División de Alemania (III)

Dejamos a Alemania derrotada y dividida. La guerra en Europa había terminado, las potencias vencedoras habían ocupado el país germano, pero la cuestión sobre cómo actuar en adelante seguía abierta. Aunque tras Potsdam la solución de consenso parecía más cercana que nunca, con una Alemania unida pero descentralizada como opción preferible, el rápido enfriamiento y separación de las relaciones entre la Unión Soviética por un lado, y Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia por otro, provocaron que la “cuestión germana” nunca terminara de cerrarse.

Allied Control Council (1945-1948)

Cuando a principios de agosto se firmaron los acuerdos de Potsdam, parecía que la cuestión alemana estaba cerrada, al menos en el corto plazo. El ACC se haría cargo del gobierno alemán, siguiendo las políticas conocidas como “4 D”, es decir, desnazificar, desmilitarizar, descentralizar y democratizar Alemania, mientras el Council of Foreign Minsters buscaba una solución definitiva para el país germano.

Sin embargo, los problemas internos llegaron pronto. El primero de los escollos se debió a la intransigencia francesa. Aunque su presencia en el ACC fue aprobada por unanimidad en Yalta, desde el inicio se verían los problemas que la URSS advirtió, pues los representantes franceses comenzaron una política obstruccionista hacia la labor de gobierno, velando por intereses propios en lugar de los intereses comunes.

Pero Francia no sería el único problema que se tendría que hacer frente en el ACC. Las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña con la URSS comenzaron a enfriarse a gran velocidad tras la guerra. La alianza coyuntural para derrotar al enemigo común había finalizado, y muy pronto se comenzaron a ver los choques ideológicos entrambos. Las tensiones, que salvo en momentos puntuales, parecían limarse sin problemas durante la guerra, se tornaron irreconciliables tras ésta. Además, el miedo a que la Alemania unificada se alinease con uno u otr o bando en la incipiente Guerra Fría, llevándose con ella todo su poder económico, industrial y estratégico, ayudaron a extremar las precauciones. Y declaraciones como las realizadas por Stalin en Yugoslavia en 1946, asegurando que “All of Germany must be ours”, no hicieron sino acrecentar las distancias. Incluso internamente, Estados Unidos se hallaba dividido entre los que aún abogaban por la aplicación del Plan Morgenthau; los que defendían la recuperación germana pero no su unificación; y aquellos que sí esperaban tanto la recuperación económica como la unidad del país centroeuropeo.

Por tanto, estas fracturas, unidas al hecho de que las decisiones concernientes a Alemania como unidad sólo se aprobasen por unanimidad, provocó que para finales de 1946, el ACC fuese un órgano inútil, y que el futuro germano se encontrase fuertemente condicionado por la potencia ocupadora de cada zona. Cuando el 20 de marzo de 1948 el mariscal soviético y representante de la URSS en el ACC, Vasili Sokolokvski, abandona el consejo por las enormes disidencias con las potencias occidentales, el consejo, aunque no llegó a ser disuelto, cesó sus funciones.

Council of Foreign Ministers (1945-1948)

Pero el fracaso del ACC no fue el único. Paralelamente, el Council of Foreign Ministers continuaba sus reuniones, igualmente infructuosas, para decidir el futuro de Alemania y de la también cuadripartita Austria.

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División de Austria (1945-1955)

La falta de consenso entre los miembros del consejo era cada vez más patente, y el inicio de la “Doctrina Truman” (evitar la expansión del comunismo en los “pueblos libres”), provocó que para el verano de 1946, se comenzasen a buscar soluciones alternativas al futuro de Alemania. Pocos meses antes, George Kennan, un importante miembro del Departamento de Estado estadounidense aseguraba que la única alternativa que quedaba, viendo el rumbo que se estaba tomando, era asegurar la independencia y libertad de la parte occidental alemana.

Para Kennan, negociaciones se han truncado, y cada potencia debe trabajar por sí misma para su objetivo. Siguiendo esta línea, los ministros de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña (Ernst Bevin) y EEUU (James Byrnes), acordaron, a finales de 1946, la unión económica de sus zonas de ocupación, en lo que se conoce como Bizona, entrando en funcionamiento en enero de 1947, creándose los primeros organismos de gobierno dirigidos por alemanes, aunque en ámbito local y regional (Länder). Sin embargo, el nuevo Secretario de Estado estadounidense, George Marshall, aún creía en la posibilidad de reunificar Alemania. Por ello, acompañado por sus homólogos de Gran Bretaña y Francia, viajó en la primavera de 1947 a Moscú, reuniéndose con el ministro de Asuntos Exteriores soviético, para intentar negociar un futuro alemán unificado. A pesar de las numerosas reuniones, el resultado fue fallido. Conscientes de la imposibilidad de lograr un acuerdo con la URSS, las tres potencias occidentales comenzaron a colaborar mucho más estrechamente.

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Alemania en 1947

A pesar del estancamiento de las negociaciones, las reuniones del Council of Foreign Ministers se siguieron celebrando, aun cuando era prácticamente imposible idea de alcanzar un acuerdo conjunto. Cuando la reunión del consejo celebrada en Londres a finales de 1947 volvió a finalizar sin ningún acuerdo sobre Alemania, ni sobre Austria, y las diferencias con la URSS eran más que evidentes, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos comenzaron a trabajar abiertamente un su propia Alemania unificada.

Conferencia de Londres (Febrero-Junio de 1948)

Así, en febrero de 1948 comenzaron las sesiones de una nueva conferencia para el futuro de Alemania, la Conferencia de Londres o Conferencia de las 6 Potencias, donde se reunieron los tres países occidentales que ocupaban territorio alemán, Francia, Gran Bretaña y EEUU, junto con los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). El objetivo era claro, “sobreponerse a las presentes dificultades y hacer lo posible por ver una Alemania unificada bajo un gobierno alemán con suficiente poder para gobernar”, aunque no se abandonaba la idea de una Alemania unificada.

Las reuniones tuvieron lugar en dos períodos, el primero de ellos de febrero a marzo, y el segundo entre abril y junio de 1948, aunque poco antes, en enero, los representantes estadounidenses y británicos del Economic Council, el órgano regulador de la Bizona, ya sentaron una serie de principios políticos, económicos y jurisdiccionales para la parte occidental germana.

A pesar de la larga duración de la conferencia, las negociaciones fueron relativamente sencillas. Nuevamente Francia ocupó la postura más radical con respecto a la unificación, exigiendo un férreo control gubernamental y económico. A pesar de ello, en la primera parte de la Conferencia de Londres se logró llegar a un acuerdo de colaboración entre la Bizona y Francia, que poco después, en abril, acabaría creando la Trizona. Pero mucho más importante resultó ser la decisión de incluir dicha Trizona en el European Recovery Program o más comúnmente conocido como Plan Marshall, lo que marcaba una fuerte separación con la parte soviética.

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Situación de Alemania a finales de 1948

Tras el receso, el segundo período de reuniones resultó mucho más determinante para el futuro político. Aunque en el primer bloque de acuerdos ya se dieron algunas pinceladas de la organización del nuevo estado alemán, será ahora cuando se sienten unas bases mucho más firmes. Entre marzo y abril, el gobierno militar de la Trizona discutió estos primeros trazos definiendo el camino del nuevo Estado de Alemania Occidental, el cual estaba previsto que comenzara a existir para el 1 de octubre de 1948.

Se elaboró una guía básica para la organización política de la zona oeste germana, basándose en las decisiones tomadas en las reuniones previas, y siguiendo algunas de las recomendaciones de los órganos gubernamentales de la Trizona. Nuevamente el futuro del Ruhr fue uno de los aspectos más complicados de tratar, puesto que Francia, y en menor medida el Benelux, se mantuvieron reacios a su recuperación e integración en la nueva Alemania. Salvo ese punto, las negociaciones para la creación y desarrollo de todo el aparato político y judicial alemán siguieron siendo bastante fluidas, y las posturas, salvo pequeñas discrepancias, eran bastante cercanas. Además, se comenzaron a sentar también unos principios generales para la elaboración de una Constitución que permitiese la correcta integración y desarrollo de Alemania entre las potencias occidentales. Paralelamente a las reuniones de Londres, el gobierno militar de la Trizona estaba informado de los avances que se iban dando, puesto que eran el máximo órgano político y el encargado de aplicar estas decisiones.

Finalmente los seis países reunidos emitieron el 7 de junio de 1948 las Recomendaciones de Londres. Estas recomendaciones son una serie de pautas, no obligatorias pero sí aconsejables, enviadas al gobierno militar de la Trizona con el objetivo crear un estado en la parte occidental alemana. Sin embargo, aunque estas recomendaciones no cierran la puerta a una posible unificación futura de todo el país germano, tras la Conferencia de Londres de 1948, las relaciones entre Occidente y la URSS se rompieron prácticamente por completo y la tensión comenzó a aumentar, con hechos tan críticos como el Bloqueo de Berlín Oeste por parte de los soviéticos entre junio de 1948 y mayo de 1949 como respuesta a los Acuerdos de Londres, y que culminaría meses después, con la división de Alemania en dos países independientes.

División efectiva. RFA y RDA (1949-1955)

Recién acabada la Conferencia de Londres, los representantes militares de las tres potencias ocupadoras, junto con los representantes alemanes de los Länder que se habían ido creando con la Bizona y la Trizona, se reunieron en Frankfurt am Main, el 1 de julio de 1948, donde los asistentes ratificaron su intención de hacer cumplir las Recomendaciones de Londres y crear una Ley Fundamental (Grundgesetz) para el nuevo estado de Alemania Occidental. Sus decisiones, se plasmarían en los Documentos de Frankfurt, donde se sientan los pasos a dar para la creación de un estados alemán en la parte oeste. Sin embargo, hubo una sorprendente reunión, poco después, entre el 8 y el 10 de julio, en Coblenza, donde algunos políticos alemanes pidieron retrasar la aplicación de las Recomendaciones de Londres hasta que fuesen aplicadas a toda Alemania, no sólo a la parte occidental, pero la petición fue rechazada.

El siguiente paso se dio cuando, una serie de expertos políticos de cada Land, se reunieron entre el 10 y el 23 de agosto de 1948 en el castillo de Herrenchiemsee, en Baviera. En esta reunión, los expertos acordaron las bases legales de la Ley Fundamental del nuevo estado de Alemania Occidental, como el sistema bicameral, la clara separación de poderes entre Jefe de Estado y Canciller o las competencias del Estado central y los Länder. Con todo listo, el 1 de septiembre de 1948 comienzas las reuniones, en Bonn, del Consejo Parlamentario, la asamblea constituyente de Alemania Occidental. Tras varias presiones en una u otra dirección, finalmente, los 65 representantes con derecho a voto alcanzaron un acuerdo y la nueva Ley Fundamental para la República de Alemania fue aprobada el 8 de mayo de 1949 (53 votos a favor y 12 en contra), coincidiendo con el cuarto aniversario de la capitulación nazi, y siendo reconocida por los poderes ocupadores días después, el 12 de mayo. El hecho más destacable es que la nueva Ley Fundamental dejó una puerta abierta a la unificación alemana (artículo 23).

Entre tanto, la URSS había visto que sus intentos de una Alemania unificada bajo el comunismo habían fracasado frente a los rápidos movimientos occidentales, que lograron grandes avances políticos y económicos desde 1947. A pesar de ello, el Partido Socialista Unificado (SEP), el partido resultante de la unión de comunistas y socialistas en la zona soviética, intentó llegar a un acuerdo con los políticos occidentales, pero ante el fracaso de la convocatoria, y la recién inaugurada Conferencia de Londres sobre el futuro alemán, donde la URSS no fue invitada, provocaron que la zona soviética comenzase su propio camino, y a principios de 1948 se creará el Consejo del Pueblo Alemán, la asamblea constituyente de Alemania Oriental, y un año después, el 30 mayo de 1949, aprobarán su Ley Fundamental, donde su primer artículo reza: “Deutschland ist einer unteilbaren demokratischen Republik”. “Alemania es una república democrática indivisible”, muestra, al igual que su homóloga en occidente, de que ninguna de las dos partes veía la división como algo definitivo.

Programa “A” y derivados

Como se ha visto, la solución aplicada por las potencias ocupadoras de dividir Alemania no era del agrado de ninguna de ellas, y el hecho de que la puerta a la unificación se dejase abierta en ambos bandos, dio nuevas esperanzas a la reunificación.

La primera de las propuestas para reunificar los dos estados germanos recientemente creados fue la expuesta por George Kennan a principios de 1949, antes de la división, con el conocido como “Programa A”. La idea de Kennan era la de realizar elecciones libres en toda Alemania para crear un gobierno alemán propio. Las cuatro potencias ocupadoras supervisarían los primeros pasos del nuevo gobierno y tras ello se retirarían y ocuparían una serie de enclaves estratégicos en la frontera como método de vigilancia. El objetivo es que el país germano formase una tercera potencia que sirviese de “puente” entre el bloque comunista y el capitalista. Aunque los primeros meses de 1949 el “Programa A” tuvo bastante consideración y debate, las presiones de los participantes en la Conferencia de Londres, junto con las reticencias del Pentágono, provocaron que el gobierno estadounidense lo archivase.

A pesar de que la unificación pareció volver a alejarse con la creación de la OTAN por parte de EEUU y la firma del Pacto de Varsovia por parte de la URSS, creando así dos alianzas militares y estratégicas claramente enfrentadas, un nuevo intento llegó desde la parte soviética. Stalin rescató el “Programa A” de Kennan y, tras revisarlo, propuso, el 10 de marzo de 1952, una reunión entre las cuatro potencias para resolver la cuestión germana. La idea básica era igual a la de Kennan, celebrar elecciones libres y unificar Alemania, pero Stalin pretendía que se convirtiese en un estado neutral, y no en una tercera potencia. Nuevamente EEUU pareció aceptar de buen grado las negociaciones, pero la negativa de Francia, Gran Bretaña y del gobierno de Alemania Occidental, que dudaban que la URSS aceptase el resultado de las elecciones y respetara la neutralidad del país, provocaron que Stalin abandonase la idea, la cual no volvería a ser recuperada.

Tras la llegada a la presidencia de Dwight Eisenhower y la muerte de Stalin en los primeros meses de 1953, las posturas sobre Alemania se volvieron irreconciliables y la cuestión germana seguía abierta.

Conferencia de Ginebra (Julio de 1955)

Cuando el 9 de mayo de 1955 Alemania Occidental entra a formar parte de la OTAN, la alianza militar del bloque capitalista, las tensiones alcanzaron altos niveles. Es por ello que, para rebajarlas, las cuatro grandes potencias deciden reunirse en julio de ese mismo año en Ginebra.

La conferencia tuvo numerosos objetivos de carácter mundial, pero no ceñiremos a las decisiones tomadas sobre Alemania y Austria. Mientras que con este segundo país, también ocupado y cuadripartito, sí fue posible llegar a un acuerdo, con el país germano no lo fue. Austria había sido posible de unificar debido a su escaso interés político y económico, además del compromiso firme de las autoridades austríacas a mantenerse neutrales. Sin embargo, con Alemania el miedo de ambos bloques era mucho mayor, puesto que su alineación con uno u otro podría resultar clave para un bando, y una seria amenaza para el otro. Así, aunque la unificación seguía siendo el objetivo de ambas partes, se extreman las precauciones sobre cómo se producirá está unificación y, sobre todo, cómo se desenvolverá la Alemania unida en el futuro.

Las negociaciones fueron fructíferas, y de hecho las potencias se reconocieron culpables de la situación a la cual había llegado Alemania, acordando celebrar elecciones libres y supervisar la reunificación germana, además de producirse grandes avances en seguridad internacional que parecían augurar el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, el estallido, meses después, de la crisis de Suez, provocó nuevamente el distanciamiento que, con la construcción del muro de Berlín en 1961, resucitará la Guerra Fría y hará imposible la reunificación alemana hasta la caída del bloque comunista.

Actualidad

Un refrán alemán dice: “Die Zeit heilt, Narben bleiben”. “El tiempo cura, las cicatrices permanecen”. El tiempo ha curado a Alemania, pero las cicatrices de su división siguen siendo estando presente, sean visibles o no.

Una de las principales marcas que recuerda la división es, obviamente, el muro de Berlín o, técnicamente, el “Muro de Protección Antifascista” (Antifaschistischer Schutzwall). Sus 160Km de longitud a través y en torno a Berlín, son recordados hoy en día por una fila de adoquines en el suelo, el East Side Gallery o los cientos de fragmentos que se hallan repartidos por la geografía alemana, como en Braunschweig, Hannover o Stuttgart.

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Fragmento del Muro de Berlín en Braunschweig
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Una de las ilustraciones del East Side Gallery (Berlín)

Aunque las cicatrices no siempre tienen por qué ser feas. La división entre la Alemania Occidental y la Alemania Oriental, así como, por extensión, el resto del Telón de Acero, que abarca más de 12500Km a través de toda Europa de norte a sur, se ha convertido hoy en día en el denominado “Cinturón Verde Europeo”. La larga frontera, al ser cerrada al paso y al uso, evolucionó durante la Guerra Fría en una magnífica reserva natural (vegetal y animal), que actualmente contiene 40 parques naturales y 3272 espacios protegidos.

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La antigua frontera entre la Alemania Occidental y Oriental en el macizo del Harz
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“Cinturón Verde Europeo”

Entre las cicatrices no visibles, o, al menos, no a simple vista, podemos encontrar varias más. Una de ellas, y quizá la más importante, es la “Ley Fundamental” que rige Alemania. Es importante remarcar el término utilizado. “Ley Fundamental” en lugar de “Constitución”. La diferencia, aunque sutil, radica en que con el uso del término “Ley Fundamental”, la Asamblea Constituyente de Bonn pretendía dar un carácter temporal al texto, esperando a la posible unificación para elaborar una “Constitución”. Por ello, la “Ley Fundamental” fue aprobada por los representantes de los Länder occidentales, pero nunca fue aprobada en referéndum por el pueblo alemán, pues, debido a su carácter temporal, no era necesario. Mismo caso en la Alemania Oriental. Sin embargo, cuando la reunificación se produjo en 1990, no se elaboró una nueva “Constitución”. La “Ley Fundamental” de la Alemania Occidental simplemente fue modificada en varios de sus puntos, especialmente en el artículo 23, que hacía referencia a los territorios que componían la Federación Alemana. Por tanto, en sería más correcto hablar de “absorción” que de “reunificación”, pues los Länder de la Alemania Oriental simplemente aceptaron la Ley Fundamental del oeste, es decir, ni se elaboró una Constitución, ni los alemanes han aprobado en referéndum su máxima Ley. Cierto es que se han realizado varias y grandes reformas, pero no quita la realidad.

Otra de las marcas de la división de Alemania la podemos encontrar en el ámbito político. No solamente porque, en 1956, la parte occidental ilegalizara el Partido Comunista (KPD), sino porque los resultados electorales actuales siguen marcando esa división. El SED, el Partido Socialista Unificado de la Alemania Oriental, se disolvió tras la reunificación y, tras varios cambios, acabo conformando “Die Linke” (La Izquierda), un partido que aglutina varios partidos, obviamente, de izquierdas. Comparativamente, y salvando las distancias, sería como Unidos Podemos en España. Sin embargo lo que llama su atención en su peso electoral:

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Resultado electorales de “Die Linke” en 2013

¿Sois capaces de adivinar por dónde discurrían las fronteras entre la Alemania Occidental y la Oriental? Seguro que sí.

Alemania hoy en día aparece en los mapas con un solo país. Pero, internamente, aún existen viejas cicatrices que, a veces, siguen doliendo.

Bibliografía

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DÍEZ ESPINOSA, José Ramón. Historia Contemporánea de Alemania (1945-1995). Ed.: Síntesis, Madrid (ESP), 1998.

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TRUMAN, Harry S. Memorias II. Años de prueba y esperanza. Ed.: Vergara. Barcelona (ESP), 1956.

US DEPARTMENT OF STATE. Foreign relations of the United States. Germany and Austria. Volume II. Ed.: US Government Printing Office, Washington (USA), 1948.

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WINKLER, Heinrich August. Geschichte des Westens. Vom Kalten Krieg zum Mauerfall.Ed: C.H. Beck, München (ALE), 2014.

http://www.bundestag.de

2 comentarios en “División de Alemania (III)

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