Robert Capa: una vida en guerra

Héroe, aventurero, oportunista, artista, charlatán, farsante o mentiroso, estas son solo unas cuantas maneras de referirse quizás a una de las más importantes figuras de la historia del fotoperiodismo de guerra. Para algunos el montaje de “muerte de un miliciano” es imperdonable, para otros, no es más que una expresión artística de lo que realmente estaba sucediendo en nuestro país durante la guerra civil. Sea como fuere, el objetivo de este artículo es dar un breve repaso por su vida en base a los lugares que fotografió.

Robert Capa nació en 1913 en la capital de Hungría, Budapest. Por aquella época todavía pertenecía al Imperio Austrohúngaro aunque sería por poco tiempo pues un año después estallaría la Gran Guerra. De ascendencia judía nacería con el nombre de Endre Friedmann. Su pasión, la escritura, cedería a favor de la fotografía cuando se desplazase a Berlín para trabajar de ello. Pronto tendría que marcharse de la capital alemana cuando el nazismo empezase a perseguir a los judíos. Sería aquí cuando empezaría a conocérsele como Robert Capa.

Su huida del antisemitismo le haría encontrarse con otra fotógrafa en una situación idéntica a la suya: Gerta Pohorylle, después conocida como Gerda Taro. Tras conocerse comenzaron a salir, mientras que Robert había elegido ese nombre por el cineasta Frank Capra, Gerda lo haría por la actriz Greta Garbo. Robert sonaba muy americano, hecho que utilizaron a su favor para aumentar las ventas de sus fotos, ella hacía de intermediaria y vendía su figura como la de un prestigioso fotógrafo norteamericano.

No sería su única amistad, entre sus compañeros destaca David Seymour (nacido como Dawid Szymin en Polonia, cambiará su nombre por uno más accesible en un mundo en el que el Estados Unidos marcaba el norte)

Su primera foto publicada sería un discurso de Leon Trotsky en Copenhage.

Después, se embarcarían en una peligrosa aventura, la Guerra Civil española (1936-1939) donde iría acompañado por su novia y por Seymour. Una vez allí, acordaron que Capa grabaría las escenas mientras que Taro sacaría instantáneas, se menciona en ocasiones que eran tan parecidos y tenían tantas cosas en común que muchos planos del film eran idénticos a los capturados por la Leica de Gerda.

En los primeros compases de la guerra realizaría una de las fotos más significativas de su carrera, nos referimos a “Muerte de un miliciano” en Cerro Muriano. Durante años fue la fotografía perfecta para mostrar el conflicto fratricida que asoló nuestro país, sin embargo, el paradigma ha cambiado bastante en los últimos tiempos. La foto ha sido criticada por bastantes cosas, la primera es la posición desde la que Capa tomó la foto ya que aseguró que fue desde una trinchera, otra de las críticas es que no se observa ningún impacto de bala, que está preparando su mano izquierda para la caída y que la forma en la que deja caer el rifle es poco realista. Por otro lado, se encontraron fotos con distintos modelos posando exactamente igual en el mismo ambiente. También se encontraron fotos en las que los milicianos salían posando y festejando, todo hace pensar que estaban lejos del frente. En el otro lado, investigadores defienden la autenticidad de la foto.

España sería un campo de pruebas atroz en el que la maquinaria bélica se empezaba a engrasar como preparación para un conflicto de escala mayor: la Segunda Guerra Mundial. Fotografiará los horrores de la guerra y será capaz de captar con gran realismo el conflicto, aunque no exento de polémica. Él y su pareja sufrirán el lado más horrible de la guerra cuando en la Batalla de Brunete, Gerda, caiga de un vehículo de transporte y un tanque la atropelle, perdiendo su vida poco después en El Escorial tras haber perdido sus intestinos en el accidente. Algunas fuentes no terminan de darle credibilidad a esta versión de la muerte.

No sería su único romance, pero si que fue el que más marcó su carrera artística. Posteriormente saldría con algunas actrices entre las que destaca Ingrid Bergman.

Volvería a España, pero antes pasaría un año en la Segunda Guerra Sino-Japonesa. Japón había invadido el territorio continental chino y estaba llevando a cabo una durísima represión con la población. Tal es así que se vivirían auténticas matanzas como la de Nanking donde morirían miles – o cientos de miles – de civiles. El descontrol interno del país oriental también era notorio, la república se desgastaba mientras que el comunismo ganaba cada vez más apoyos. Curiosamente, entre los apoyos de China se encontraba un país que posteriormente se aliaría con Japón, estamos hablando de la Alemania nazi que envió asesores de campo para apoyar al ejército chino y a las milicias armadas populares. También encontrarían auxilio en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética, toda una amalgama de potencias que armarían al ejército chino e incluso combatirían en cuerpos de voluntarios.

A su vuelta de China, encontraría una España destruida por el peso de la guerra, llegaría a finales del año 38 y se encontraría un bando republicano destruido tanto por la presión interior como por la exterior. Llegaría para capturar momentos clave de la guerra como la retirada de las Brigadas Internacionales por la amistad de la URSS con Alemania, se movería sobre todo por Barcelona y Aragón, donde capturaría la Batalla de Teruel.

Finalmente, acercándonos al momento de la victoria de las tropas sublevadas, Capa se dedica a fotografiar el éxodo masivo de los españoles que no comulgaban con el régimen. No podemos olvidar que cerca de quinientas mil personas se vieron obligadas a marcharse, entre ella buena parte de nuestros intelectuales. La crisis demográfica fue muy grave en la posguerra sumada a las epidemias, hambrunas y represión.

Después, estallaría la Segunda Guerra Mundial y allí estaría él para capturarla. Comenzaría en el frente italiano, concretamente en Sicilia donde otra de sus fotos se convirtió en un icono cerca del Castillo de Sperlinga, allí, un siciliano le cuenta a un soldado americano hacia donde han ido las tropas alemanas. Las emociones capturadas en este frente son muy variopintas, el terror y el horror de la ocupación nazi se juntan con la alegría cuando los pueblos son liberados por los aliados. Corría el año 1943 y el régimen nazi comenzaba a dar muestras de tambalearse.

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Sperlinga

 

Sin embargo, las fotos que recordará todo el mundo son las del desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944. Una de los desembarcos más insignes de la historia universal contemporánea sería capturado por Robert Capa. Esa mañana,  miles de hombres de distintas nacionalidades perdían la vida en tan solo unos minutos. La operación Overlord puso a más de tres millones de soldados por toda Francia habiendo unas setecientas mil bajas entre civiles y militares.

Llegaría a capturar también en Danzig lo que el tituló como “El último hombre en morir” el 18 de abril de 1945, donde capturaría la muerte de un soldado estadounidense por un disparo de francotirador. Los tiradores eran de las pocas unidades de las que no se hacían prisioneros ya que eran terriblemente odiados por las tropas de infantería regular.

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Raymond J. Bowman antes y después de morir.

Llegada la inestable y fría paz, Capa también tendrá una etapa en la que retratará a distintas celebridades en un tono más optimista y feliz. Es el caso del genio de la pintura español: Pablo Picasso. El artista cubista será retratado junto con su hijo Claude en las playas francesas, se les puede ver jugando y disfrutando del buen tiempo. Tuvo varias sesiones de fotos, pero la más insigne es la de 1948 en la Costa Azul francesa.

La paz duraría poco, y más con las tensiones de un conflicto silencioso, la Guerra Fría. Capa llegaría en el momento final de la Guerra de Indochina donde también acaecería el ocaso de su vida al pisar una mina el 25 de mayo de 1954. Aun así, dejaría impresionantes capturas de ese momento, algunas ya en color de uno de los conflictos más duros del siglo XX tras las dos Guerras Mundiales. Las tropas francesas se vieron sobrepasadas por la guerra de guerrillas en un ambiente selvático plagado de enfermedades y peligros aparte de las propias tropas de Laos, Camboya y Vietnam.

En este breve repaso por la historia de Robert Capa nos dejamos muchas de sus más de novecientas fotografías en el tintero. También dejamos atrás otros lugares que visitó, como Israel o Turquía. Sin embargo, hemos visto necesario seleccionar las fotografías de uno de los mejores fotógrafos de guerra del siglo XX.

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