Castelnuovo: La resistencia feroz de los tercios

*Cuadro, “Rocroi, el último tercio” de Augusto Ferrer-Dalmau

No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza. – El arte de la Guerra, Sun Tzu.

Desde que en 1453 cayese Constantinopla, el Imperio Otomano se había configurado como una fuerza expansiva que no parecía tener freno. El año 1529, menos de cien años después, “El Turco” avanzaba por Centroeuropa a sus anchas llegando a asediar Viena. Solo una cristiandad unida podría frenar el inefable poder de Solimán el Magnífico. Nacía así la Liga Santa en 1538 encabezada por la mayor potencia de la época, el Imperio Español. Los jenízaros de los que hablábamos la semana pasada encontrarían su contrapunto en los temibles tercios, protagonistas indiscutibles del artículo de hoy, donde 3500 de ellos se enfrentarán a más de 50.00 soldados otomanos.

Según Manuel Fernández Álvarez, Carlos V tenía un objetivo muy claro: la paz universal cristiana. El monarca gantés es posiblemente uno de los emperadores más belicosos de la historia: las guerras contra Francia, las guerras de religión o las revueltas de sus territorios (comunidades, germanías…), no obstante eso no le alejará de este anhelado sueño. Para él, como emperador de los romanos su misión era enfrentarse al enemigo que creía más peligroso. Tal es así que incluso esperó la colaboración de Francia para formar la Liga Santa, sin embargo, Francisco I ya había tenido algún que otro escarceo amistoso con Solimán para destruir al emperador del Sacro Imperio y máximo enemigo. No podemos olvidar que Francisco cayó preso de Carlos en la Batalla de Pavía y que incluso este último le había retado en dos ocasiones a un duelo.

La formación de la Liga Santa: Precedentes antes del sitio

La liga Santa de 1538 está compuesta por tres cabezas visibles de la época. La primera, de la que ya hemos hablado es la del emperador Carlos V que se encontraba enfrentado con Francisco I aliado con Solimán. Con esta política de alianza con la piratería turca y berberisca, Carlos ve amenazado por completo su estatus hegemónico en Europa y sus costas en grave peligro, ya que éstos habían atacado Valencia y las Baleares.

Muchos historiadores consideran que Francisco I vendió en este caso sus ideales en favor de su supervivencia. No podemos olvidar que el monarca galo estaba rodeado de potencias que conjuraban para repartirse el territorio, el imperio de Carlos V prácticamente cubría la mayoría de sus fronteras e Inglaterra en ese momento todavía no se había vuelto protestante y era un poderoso aliado del emperador del Sacro Imperio. Pese a todo, Francia, al tener su monarquía el título de cristianísima, fue invitada aun así a participar en esta alianza. Sin embargo, la rechazó, aunque en un principio pareció que iba a enviar algunas galeras. De Francisco I se intentan extraer algunas garantías de que no va a atacar, por ello se elabora la Paz de Niza en un concilio mediante el cual se elaborarán unas conversaciones para lograr una tregua de diez años.

El hermano de Carlos, Fernando, se enfrentaría como rey de Hungría a los turcos en la frontera del Danubio.

Venecia tenía el control de todo el comercio con la Ruta de la Seda, llegado el momento de máximo esplendor de los otomanos, verá como sus ingresos se reducen al tener que pagar peaje para atravesar sus territorios. Esto causará que se conviertan en su mayor enemigo. No podemos olvidar los lazos comerciales que unen a Venecia y a Anatolia, pues gran parte de sus exportaciones iban para el gran imperio islámico. Aceptaron unirse con tal de que los territorios conquistados en la zona de los Balcanes fueran incorporados a sus fronteras.

Por su parte, Pablo III compone la cabeza de los Estados Pontificios que por su parte temen un desembarco en la península italiana que ponga en jaque sus territorios. No sería la primera vez que Roma tuviera que enfrentarse al peligro de un posible saqueo por parte de musulmanes. Sin embargo, este problema nunca llegó a catalizarse, bien puede ser por la actuación de la Santa Liga. Al papa le preocupaba demasiado esto, así que lo que intenta es crear esta coalición para frenar las ansias expansionistas.

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Pablo III

 

En las capitulaciones se establece que la guerra tiene que ser contra el Turco y consiste en enfrentamientos tanto por mar como por tierra. Esto supone un sistema de inteligencia y logística sin parangón en una guerra bastante moderna. Como es evidente, la Santa Liga necesitaba una gran flota para moverse por el mediterráneo, se estableció la cifra de 200 galeras dirigidas por Andrea Doria. 36 serían del papado, 86 de España y 82 de Venecia, aunque nunca se alcanzará esta cifra realmente.

Carlos enviará a 2000 soldados españoles a Hungría para ayudar a Fernando. Por otro lado, se envían cuatro compañías y el tercio de Florencia a Mesina. Allí se encontrarán con 2000 soldados italianos reclutados por Agustín Spínola y el tercio de Sicilia – capitaneado por el protagonista de este artículo, Francisco de Sarmiento-. Allí embarcarán las tropas en las galeras de Andrea Doria y se dirigirán a Tarento para unirse a otros 7.000 españoles. Cruzarán de Italia a los Balcanes hacia la isla de Corfú, donde se reunirían con los venecianos y las tropas del Papa. Allí irían a Preveza, donde se daría el primer fracaso.

Los generales italianos decidieron atacar la fortaleza turca sin esperar al resto de fuerzas, lo que causaría la muerte de bastantes hombres y bienes materiales. Uno de los puntos flacos de la Liga era la infantería y perder tropas en estas situaciones fue un error bastante grave. La fuerza de la Santa Liga contaba con unos 50.000 hombres en total y unos 2500 cañones, incluso las naves de transporte iban fuertemente armadas.

A partir de allí buscarían cazar a Barbarroja, que había formado una flota para contrarrestar a la Santa Liga. No tendrían que buscar mucho, ya que se hizo fuerte en Préveza previendo la llegada del conglomerado cristiano. El general de tierra recomienda un ataque anfibio contra la posición, pero Andrea Doria opina que la flota no está preparada para enfrentarse a semejante enemigo y propone conquistar Lepanto. Los venecianos, al ser un territorio histórico suyo aceptan y ponen rumbo hacia allí.

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Pasando por Preveza se encuentran con una avanzadilla turca y son detectados. Entonces estalla el conflicto y se salda con una derrota por parte cristiana, algo que sorprende a todos ya que la flota de Barbarroja era muy inferior y la moral de la Liga era inmensa. Las galeras venecianas ni siquiera entablaron combate. Aquí entra en juego otro personaje imprescindible para los eventos posteriores: Machín de Munguía.

Cuando el corsario otomano atacó la vanguardia de la Liga hundió dos naves y la tercera fue la defendida por la infantería de marina de Machín. Trescientos hombres españoles se vieron rodeados por ochenta y tres naves que les cañonearon sin descanso y después la asaltaron. Previendo esto, los tercios se ocultaron y justo cuando los otomanos llegaron a cubierta salieron a la luz y destrozaron a la primera fuerza de asalto. La confusión y el terror fue tal que las naves otomanas se retiraron aun cuando la superioridad numérica era aplastante. La segunda vez que entraron en la nave de Munguía fue para parlamentar, prometiendo que serían recompensados si se cambiaban de bando. Como era de esperar, el capitán se negó y su única respuesta fue que solo saldrían de ahí muertos.

De nuevo, ochenta naves continuaron el cañoneo, pero no lograron hundirlo aun dejándola inutilizada. Solo murieron veintiocho hombres bajo el mando del superior vizcaíno.

Al final del día las tropas se retiraron a Corfú con treinta naves capturadas y una decena de hundimientos. La última nave en llegar sería la de Machín, éstos improvisaron una vela y consiguieron hacerla navegar aun estando totalmente inutilizada, tanto su timón como otras partes del casco.

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Mapa de los movimientos militares antes de Preveza. Fuente: Histocast.com

Llegando a Castelnuovo

El desastre de Preveza es imprescindible para entender todo lo que sucede en Castelnuovo (actual Herceg-Novi, Montenegro). Para redimirse de semejante error, la flota leva anclas en Corfú y se dirige a este lugar que en principio parece de fácil conquista. Solo 350 turcos defendían la plaza fuerte y tenía un relieve muy agreste. En unas primeras escaramuzas en la playa se establece una cabeza a partir de la cual se empezará a bombardear el fuerte por mar y tierra.

La plaza fuerte tenía dos ciudadelas, una al borde del mar y otra en el interior, actualmente la que se encontraba en el interior es un teatro de verano y mantiene las fortificaciones intactas.

Un afortunado error hará que las galeras que bombardean por mar se choquen entre si y se acerquen contra los muros del castillo. Aprovecharán esta situación para elaborar unas escalas con los remos y ascender hacia los muros y entablar combate. Las tropas de tierra, viendo esto, no iban a ser menos y atacan los muros con escalas. La plaza fuerte se rinde tras semejante ataque y la guarnición queda como cautiva perdonando su vida.

Como decíamos anteriormente, toda conquista en terreno Dálmata iba a ir en favor expansionista de Venecia, sin embargo, Andrea Doria decide que se establezcan tropas españolas en su lugar, algo que le enfrenta a la república. Sea como fuere, se acercaba el invierno y las tropas tenían que ser acantonadas en algún lugar. Los hombres de los tercios eran fieras en combate, pero en la paz eran un peligro constante para las poblaciones cercanas, esta puede ser una de las razones por las que dejó a un contingente de 3000 hombres en la plaza fuerte recién conquistada.

Andrea Doria nombrará gobernador de Castelnuovo a Francisco Sarmiento con varias compañías de distintos tercios con los que formará el tercio de Sarmiento. Entre los capitanes destaca de nuevo Munguía. También contaba con algo menos de un centenar de soldados albaneses.

Sarmiento tendría que mantener una buena relación con los venecianos y las poblaciones cercanas, pero estas tenían que seguir siendo fieles al turco, ya que en caso de rebelarse no podrían ayudarles hasta la llegada de la primavera. No podemos olvidar que las tropas iban a quedar aisladas en ese territorio durante todo el invierno.

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Actual teatro de verano de Herceg-novi, antigua ciudadela norte

 

Cambian las tornas: Castelnuovo sitiado por El Turco

Barbarroja había intentado socorrer el sitio, pero no llegó a tiempo. Cuando se avecinó el invierno las tropas de la Santa Liga volvieron a sus puertos, los españoles al sur de Italia, venecianos y romanos a Venecia. El comienzo de la coalición había ido peor de lo esperado, en Préveza podían haber perdido toda la flota y los venecianos no habían actuado como se esperaba. Solimán contestó reforzando la flota para garantizar la hegemonía de Barbarroja y reclutó nuevas tropas de tierra para comenzar una campaña contra Venecia. Éstos, asustados por el poderío otomano, decidieron firmar la paz y la Liga quedó deshecha.

Mientras, el tercio de Sarmiento dirigía la vida pública del nuevo asentamiento, se mezclaban con la población endémica y comerciaban sin muchos contratiempos. Como es evidente, las cosas no iban a tardar en torcerse, las sombras otomanas empezaban a centrar sus ojos en la pequeña fortaleza. Sarmiento tenía muy claro lo que se avecinaba, así que empezó a parapetar y fortificar aún más el territorio mientras enviaba emisarios solicitando ayuda urgente. No obtuvo respuesta de ningún lugar.

La única fuerza que podía ayudarle era la de Juan Doria que tenía 47 galeras en las costas de Apulia, pero semejante flota no era una garantía de nada debido a su tamaño. Muchos historiadores se plantean por qué no fueron evacuados del lugar, todo apunta a que era un castigo de Carlos V a los tercios que se habían amotinado en algunas ocasiones, otros apuntan que no hubo capacidad logística para traerlos de vuelta.

La idea otomana era atacar por dos puntos, por mar con la flota del corsario y por tierra con un ejército comandado por el gobernador de Bosnia. No debemos pensar que el ejército turco era muy puntero, pero si numeroso. A las tropas regulares se unían miles de milicianos pobres armados con lo que tenían a mano como arcos y hondas. De hecho, los cronistas mencionan que algunos no tenían ni calzado.

Sarmiento, se va quedando sin provisiones ya que los venecianos no avituallan la plaza y, además, tiene que hacer frente a un intento de invasión turco. Avisados por un espía los tercios, cazan en campo abierto a estas tropas y las destrozan pudiendo capturar una cantidad ingente de artillería que luego sería muy útil. Los españoles llegan a hacer incursiones a cien kilómetros a la redonda para reconocer el terreno y buscando provisiones. Desgraciadamente, las provisiones tienen que ser racionadas, tan solo 100 gramos de arroz y 9 de alubias por día y soldado. Posteriormente el virrey mandará embarcaciones para aprovisionarles, pero no es suficiente así que arman unas cuantas embarcaciones para darse al saqueo de las costas cercanas.

En junio de 1539 la flota de Barbarroja estaba compuesta por más de 200 embarcaciones con 10.000 soldados y 4000 jenízaros. Como sabía que se había roto la Santa Liga zarpa hacia el Adriático para impedir que Castelnuovo fuera aprovisionado, pero son incapaces de evitarlo con lo que la plaza podría aguantar un sitio más largo. Tras este fracaso, uno de los capitanes de Barbarroja -Dragut- desembarcará cerca del fuerte para recoger agua y establecer una cabeza de playa. Un alférez español se encontraba por allí con 20 arcabuceros recogiendo pertrechos y regresó a Castelnuovo con la información de las fuerzas con las que contaba el enemigo.

El tercio no se iba a quedar quieto, así que envió a varias compañías entre las que destaca la de Machín de Munguía y la caballería albanesa que aún se encontraba allí. El ataque se produce en las orillas donde los turcos sorprendidos tienen que huir, pero más tarde volverán buscando prisioneros. Cuando se acercaron a la plaza fuerte, Sarmiento salió con 600 españoles y arremetió en una arrolladora ofensiva que eliminó a más de 300 turcos y capturó a unos 30 que más tarde contarían los planes de la ofensiva otomana. Dragut tuvo que embarcar de nuevo y huir de la zona esperando la llegada de refuerzos.

Por un accidente con la pólvora, cerca de 30 soldados morirán por sus quemaduras en el interior de la fortaleza.

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El sitio como tal comenzará con la llegada de Barbarroja, el gobernador de Bosnia llega un poco después furioso por la derrota que le había propinado a los invasores que había enviado un tiempo antes. En total, el Imperio Otomano había desplegado cerca de 50.000 soldados. Los españoles hacen muchas encamisadas llegando a matar a más de 1000 turcos, incluido a un capitán de jenízaros. Sin embargo, las tropas españolas tendrán que recluirse de nuevo en la fortaleza cuando los otomanos desplieguen su artillería y empiecen a batir la muralla.

Los jenízaros tenían muchas ganas de enfrentarse a los poderosos tercios así que se dedicaban a increparles desde fuera para intentar provocarlos. Más temprano que tarde consiguieron que 800 españoles salieran furiosos de la seguridad de sus muros y cargasen contra los jenízaros. Más de mil soldados de élite murieron y otros tantos fueron heridos, los supervivientes tuvieron que atravesar el mar porque no podían volver al campamento de otra forma. Como es evidente, después de demostrar su valía, los soldados españoles volvieron a la fortaleza.

“Un soldado español vale por dos soldados turcos, pero un jenízaro se basta para abatir a dos españoles” Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia española haciendo que salieran de los muros.

Barbarroja no tuvo más remedio que prohibir terminantemente los combates cuerpo a cuerpo porque los soldados cristianos eran muy superiores. El punto determinante de estas victorias es que los soldados españoles estaban mucho más acorazados.

El 23 de julio los turcos envían un renegado a Sarmiento prometiendo una rendición honrosa en la que se les pagaba y se les daría embarcaciones para que se marcharan a donde quisieran. Los tercios podrían conservar sus banderas y su honor al igual que todos sus pertrechos. La oferta era muy tentadora, el tercio de Sarmiento estaba totalmente abandonado, pues Doria le había enviado una misiva en la que le comentaba que el emperador no podía romper el sitio. De hecho, el genovés recomendó al español que se rindiese si la oferta era honrosa.

Sin embargo, Sarmiento cuenta con la opinión de sus capitanes y estos se niegan en rotundo a rendirse ante los turcos. No se iban a rendir por causa alguna más que por la muerte en honor a Dios y al Emperador. Barbarroja, ante esta respuesta, sintió una profunda admiración por los españoles y se reunió con el alférez de Sarmiento para convencerle de que se rindieran, pero fue incapaz. La única solución continuaba siendo la muerte ya que los soldados no podían vivir con honra si se rendían.

No hay que olvidar que la madre de Barbarroja era española andalusí, razón por la que el almirante otomano sabía español.

Comenzó el bombardeo de la muralla que se prolongó durante nueve largos días. Los soldados españoles combatían de día y reconstruían todo de noche. El primer asalto turco sería rechazado con grandísimas bajas para ambas partes, replicas de menor magnitud se sucederían en los momentos posteriores. En una de estas réplicas, los soldados españoles enardecidos por los días de combate sin descanso hicieron huir a los turcos en tal desbandada que hasta arrancaron la tienda de Barbarroja del suelo en la huida. El corsario tuvo que huir a su nave por miedo a ser asesinado. Ese día murieron 6000 turcos y 50 españoles según las crónicas, pero es algo bastante discutido.

Continuaron las encamisadas, hostigaban a los sitiadores y volvían al interior. En ese momento, finalizando julio, más de 1000 españoles habían muerto. Comenzaban las deserciones.

El 5 de agosto comienza el segundo ataque general sobre los muros derruidos de la fortaleza norte, sin embargo, vuelven a ser repelidos. El 6 de agosto los muros de la ciudadela norte (la del teatro) habían sido arrasados, comienza el tercer asalto general con un abrumador empuje otomano que hace retroceder a los españoles. No obstante, los soldados de los tercios tenían un as bajo la manga, habían excavado una mina en el corazón de la fortaleza y la habían hecho explotar, llevándose a cientos de enemigos por delante. La lucha duró toda la tarde, viendo los turcos que habían perdido muchísimos hombres huyeron. De los 280 soldados que tenía la compañía de Sarmiento solo quedaban 12 vivos.

El cuarto asalto general sería reforzado por el grueso de fuerzas que quedaban en la fortaleza. La iniciativa fue llevada por los jenízaros que conquistaron una de las torres y después llegaron a la ciudadela donde hicieron una rampa con los muertos para poder cruzar la muralla. La ciudadela cayó tres veces y fue retomada otras tres, la lluvia impidió que se usase la polvora, así que comenzó una batalla cuerpo a cuerpo muy cruenta. Ese día murieron otros mil españoles, casi todos piqueros. Con los mil soldados que restaban se atrincheraron en la otra ciudadela, la que estaba en el mar.

A estas alturas, el maestre de campo ya estaba muy malherido y envía a su alférez para hacer retroceder a los primeros turcos que inundaban el pueblo para ganar algo de tiempo y trancar la puerta. Las fuerzas del alférez fueron mermadas hasta que solo sobrevivieron cuatro soldados y decidieron volver a la ciudadela, allí les lanzaron una cuerda para entrar, pues el puente de acceso había sido volado y la puerta reforzada. Sin embargo, muchos quedaban fuera, entre ellos su superior, Sarmiento. Éste había recibido tres heridas de flecha en la cara, un tiro en la pierna y varias heridas en el pecho, prácticamente era un muerto en vida, así que cuando intentó lanzarle una maroma, Sarmiento le respondió de la siguiente manera:

“Nunca dios tal quiera que me salve y los compañeros se pierdan sin mí”

En ese momento llegan los jenízaros a la plaza y viendo que la batalla estaba perdida Sarmiento decidió luchar hasta el final formando un cuadro espalda con espalda. Los jenízaros le gritaban que se rindiese, pero decidieron luchar junto con sus capitanes que murieron también a su lado.

Muerto Sarmiento y todos los que habían quedado a las puertas de la fortaleza solo quedaba un último reducto, el castillo del mar, que había servido de hospital. Machín de Munguía y el alférez de Sarmiento son enviados a parlamentar con Barbarroja y la fortaleza se rinde. En el interior quedaban unas 300 personas, la mayoría mujeres y niños. Los jenízaros exigieron que los soldados fueran degollados, pero el corsario decidió comprarlos para salvar su vida al haber luchado con tanto valor.

Cuando Barbarroja se dio cuenta de que entre esos capitanes estaba Machín de Munguía que había dado tantos problemas le ofreció servir al sultán convirtiéndose al islam. Al negarse este fue decapitado.

Murieron cerca de 25.000 soldados enemigos y casi la totalidad de los 3500 españoles. Andrea Doria escribió una carta en la que aseguraba a Carlos V que solo habían muerto 3000 enemigos, esto puede ser mera propagandística ya que el marino genovés intentaba barrer para si, ya que no había movido un dedo para socorrer al tercio de Sarmiento y encima había fracasado en Préveza.

Los supervivientes españoles serían cautivos en las galeras donde terminarían sus días, mientras que otros irían a Constantinopla como triunfo. Entre ellos estarían muchos de los capitanes que huirían de allí y llegarían a Italia tiempo después.

Concluía así una de las mayores gestas de la historia militar y uno de los más importantes ejemplos de una resistencia numantina. Estratégicamente no tendría una gran importancia en el transcurso de la historia, hasta 1571 no se haría otra Liga Santa donde se vencería al turco en la Batalla de Lepanto.

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El milagro de Empel – Augusto Ferrer-Dalmau

Bibliografía:

CAÑETE, Hugo A. Los Tercios en el Mediterráneo. Los Sitios de Castelnuovo y Malta, Ediciones Platea 2015.

3 comentarios en “Castelnuovo: La resistencia feroz de los tercios

  1. Muy interesante Stefan. Somero resumen inspirado en gran medida en el libro de Hugo A. Cañete, Los Tercios en el Mediterráneo. El mapa también es de su libro. Creo que deberías al menos citarlo como fuente.

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