NASA anunciaba la creación del Programa Apolo como continuación del Programa Mercury. El objetivo ahora no era llevar hombre al espacio, sino llevarlos hasta la Luna. Entre 1967 y 1969 se lanzaron 10 misiones Apolo con destino a la Luna, cuyo objetivo era probar diferentes formas de aproximación y aterrizaje. Al fin, el 16 de julio de 1969 despega el Apolo 11, con Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins a bordo. Los dos primeros se convertirían en los primeros seres humanos en pisar un cuerpo celeste que no fuera la Tierra. Salvo el Apolo 13, las siguientes 6 misiones fueron un éxito estadounidense tras otro.

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Buzz Aldrin frente a la bandera estadounidense en la Luna

Las especulaciones sobre la veracidad de este alunizaje siguen a la orden del día. Nosotros no entraremos ahí, pero para los más morbosos recomiendo el documental “El lado oscuro de la luna”, disponible en YouTube y que otorga a Stanley Kubrick un rol fundamental en este hecho. El caso es que los estadounidenses lograron adelantar a la URSS por dos grandes motivos. El primero, la muerte en 1966 del ingeniero soviético Koroliov. El segundo, la enorme retirada de fondos que Brézhnev realizó a su llegada al poder, que dejaron el programa espacial soviético en clara desventaja.

En cualquier caso, la URSS ganó en primera sonda en orbitar la Luna, primera sonda en alunizar y primer rover, aunque el hecho más importante, el primer hombre en pisar la Luna, fue estadounidense. Marcador: URSS 3-1 EEUU.

Marte

Uno de los programas espaciales que está más de actualidad hoy en día es la exploración de Marte, el Planeta Rojo.

En un primer momento, la URSS incluyó los primeros lanzamientos en 1960 bajo el Programa Sputnik, pero a partir de 1962 creó uno propio, el Programa Mars o Marsnik, al mismo tiempo que EEUU anunciaba el Programa Mariner, cuyos objetivos serían Venus, Marte y Mercurio.

Sin embargo, el programa espacial soviético estaba muy tocado. Los mencionados recortes de Brézhnev hicieron mella y entre 1962 y 1969 ninguna sonda soviética salió dirección en Marte. Y cuando lo hicieron, el cohete explotó en el despegue.  Mientras tanto, era EEUU quien iba cosechando los éxitos. La sonda Mariner 4 (gemela de la fallida Mariner 3) fue la primera en sobrevolar Marte y enviar las primeras fotos del planeta en julio de 1965. Años después, en 1969 y 1970, serían de nuevo dos naves gemelas, las Mariner 6 y 7 las encargadas de enviar nuevas fotografías de Marte, y en el 13 de noviembre de 1971 la Mariner 9 fue la primera sonda en transmitir fotografías de Fobos y Deimos, las lunas del Planeta Rojo, además de completar el mapa marciano y obtener gran cantidad de información.

Por su parte, el programa soviético no terminaba de despegar, nunca mejor dicho, aunque las sondas Mars 2 y Mars 3 lograron ser las primeras en aterrizar en Marte. La primera de ellas, la Mars 2 se estrelló contra la superficie el 27 de noviembre de 1971. Al contrario que con la Luna, no estaba previsto que se estrellara, sino que aterrizara, pero su sistema falló. Días después, la Mars 3 gemela de la Mars 2, sí que lograba aterrizar con éxito y enviar las primeras fotografías y datos del suelo marciano. No sería hasta principios de 1976, con el Programa Viking, cuando las naves Viking I y Viking II estadounidenses aterrizaran por primera vez en Marte.

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Una de las fotos enviadas por la Mars 3

Durante los años 80, la exploración de Marte quedó en suspenso. Tan sólo la URSS lanzó dos sondas, las Phobos 1 y Phobos 2, resultando ambas en fracaso. En la década de 1990 se retomó el interés por el Planeta Rojo y, con la URSS disuelta, el protagonismo recaía en Estados Unidos, pues el programa espacial europeo aún estaba en pañales. En 1996, el estadounidense Mars Pathfinder se convertía en el primer rover en explorar la superficie de Marte. Saber cuándo o quién será el primer hombre en pisar Marte aún pertenece a lo desconocido.

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Mars Pathfinder, primer rover en Marte

Recapitulando, EEUU logró sobrevolar y llevar un rover en primer lugar, aunque la URSS fue capaz de aterrizar sobre Marte antes que los estadounidenses. Marcador: URSS 1-2 EEUU.

Venus

Como se ha mencionado, EEUU no sólo tenía intención de explorar Marte, sino que su Programa Mariner iba dirigido a todos los planetas rocosos en el interior del cinturón de asteroides. Por su parte, la URSS llevaba desarrollando desde 1961 el Programa Venera, cuyo objetivo único era la exploración de Venus. Llama la atención que la URSS tuviera un programa espacial centrado en Venus tan desarrollado. De hecho, lanzó un total de 28 misiones en dirección a este planeta, un claro contraste frente a las 7 estadounidenses, que además estaban comprendidas dentro de otros programas, como eran el Mariner (5 misiones) y el Pioneer (2 misiones).

Sea como fuere, las 9 primeras misiones soviéticas (entre 1961 y 1965) fracasaron. Solamente dos de ellas lograron superar el momento crítico del despegue, pero ninguna de ellas acabó llegando a su objetivo. Se cree que la Venera 1 sí logró sobrevolar y orbitar Venus en mayo de 1961, pero la comunicación con la sonda se perdió antes de poder confirmar los datos. Por ello, los primeros datos de Venus se recibieron gracias a la Mariner 2 estadounidense en diciembre de 1962.

A pesar de este éxito, EEUU solamente mandaría 2 sondas más (Mariner 5 y Mariner 8) a Venus en los siguientes 10 años, mientras que la URSS lanzó otras 9 misiones entre 1965 y 1970, 5 de ellas exitosas. La Venera 3 se convirtió el 1 de marzo de 1966 en el primer objeto humano que llegaba a otro planeta, aunque su misión no fue completamente satisfactoria. Estaba previsto que la nave aterrizara sobre Venus y desplegara un complejo sistema de comunicaciones e instrumentos científicos, pero las comunicaciones con la Tierra fallaron y la URSS no pudo recuperar nada significativo de su datos. Hubo que esperar hasta el 15 de diciembre de 1970 para que la Venera 7 aterrizara exitosamente, o, al menos, parcialmente, pues la antena no se alineó correctamente y tan sólo se recibieron 53 minutos de información. Al menos tuvo más éxito que su sucesora, la Venera 8, que solamente pudo enviar 11 segundos de información antes de que se interrumpieran las comunicaciones. No sería hasta 1975 cuando se lograran al fin las primeras fotografías y datos completos de la superficie de Venus gracias a las sondas Venera 9 y Venera 10.

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Fotos panorámicas enviadas por la Venera 9

Por su parte, la atmósfera era bien conocida gracias a las misiones Venera 4, 5, 6 y 7, pero la superficie permaneció en un mar de especulaciones hasta mediados de los 70. En cuanto a Estados Unidos, no volvió a lanzar un objeto con destino a Venus hasta 1978 a través del Proyecto Pioneer. De las dos sondas, una tenía previsto orbitar el planeta, lográndolo sin mayores dificultades; mientras que la otra, cuyo objetivo era aterrizar, solamente pudo transmitir durante poco más de una hora. Desde entonces, EEUU solamente ha lanzado una sonda más hacia Venus, la Magallanes, que cartografió Venus en 1990.

Desde entonces, Venus ha permanecido poco investigado. Tan sólo la UE y Japón han lanzado nuevas sondas hacia este planeta.

 

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Recreación virtual de la atmósfera de Venus

 

En cuanto a la carrera, EEUU fue pionera en sobrevolar y orbitar Venus, pero la URSS aterrizó primero. Ningún rover ha sido enviado y la llegada del ser humano se antoja imposible debido a las condiciones atmosféricas. Marcador: URSS 1-1 EEUU.

Otros

A pesar de que han transcurrido más de 60 años desde el inicio de esta carrera espacial, la cantidad de datos que se desconocen sobre nuestro “vecindario” es aún ingente. En este apartado recogeré las misiones que han tenido un papel secundario en esta carrera espacial.

En primer lugar, nos centraremos en Mercurio. El planeta más cercano al Sol solamente ha sido sobrevolado en dos ocasiones. Su distancia al Sol y su órbita suponen un enorme reto tecnológico. El primer encuentro tuvo lugar el 29 de marzo de 1974, cuando la sonda estadounidense Mariner 10 sobrevoló Mercurio la primera de tres veces. No sería hasta 2008 cuando otra sonda estadounidense, la Messenger, orbitara de nuevo tres veces Mercurio antes de estrellarse. La URSS nunca lanzó una sonda hacia Mercurio.

Fuera del cinturón de asteroides, las misiones han sido mucho más reducidas. La primera nave en salir de él fue la Pioneer 10 estadounidense, que sobrevoló Júpiter en diciembre de 1973. Un año después, la Pioneer 11 seguiría su camino y, tras pasar Júpiter, sería la primera sonda en sobrevolar Saturno en septiembre de 1979. La URSS no fue capaz de desarrollar un programa hacia estos planetas. Tampoco podemos olvidar las dos naves Voyager, destinadas a perderse en la inmensidad del Universo.

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Trayectorias de las sondas Voyager hacia la inmensidad del Universo

 

Eso quiere decir que otras misiones, Estados Unidos es clara ganadora con sondas enviadas a Mercurio, Júpiter y Saturno. Marcador: URSS 0-3 EEUU.

Conclusiones

Sumando todo, eso nos deja un marcador final:

URSS 10 – 8 USA

Para finalizar, podemos asegurar que la URSS es la ganadora de la carrera espacial, aun cuando su gran inicio no pudo ser continuado en el tiempo. Fueron pioneros en muchos aspectos que, hoy en día, carecen de la importancia que realmente tuvieron. Como se mencionó antes, tras la marcha de Jruschov se retiraron gran cantidad fondos del programa espacial y se buscan otras prioridades, mientras que el presupuesto de la NASA crecía a pasos agigantados, además de la muerte del ingeniero soviético Koroliov. Es por ello que a medida que entramos en la década de 1970, la carrera pasa a estar mucho más igualada y en los años 80 pasa a ser casi un monopolio estadounidense.

Sin embargo, simbólicamente, el fin de la carrera espacial se marca en 1975, con el Programa conjunto Apolo-Soyuz. Tres años antes, en mayo de 1972, el Presidente estadounidense Richard Nixon y el Presidente del Consejo de Ministros soviético Alekséi Kosygin firmaron un acuerdo de colaboración espacial.

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Firma del acuerdo Apolo-Soyuz

No faltaron las críticas, ni entre los estadounidenses, que no querían dar acceso a la URSS a la tecnología de la NASA; ni entre los soviéticos, reacios a compartir su información extraterrestre secreta. En cualquier caso, las tensiones fueron mínimas y se sentó el precedente para un acercamiento y mayor colaboración futura en el campo espacial, que culminaron en 1998 (ya tras la caída de la URSS) con la creación de la Estación Espacial Internacional.

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Apretón de manos entre Stafford y Leonov en 1975 tras el acoplamiento de las naves Apolo y Soyuz

En cualquier caso, la carrera espacial es uno de los “enfrentamientos” entre los dos grandes bloques de la Guerra Fría de los que la Humanidad y la Ciencia pueden estar orgullosos. Gracias a esta competencia, se comenzó a comprender un poco mejor el lugar donde vivimos, pero queda mucho por conocer. Aunque, como dijo el Capitán Kirk en Star Trek: “No existe lo desconocido, sólo lo temporalmente desconocido”.

 

Bibliografía

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Rex HALL y David J. SHAYLER. Soyuz: A Universal Spacecraft. Ed.: Praxis Publishing, 2003. Chichester (GBR)

Gene Eisman VON HARDESTY. Epic Rivalry: The Inside Story of the Soviet and American Space Race. Ed.: Praxis Publishing, 2007. Chichester (GBR)

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David JEFFERIS y Mat IRVINE. Race into space. Ed.: Crabtree, 2007. Nueva York (USA)

www.jsc.nasa.gov

Carl SAGAN. Cosmos: A Personal Voyage [Serie]. Estados Unidos (1980)

VARIOS AUTORES. Human space flight: A record of achievenments 1961-1998. En: Monographs in Aerospace History, Número 9. Ed.: NASA, 1998. Washington DC (USA). Disponible en web: http://www.hq.nasa.gov/office/pao/History/40thann/humanspf.htm

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