Leyenda Negra (III): Carlos II el Hechizado

INTRODUCCIÓN: POCOS REINADOS HAN TENIDO TAN MALA PUBLICIDAD

El rey Hechizado es algo así como los rusos en las películas de James Bond: siempre es el malo. Se habla de un rey débil, con carencias físicas y mentales lamentables, impotente, cuyo reinado es epítome de la oscuridad de España. Sí, esa España que se describe en la Enciclopedia, a la que nada se debe, que la Inquisición ahogaba y controlaba. Daba igual que fuese uno de los cuatro países más relevantes en torno a la escena internacional tan movida que son los siglos XVI-XVII. Nada importaba que la Inquisición nunca ajusticiase ni a la mitad de personas que en otros países europeos, supuestamente muy avanzados. Todo un discurso que hoy perdura.

El caso es que era una España fanática, pese a que no tuvo problema en aliarse con los calvinistas holandeses ni con los anglicanos de Inglaterra. Otra frase muy extendida es hablar de la pérdida de posesiones. Debió ser irreparable el hecho de que solo se perdiesen un par de fortalezas en Flandes y el Franco Condado; una isla de tierra en medio de Francia. Y se expone su mediocridad comparado con los monarcas de aquella época. La bien organizada Inglaterra que en la Revolución Gloriosa del 68 daría un salto a la modernidad inaudito. O ese Luis XIV en Versalles siendo el Rey Sol con su inteligencia agresiva y su buena capacidad de organización, o incluso Holanda reina de los mares y el comercio. Todos parecían sacar siglos de diferencia a España según este discurso histórico.

Pues parece que no perder apenas territorios en ese momento, teniendo en cuenta que era una Monarquía Hispánica agotada de pelear desde Manila al Caribe, desde Italia a Flandes, y que venía de una rebelión general contra Felipe IV, y el Conde Duque de Olivares…No, resulta que para casi nadie ha tenido ningún mérito esto. O que Felipe V se encontrase un país con arcas llenas, o que si tantos castellanos y catalanes se levantaron a favor de los Austrias en la Guerra de Sucesión fue coincidencia. No tuvo nada que ver el reinado anterior, pero a veces parece que para la historiografía española es más importante conquistar que gestionar bien.

En este artículo veremos hasta que punto la Leyenda Negra ha actuado con gran severidad con este rey, tanto en lo personal como en lo político. Hay que pensar que es un rey al que demonizaron los Borbones para justificar cualquier fallo suyo; “al menos no estamos como con Carlos II”. Cuando más de un Borbón debió aprender algo de su reinado. Que los liberales siempre pusieron de ejemplo de reinado malvado y autoritario a los Austrias, pues con la derrota de los comuneros Castilla se condenó. Una serie de estereotipos históricos, escritos de forma absolutamente interesada y que un buen historiador revisionista debe rebatir.

PERSONALIDAD: ¿HECHIZADO? NO. ¿INMADURO? SÍ.

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Mariana de Austria, intrigante reina madre

Algunos de los rumores sobre la figura física y psicológica se basan en la supuesta autopsia de su cuerpo. Según escritos hechos a partir de ella “apareció el corazón muy pequeño, del tamaño de un grano de pimienta, los pulmones corroídos, los intestinos putrefactos y gangrenosos, en el riñón tres grandes cálculos, un solo testículo, negro como el carbón y la cabeza llena de agua”. No cabe duda a nadie con algo de conocimiento de biología que en esas condiciones vivir 39 años es una quimera. Un corazón casi invisible, una cabeza llena de agua, más parece una metáfora (equivocada) de su reinado. O, simplemente una idiotez de un siglo tremendamente inculto, donde se creía que los reyes tenían hasta poderes curativos.

No solo eso si no que el rey enfermo que no salía de la cama, manipulado por todos, desde su ambicioso hermanastro, Juan José de Austria, su conspiradora madre Mariana de Austria, y los nobles rapiñadores. Bueno, para comprobarlo, cojamos cartas de embajadores venecianos, donde se habla de sus aficiones. A menudo son infantiles, sí, pero el hecho de que se fuese durante días a cazar lobos implica algo. Y es que tiene fuerza suficiente para hacer actividades físicas de esfuerzo considerable. Incluso de joven se le destacaba su porte, si bien fue empeorando con los años.

Hablando de su intelecto, se ha llegado a decir que era retrasado. Se dice debido a que nunca le interesaron demasiado los asuntos de gobierno, dejándoselos a algunos personajes de la corte. Cuando estaba en el despacho miraba el reloj haciendo tic tac para que la reunión terminase. Que hablaba lento y asustado, que jugaba con entretenimientos infantiloides en vez de buscarse meretrices como su padre. Y es que esa poca inclinación sexual que sentía también le saldría muy cara en cuanto a juicios externos. Vaya un rey que no dejaba bastardos ni era infiel a su esposa, hombre.

¿Cómo se puede contrastar estas afirmaciones, matizándolas o directamente falseándolas? Pues con las propias cartas de Carlos II. Vemos como muy jovencito , ya en 1675, hace gala de astucia y decisión. Sí, a sus catorce años, durante la regencia de su madre Mariana de Austria le escribe una carta a Juan José de Austria. Ya el hecho de leer y escribir debería ser suficiente para poner en duda su retraso, pero es que el contenido las disipa. El joven rey le escribe una carta a su hermano bastardo para que acuda a Madrid. Le advierte además de una trampa que le preparaba su madre, a lo que Juan José responde indignado, volviendo con el ejército a la corte y dando una especie de “golpe de estado”. La influencia de Mariana no haría más que decrecer, y Juan José iría tomando las riendas hasta su muerte prematura, no sin antes hacer una serie de necesarias reformas administrativas.

Vemos así que el rey tiene perfecta capacidad de discernir si prefiere a su madre o a su hermano, tiene la capacidad de evadir la extrema vigilancia de la Regente y de desbaratar sus complots. Y es cierto que evadía el contacto con mujeres, cosa que ha llegado a ser utilizada como síntoma de impotencia. Hay que entender aquí que Carlos II tuvo una personalidad a ratos infantil, y esto tiene una gran explicación. Nunca fue criado con chicos de su edad sino con mujeres y sacerdotes mucho mayores. Si tuvo deficiencias en su formación fue porque escogieron a maestros sabios pero con poca idea de enseñanza, como opinaban los nobles de la corte. No es lo mismo tener conocimiento que saber transmitirlo. Y sobre todo una enorme timidez, fruto de una baja autoestima. Él no era un caballero carismático como Carlos I, no era intrigante como Felipe II, ni siquiera tuvo la suerte de Felipe III o la inteligencia de su padre.

Y ya hemos visto que se sabía burlar de la vigilancia extrema que su protectora madre le puso, con lo cual era tremendamente desconfiado, especialmente de las mujeres. Según un noble francés que le visitó, “cuando sabía que tenía una reunión con una mujer, o se quedaba en la habitación o se escondía debajo de escaleras”. Además de ello, mostró un gran amor por la única mujer en la que confió realmente, su esposa María Luisa de Orleans. Estuvo muy enamorado de ella hasta el punto de que quiso apuñalar a un noble que le sugirió echarse una amante. Incluso ella, al principio decepcionada con su marido, le acabó queriendo hasta su muerte, un duro golpe para el Rey.

Pero la genética es muy poderosa, de ahí que viviese tan poco tiempo. Su coeficiente sanguíneo, forjado a base de endogamia continua, implicaba que a efectos prácticos fuese hijo de padres hermanos. Las críticas continuas a su persona, a su esposa y a su reinado, a menudo muy injustas, fueron interiorizadas por el monarca, y la urgencia de tener herederos era devastadora para su estado de ánimo. Así que se sometió a tratamientos como separación de parejas, para que el deseo hiciese su fruto, e incluso exorcismos. Probablemente un momento que implica lo lamentable del pensamiento científico en aquel momento incluso en altas esferas. El siglo XVII no era un siglo ilustrado.

Y ya su segunda esposa, Mariana de Neoburgo, no supuso más que un cúmulo de problemas, pues quiso saquear el patrimonio del reino. Por ejemplo, deseaba regalar a un Conde Elector las pinturas de palacio, que eran fruto del mecenazgo de los Austrias. Y aquí Carlos se negó rotundamente. Nunca tuvo una buena relación con ella. Pero al menos nos sirve para ver que un Rey con problemas de autoestima severos, de educación deficiente, al que las cartas nunca le favorecieron mantuvo con mucha más dignidad que varios sucesores la posición de monarca. Y sí, miro a Carlos IV, Fernando VII y Alfonso XIII, reyes que aunque lo tuvieron complicado, no respondieron de la misma forma.

A DEFENDER EL REINO: LA PLUMA Y LA ESPADA.

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Juan Jose de Austria, general, político y conspirador hermano de Carlos II

Ahora, vista la personalidad del rey, cabe ver la situación geopolítica. Castilla, granero de ejércitos estaba seca, reventada a base de las Guerras de Ochenta y Treinta años respectivamente. Sí, era imposible mantener tantos frentes abiertos tanto tiempo. Eso unido a una serie de epidemias, malas cosechas (de las que dependía la alimentación del ochenta por ciento de la población) debido a un cambio climático, hicieron el resto. Culmina todo con la continua migración de personas a América, que dejaba a Castilla empobrecida. En general en toda España no había más de diez millones de personas en el mejor momento. Un estancamiento que complicaba las cosas viendo que Francia tenía menos territorio que defender y más del doble. Mejor organizadas, con grandes generales como el Duque de Berwick, con un rey ambicioso, inteligente y sin escrúpulos. El que sería el nuevo modelo de monarca europeo, Luis XIV.

Así que para defenderse hubo dos instrumentos, la diplomacia y el ejército, pues la flota era algo completamente insignificante. La supremacía era holandesa e inglesa después, pero nada pintaban ya los barcos españoles, de segunda fila en comparación con las otras potencias. Y en cuanto al ejército, es complicado viendo que los tercios ya no eran los dueños del campo de batalla. La época de la pica y el mosquete se había pasado, dando lugar a los cañones, los granaderos o los dragones.

El dragón era un tipo de caballería que se caracterizaba por llevar un mosquete o un rifle al hombro y una espada. A veces le daban más o menos munición, primero disparaban y luego cargaban. Las cargas de dragones podían ser muy efectivas, sobre todo si a la infantería contraria le había abierto brecha un cañonazo. Lástima que los españoles no tuviesen escuela de artillería propia. Pero se suele achacar la decadencia a la obsolescencia de los Tercios, algo que es una verdad a medias.

Los Tercios tenían fama de anticuados y obsoletos, lo cual no es cierto. Las picas se fueron sustituyendo por mosquetes, los dragones eran tropa de élite en España, y se movilizaban con rapidez. Es cierto que las formaciones eran demasiado rígidas, pero los cuadros defensivos muy efectivos. Era un ejército tosco pero resistente, que tuvo la mala suerte de enfrentarse a Luis XIV y el mejor ejército de su momento, el francés. Un ejército completamente modernizado y mejor organizado, y que podía permitirse mejor equipamiento. Y aun así no fueron mal del todo las cosas.

La Leyenda Negra de las continuas derrotas es muy relativa. Carlos II nunca tuvo un desastre como Rocroi, o ni siquiera como la Invencible. Tampoco tuvo grandes victorias, pero es que fueron guerras a la defensiva, sin más ambición que conservar un Imperio maltrecho pero que aun peleaba. No iba a lanzarse a aventuras conquistadoras con la situación tal y como estaba, no había dinero ni hombres.

Pero en tiempos de guerra se siguieron haciendo esfuerzos brutales, siendo que se aumentaba hasta cinco veces el tamaño del ejército. Había tres frentes, Ejército de Cataluña, Ejército de Flandes y Ejército de Lombardía. El de Flandes por ejemplo pasaba de tres mil a veinte mil hombres con facilidad. En Italia se hizo un gran papel con las guerras de Francia y el Duque de Saboya, muy poderoso en aquel momento. Y Cataluña fue defendida con valentía.

En general vemos que es un ejército elástico, capaz de sacar petróleo del desierto, y que pese a las deserciones, el soldado español era considerado valiente y muy difícil de rendir. Aunque los Tercios ya no fuesen lo que eran, el espíritu de la honra seguía muy arraigado. Y es cierto que la generación de comandantes fue mediocre, pero ejemplos como el Marqués de Leganés es alabado por el Duque de Saboya y otros comandantes que se distinguirían en la Guerra de Sucesión empezarían allí a luchar. Se está formando el ejército del siglo XVIII, un ejército barato pero efectivo.

Ahora, tenemos el problema de la flota y de que el enemigo es más fuerte. Aquí entra entonces la mejor defensa de Carlos II, la diplomacia. Se conoce y se valora poco o nada a muchos diplomáticos. Manuel de Lira fue enviado a la eterna enemiga, Holanda. La República holandesa defendió el Flandes que tradicionalmente atacaban los calvinistas, siendo que del ejército de cincuenta mil hombres que se enfrentó al francés solo cinco mil eran españoles. Y ante la falta de flota competente ante la armada gala se obró un milagro. Pedro de Ronquillo, embajador veterano en Londres vio su casa quemada en la Gloriosa Revolución, por católico. La turba protestante sabía de su nacionalidad. Ni corto ni perezoso, escribió para que se apoyase a esa misma turba, y fue consejero del nuevo rey inglés, Guillermo de Orange. Sí, un católico consejero en un reino anticatólico y muy influyente, algo impensable hace poco. Lograron Lira y Ronquillo que ingleses y holandeses se uniesen y derrotasen definitivamente a los franceses en los años noventa de forma aplastante.

Por supuesto esto fue acompañado de convertir Madrid en un centro de espionaje y diplomacia. Eran invitados ministros de otras potencias, siendo un importante núcleo político. Ahora bien, esto no significaba que se vendiese a nadie, por ejemplo los suecos quisieron comerciar con América pero no se les dejó, España era monopolística. Una colonia escocesa trató de asentarse y fueron rápidamente barridos por los españoles, llamado así el Desastre de Darién. Inglaterra no les ayudó por evitar “la ira del Imperio Español”, si bien es fácil que Ronquillo malmetiese. Sea como fuere, parecía que la anteriormente torpe España en lo internacional ahora ya era muy mañosa.

A cambio de subvenciones a electores alemanes que nunca se les pagaban se le abrían varios frentes al leviatán de París, sin que el Rey Sol pudiese hacer nada para remediarlo. Una Monarquía Hispánica que creía derrotada había acuñado la Real Politik. Asistimos a la privatización de la defensa de muchas posesiones. Si Luis XIV conquistaba terreno en Cataluña, perdía su flota o le invadían tropas de Saboya por Italia. Así la toma de Barcelona no significaba nada, pues como un tablero de ajedrez, matar al alfil daba igual si te amenazaban la reina. Vemos una nobleza española muy harta de tanta guerra de religión y que empieza a pensar como políticos modernos y prácticos. Se prepara el siglo de las Luces, la razón y el utilitarismo ganan a la ética cristiana. Y todo gracias a Ronquillo y de Lira, dos malabaristas que sostuvieron lo insostenible. Y tristemente se les conoce tan poco que ni página de wikipedia tienen, vaya.

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Batalla de Barfleur: aunque no hubo participación española, la alianza anglo-holandesa que derrota a Francia fue ideada por diplomáticos españoles.

POLÍTICA INTERIOR: ECONOMÍA Y PRENSA ESCRITA: MENOS IMPUESTOS Y MUCHA LIBERTAD

En el apartado económico la Corona siguió una doctrina dirigista económica. El mercantilismo imitando al de Francia era tradición en el país, al contrario de países más librecambistas como Inglaterra o las Provincias Unidas. Como un antecedente de keynesianismo vs liberalismo que vendría en tiempos muy venideros vamos. Dirigismo vs laissez faire. Se dejó de manipular la moneda de forma escandalosa, no se subieron impuestos y gracias a las tácticas diplomáticas anteriormente descritas. Era una economía dirigista pero bien llevada.

Al final la lección que aplicó el Hechizado (jé) fue la que todo estado debe siempre tener en cuenta; no se gasta más de lo que se tiene. Con la no subida de impuestos se logró que el pueblo se adaptase, creando ya pequeños comercios, haciendas etc. Además puso serias las cosas en América, evitando corruptelas y permisividades, logrando así renovar el comercio. Ya no era la plata y el oro solo, ahora estaba el comercio de café, cacao, tabaco y otros bienes de lujo cuyo monopolio España aprovechó para financiar un estado con puños de hierro, cuerpo de plata y pies de barro. Desde un análisis económico es un gran reinado, logrando evitar un desastre de inflación en ciernes. Y recordemos que la inflación derriba más imperios que las tropas enemigas. Además evitó rebeliones con el neoforalismo, y es respetar los hechos diferenciales coyunturales de otras partes como la catalana, aragonesa etc. Un rey en muchos sentidos muy adelantado a su tiempo.

No solo eso, entramos en el terreno de la prensa escrita, que daba sus primeros pasos. Políticos tan importantes como Mariana de Austria o Juan José supieron de ello, y empezó así una guerra de prensa. Cual Okdiario y Público lanzándose pullitas la prensa lanzaba ataques satíricos a unos y a otros. A Juan José le ponían de bastardo crápula y a Mariana de Austria de arpía. Y es que la escuela satírica de Quevedo había dados sus frutos en un país que siempre ha destacado en el sentido del humor hacia sus gobernantes. Sí, con Carlos II empieza y se desarrolla la prensa cómica, que a veces le tocaría a él y Maria Luisa de Orleans. Sorprende el comentario de un Príncipe Elector que visitaba Madrid afirmando que de darse eso en Alemania hubiesen sido todos perseguidos y prohibidos. Parece que la reaccionaria España algo sabía de libertad de prensa después de todo. Y es que en general los Austrias españoles aceptaban mucha libertad de expresión para aquellos tiempos.

CONCLUSIÓN: NO ERA DÉBIL, ERA ELÁSTICO

Resilencia es una adaptación del término Resilence que aplica Storrs, gran investigador de la era a Carlos II. Es aplicado al meta, de gran capacidad flexiva y dificultad de romperse. Y es que mirando como estaba la situación, sin tiempo para levantar ejércitos, sin flota, y encima sin muchas ganas de gastar…Parece milagroso que el Imperio no se desmoronase del todo a la primera derrota. Ahora sabemos que eso se debe a una gran labor de los diplomáticos y soldados españoles, con habilidad y valentía.

Es sorprendente ver como con Felipe II con todas sus capacidades buenas para el gobierno dejó a la Monarquía en bancarrota tres veces. Como Felipe IV siendo un rey extremadamente bien preparado se le acabó rebelando todo el reino, enfrentándose casi a la desaparición del mismo. Pues Carlos II, tímido, miedoso, e infantil logró aprender de esos errores, o al menos sus ministros. El Rey puso la dignidad que ellos aprovecharían con lógica e ingenio ante el valor irracional exhibido por otros gobiernos. La temeridad y el poder se ve sustituida por la maña y el cálculo de Carlos II.

Si tantos españoles de Castilla, Aragón o Cataluña se levantaron contra el ejército de los Borbones fue ante todo por el cariño que despertaban los Austrias. Incluso la historiografía catalana ha querido verle como “El mejor rey de los catalanes” debido a su reverencial respeto por sus fueros. Aprendió a no cometer ese error de su padre. Puede que no fuese tan inteligente como Felipe II pero económicamente le superó por mucho, y finalmente tuvo la habilidad de gestionar sus esfuerzos.

Al final podemos concluir que la historiografía liberal anti-austracista, la borbónica que critica lo anterior en un acto de adanismo, son dañinas a la verdad. La realidad casi nunca es negra o blanca sino gris, la realidad es que las luces y las sombras colorean un siglo XVII español aun poco estudiado. Esperemos que poco a poco la Leyenda Negra que rodea a este reinado se disipe.

BIBLIOGRAFÍA  DE INTERÉS

La pervivencia de la monarquía española bajo el reinado de Carlos II
(1665-1700), Christopher Storrs University of Dundee. Departament of History Dundee.  Scotland (UK)

Ribot, Luis (dir). Carlos II, el rey y su entorno cortesano. Madrid: Centro de Estudios de Europa Hispánica, 2008.

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