Pérfida Albión (I)

Hacia el año 325 antes de Cristo, un gran hombre decidió enfrentarse al océano Atlántico y a sus peligros, un hombre conocido como Piteas de Marsella. ¿Qué ambición o idea movió a un griego a viajar más allá de la actual Francia y a atreverse a navegar uno de los grandes océanos? Pues, como siempre ocurre con todas las grandes civilizaciones, el poder, en este caso, el poder económico.

Es conocido que los fenicios, allá por el siglo IV, dominaban el comercio de todo el mar Mediterráneo, tal era el caso que incluso llegaron a prohibir el paso a través de las columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar). Esto ponía en una mala posición a los griegos, así que los gobernantes de Marsella encargaron a un astrónomo experimentado, la búsqueda del origen de las rutas venidas del norte del cobre y el estaño. Fue una expedición increíble que llevo a este antiguo científico hasta tierras escandinavas, pero este hecho no es el que me interesa no voy a hablar de su historia más que para coger algunos apuntes de ella y hablar del lugar que ellos llamaban Albión.

Piteas atravesó la Galia siguiendo el curso del Ródano, después cambiándolo por el del Loira, de esta forma llegar a Corbilo, un puerto sobre el Atlántico situado al noroeste de Francia, aproximadamente donde se encuentra la actual Sant Nazaire. Con un simple velero de remos comenzó su periplo por el Atlántico. Marchó más allá del canal de la mancha y circunnavegó Bretaña. Esta isla era desconocida para todo habitante europeo y no digamos ya para los griegos. Por tanto fue un hecho asombroso que hace más de dos mil años, un hombre la visitase e incluso se dice que llego a cartografiarla. Tras este viaje, Piteas, escribió un libro llamado “Del océano”. Desgraciadamente esta obra no llegó hasta nuestros días y lo que sabemos de su viaje es gracias a historiadores griegos posteriores.

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Ruta llevada a cabo por Piteas


Sabiendo todo esto, habría sido obvio que los griegos comenzasen una expansión colonial hacia Albión para obtener esas rutas comerciales tan queridas y de esta forma golpear contundentemente a la civilización Fenicia. Pero no fue así, los griegos la olvidaron y los nativos de Bretaña siguieron viviendo tranquilamente hasta que un magnífico general puso los ojos sobre ella.

Trescientos años más tarde, un general romano conocido como Julio César, el cual se encontraba enfrascado en una gran campaña por toda la galia, la cual le estaba otorgando grandes victorias que gracias a ellas, su influencia sobre el pueblo romano había crecido como la espuma y era querido y amado por todos los plebeyos, pero los senadores romanos no les gustaba nada el poder que estaba adquiriendo un solo hombre, así que negaron reiteradamente darle su triunfo (Aunque cinco años más tarde se arrepentirían de no otorgarle los méritos que se merecía) . Julio César llevó a cabo algunas acciones, aparte de la increíble hazaña de conquistar la Galia, para aumentar su popularidad y darse publicidad, algunas como atravesar el Rin y plantar cara a los Germanos o otra como ir a la conquista de Albión.

Albión, así era como lo llamaban los griegos y los romanos, ya que pensaban que se daba ese nombre a causa del  color blanco de sus acantilados que se podían observar desde la costa de Calaïs. Que mejor forma de publicitarse que conquistando un terreno que jamás había pisado un romano. Para ello alegó que los britanos estuvieron ayudando a los galos en su campaña de la Galia, ya que los guerreros galos cuando huían de la fuerza invasora romana, marchaban en busca de otras tribus celtas que pudiesen acogerlos, uno de los lugares era más alla del canal de la mancha, Britania.

Primera Expedición

Cuando ya despuntaba el final del verano del año 55 AC, a pesar de que comenzar una campaña a esas alturas era un riesgo y pronto les pillaría el invierno, César realizó una expedición en Britania.
Obviamente, antes de comenzar un desembarco en tierra desconocida, César convocó ante él a los comerciantes galos y les pidió información acerca de las tribus y los pueblos britanos. Los galos no quisieron dar información alguna, no por simpatía hacia los britanos, sino por miedo a perder el tan preciado comercio con la isla. Aún así, carente de información, el general romano envió un pequeño destacamento con la misión de explorar el territorio. Para esta misión eligió a su tribuno militar, Cayo Voluseno. Los expedicionarios romanos no se atrevieron a entrar mucho en territorio britano por miedo a los bárbaros y los soldados, supersticiosos igual que todo guerrero, empezaron a temer esas tierras y esparcieron el rumor entre sus allegados de que, Britania, era una tierra encantada y maldita donde viven extraños y antiguos dioses, desconocidos para ellos. Así que por desgracia, exploraron territorio de lo que actualmente sería kent y volvieron rápidamente, ese mismo año, al abrazo y protección que les brindaba la recién conquistada provincia de la Galia.

Tras la información dada por Voluseno, César decidió llevar a cabo la campaña. Así que organizó una flota de barcos de la cual se cree que estaba compuesta por más de ochenta barcos de transporte y otros tantos navíos de guerra, todo ello suficiente para transportar dos legiones enteras (Legión VII Claudia y Legión X Equestris). Salieron del puerto de Icio, la actual Boulogne, y marcharon a la conquista de Britania.

César, desembarco cerca de Dubris, la actual Dover, siguiendo la información dada por su tribuno, alegando que era un buen sitio para desembarcar. Pero su plan fue truncado, o como mínimo aplazado. Ya que la anterior expedición había puesto de sobreaviso a los britanos, los cuales se prepararon y pertrecharon para la conquista romana.  Ante dicho avasallamiento britano, los romanos se retiraron y aguardaron en una playa cercana a la espera de un momento propicio para el desembarco, pero el momento no parecía llegar nunca. Así tras horas de espera, César dio la orden de desembarco, pero a causa de la cercanía de las fuerzas bárbaras y la dificultad para navegar tan cerca de la costa, los romanos tuvieron que desembarcar en aguas profundas, provocando que estuviesen hundidos hasta la altura del pecho. Pero, atemorizados los soldados no se atrevían a saltar, la situación era comprensible, ya que iban cargados hasta los topes con su armadura, casco, scutum, gladius y el pilum. Pero algo les hizo cambiar de parecer, quizás una acción un tanto mitificada por los romanos, pero es obvio que esta acción envalentonó a los romanos. El portador del águila de la Legión X desembarcó, saltó a tierra gritando y aumentó así la moral de los soldados.

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Seguidme, compañeros soldados, a menos que queráis regalar el águila de vuestra legión al enemigo. Yo, por mi parte, voy a cumplir mi deber hacia mi general y hacia la república

Los romanos, asaltaron la playa junto el apoyo de las catapultas, montadas a bordo de los barcos y comenzaron su lucha contra los britanos. Se enfrentaron a cientos de carros y una gran cantidad de britanos pero finalmente consiguieron expulsarlos y tomar la playa. Pero fue una victoria dura y lo que vino después aún empeoró y dificultó aún más la conquista. César ordenó antes de salir de puerto, que una flota de dieciocho barcos, con toda la caballería a bordo, fuese enviada a britania cuando la playa fuese tomada y asegurada. Pero desgraciadamente, grandes tormentas arreciaron y provocaron grandes daños a la flota romana y para más inri, una de las expediciones enviadas en busca de poblados para obtener trigo, fue emboscada, aunque consiguieron resistir, la moral cayó en picado y los suministros cada vez eran menores. Así que desgraciadamente, César aún queriendo continuar la campaña, tuvo que retirarse.
La primera expedición de Roma, fue un fracaso rotundo, pero esto no desanimó al gran general romano.

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Legion VII siendo emboscada por los britanos

Segunda Expedición

Al año siguiente, 54 AC, César preparó durante el invierno una segunda expedición a tierras inglesas. Mandó reparar todas las naves y construir cuantas pudiesen. Para no tener problemas de manejo cerca de la costa, ordenó disminuir el calado de las embarcaciones.

Para no cometer los mismos errores que la anterior expedición, César mando reunir una fuerza superior a la anterior. Para cuando estuvo el ejército listo, ya se había terminado la construcción y la reparación de las naves, de esta forma consiguió reunir el escalofriante número de ochocientos barcos y embarcó 5 legiones, unos 35.000 hombres ,y unos 2.000 jinetes.
Para no volver a sufrir el gran problema de suministros que tuvo en la anterior expedición, dejó un gran destacamento de soldados en el puerto de Icio al mando de Tito Labieno.

Al anochecer, zarpó aprovechando el viento de ábrego. Pero al amanecer, tras una noche tranquila, advirtieron que habían viajado más allá de Britania, dejándola a la izquierda. Tuvieron entonces que virar utilizando la fuerza del remo para desembarcar en playas más adecuadas.
Desembarcaron sin demasiada dificultad, ya que los britanos al ver semejante ejército decidieron retirarse hacia al interior de la isla por temor, palabra del propio general romano. Rápidamente, los romanos, prepararon el campamento y César dejó para resguardar la playa, diez cohortes y aproximadamente unos trescientos jinetes, comenzaba pues su campaña por la actual Kent.

Al poco de comenzar la marcha, apenas unos veinte kilómetros después, los romanos encontraron resistencia, los britanos estuvieron aguardando su llegada en el cruce de un río, supuestamente el río conocido como Stour. Los nativos hicieron una carga rápida con sus característicos carros, que los romanos rechazaron con el uso de la caballería sin ningún tipo de dificultad. Ante el inminente contraataque romano, los britanos se fortificaron en algún lugar en el interior de los bosques, pero los legionarios  consiguieron asaltar la fortificación bárbara (haciendo uso de técnicas de asedio, como levantar pequeños terraplenes) consiguiendo así, hacer huir a la hueste fortificada. César, siendo precavido, impidió la persecución de los espantados bárbaros y mandó fortificar el lugar para así poder descansar esa noche.

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Carro de guerra britano

Al día siguiente, César continuó su marcha hacia el interior de la inglaterra bárbara. Pero antes de marchar, recibió noticias del lugar de desembarco. Otra vez el mal tiempo del atlántico arreciaba y provocó graves daños en la flota romana.César se retiró hasta la costa y ordenó la reparación de los barcos y pidió a Labieno, el tribuno dejado a cargo de las legiones en Icio, que mandase más barcos para suplir aquellos que perdieron.

Sin perder tiempo, César regresó a la carga y siguió adentrándose más, hasta que de nuevo encontró resistencia. Casivelonio, el líder de la tribu de los cautevelaunos, una de las grandes tribus del norte del río Támesis, fue elegido como comandante de las tribus para detener el avance romano. Los Cautuvelauno eran la tribu más poderosa del lugar y ese hecho lo constaba que hacía poco que habían ampliado sus dominios.

Los britanos, entonces, atacaron sin llevar a cabo ningún tipo de estrategia militar, que quizá contra otro tipo de ejército habría funcionado, pero que en el caso de la lucha contra los romanos fue un suicidio, quisieron vencerlos em base a su superioridad numérica.

La batalla siguió de la siguiente manera; la caballería romana cargó y detuvo con facilidad a los carros y provocó su retirada casi al comienzo de la batalla, mientras, las legiones, simplemente mantuvieron la posición y aguantaron la carga britana. Perdieron estrepitosamente y huyeron desmoralizados todos los guerreros bárbaros, aunque gran parte de ellos fueron interceptados por la caballería romana. Básicamente fue una masacre y una victoria romana aplastante.

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Entonces, los nativos podían hacer dos cosas, rendirse o comenzar la guerra de guerrilllas, táctica utilizada con éxito por Viriato en Hispania. César, sin ningún tipo de temor continuó su avance hasta bien pasado el Támesis y llegó hasta las tierras de los los trinovantes. Los romanos fueron recibiendo pequeños ataques guerrilleros pero los conseguían conseguían vencer combate tras combate sin demasiada complicación, así que tras el imparable avance romano muchas de las tribus del norte y el sur del Támesis (Como los icenos, los segoncíacos, los ancalites, los bíbrocos y los casos) negociaron con el futuro dictador romano, consiguiendo así varias tribus clientelares con las que comerciar y aliados poderosos, como los trinovantes, los cuales fueron restaurados de nuevo por César, el cual colocó en el trono usurpado, a Mandubracio, antiguo señor trinovante.

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Campaña de César a los largo de Britania. 54AC

Aún consigiendo todos estos aliados, o títeres, aún quedaba una tribu que no se rendía, los cautuvelaunos, que seguían luchando contra Roma, pero la lucha no duró mucho puesto que finalmente estas tribus pacificadas marcaron el lugar exacto del campamento base del líder Casivelonio (Cerca de la actual Colchester), al que César no tardó en poner bajo sitio.

Casivelonio, desesperado, pidió ayuda a los reyes de las cuatro tribus de Kent: Cingétorix, Carvilio, Taximágulo y Ségovax. El plan britano era asediar el campamento naval romano , para provocar así la retirada de César. Pero lo que no se esperaban estas cuatro tribus (denominados por César como los cuatro reyes de los cantiacos) era que los romanos apostados en la costa saldrían al encuentro derrotando y capturando a muchos de los cantiacos. De esta forma Casivelonio se vio obligado a negociar la rendición. Aunque afortunadamente para los Cautuvelaunos, no salieron tan mal parados. Ya que tras esta rendición César decidió emprender la vuelta a la Galia.

Aunque parecía que las conquistas de César en Britania habían tenido éxito, el general romano retiro completamente toda la guarnición, no dejó a un solo romano en tierra britana.

Britania no se quedaría como un lugar inconquistable donde unos pequeños estados clientelares y otras tantas tribus libres camparían a sus anchas solo controladas por un leve tratado comercial, nones, porque un siglo más tarde, Roma, volvería a posar sus ojos en la pérfida Albión.

Bibliografía

Caesar, J., Hoffmann, E. y Stock, S. G.

De bello Gallico

En el texto: (Caesar, Hoffmann and Stock, 1898)

Bibliografía: Caesar, J., Hoffmann, E. and Stock, S. (1898). De bello Gallico. Oxford: Clarendon Press.

Campañas

En el texto: (Historialago.com, 2016)

Bibliografía: Historialago.com. (2016). Campañas. http://www.historialago.com/leg_01140_campanas_01.htm

Campañas de Cesar en Britania (55 y 54 AC) – Arre caballo!

En el texto: (Arre caballo!, 2014)

Bibliografía: Arre caballo!. (2014). Campañas de Cesar en Britania (55 y 54 AC) – Arre caballo!http://arrecaballo.es/edad-antigua/la-guerra-de-las-galias/campana-contra-britania-55-ac/

La conquista de Britania

En el texto: (Historiaclasica.com, 2016)

Bibliografía: Historiaclasica.com. (2016). La conquista de Britania. [online] Available at: http://www.historiaclasica.com/2007/07/la-conquista-de-britania.html [Accessed 17 Oct. 2016].

Piteas Marino Explorador Griego Historia y Mapa del Viaje

En el texto: (Historiaybiografias.com, 2014)

Bibliografía: Historiaybiografias.com. (2014). Piteas Marino Explorador Griego Historia y Mapa del Viaje. http://historiaybiografias.com/piteas/ .

Ros, E.

La conquista romana de Britania – Apuntes de Historia

En el texto: (Ros, 2016)

Bibliografía: Ros, E. (2016). La conquista romana de Britania – Apuntes de Historia. Apuntes de Historia. http://www.apuntesdehistoria.net/britania-conquista-romana/#La_primera_expedicion

 Filmografía

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